Alcémonos desde el amor

Hoy muchos puedan estar tirados, muriendo, mordidos por la serpiente, como el pueblo de Dios en el desierto (Num 21,4-9) cuando el Señor ordena a Moisés que haga una serpiente de bronce y la levante en un asta para que todo el que la vea sea sanado.

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Por: Dante Gabriel Jiménez Muñoz Ledo

La Santa Cruz

Juan. 3, 13-17

~ De la misma manera que Moisés levantó en alto

la serpiente en el desierto, también es necesario

que el Hijo del hombre sea levantado en alto ~

Hoy muchos puedan estar tirados, muriendo, mordidos por la serpiente, como el pueblo de Dios en el desierto (Num 21,4-9) cuando el Señor ordena a Moisés que haga una serpiente de bronce y la levante en un asta para que todo el que la vea sea sanado.

Así como hubo necesidad en tiempo de Moisés, y llegó el momento en tiempo de Jesús, de alzarse como signo de amor y salvación, así también hoy es necesario alzarse en medio de nuestro desierto; un desierto distinto, pero igual de peligroso.

¡Qué importante alzarse desde el amor, ahora cuando vivimos en medio de un mundo que entiende poco de salvación y de amor; cuando muchos pueden estar tirados y muriendo de distintos males! Cuántos, por la inseguridad social, están postrados en sus casas sin salir más que para lo más esencial. Otros, sometidos por el sinsentido de sus vidas, la desesperanza o la enfermedad.

En esta etapa de nuestro desierto, la propuesta es alzarnos desde el amor, permitir que el poder del amor en la perfecta adhesión a Jesús y a su Cruz, nos dé la oportunidad de verificar su salvación, constatar que el amor tiene un poder que supera toda violencia, desesperanza o enfermedad.

Nos podemos alzar como signo en medio de nuestra familia, o de la sociedad; hoy más que nunca, es necesario ser signos creíbles del amor; la Cruz de Cristo nos ilumina para penetrar en nuestras tinieblas y poner al descubierto nuestras actitudes y las de los demás.

Nuestra sociedad necesita signos visibles que le ayuden a alzarse también, a salir de la oscuridad del rechazo a Dios; nosotros podemos ser ese signo de amor, solo si somos auténticos; solamente si estamos dispuestos a dar vida. Hay que atreverse a vivir la lógica de la donación, bien adherida a Cristo, amando hasta el don de sí mismos. El mundo necesita hoy más que nunca esto, que pongamos al descubierto que el amor es el verdadero poder que vence el odio, la muerte y todo mal.

Oración:

Señor Jesús, que podamos ser signo de vida y de amor para quienes se encuentran abatidos por el sufrimiento y la enfermedad.

Instruye nuestros corazones para que en familia nos alcemos desde tu amor, y seamos capaces de sanar personas y llevarlas a ti. Amén.

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