Opinión

Arte en la piel (Segunda Parte)

Curtidores en sanguínea / …y en acuarela / …y dos monumentos urbanos. 

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Por: Francisco Alvarado Durán

María del Rosario Castro Rozas – La Tata – es una artista plástica radicada en nuestra ciudad de León desde los diecisiete años. Hija de Sergio Castro González, cuerero, curtidor y zapatero; dueño de la Tenería Tampico, curtiduría de suelas que estuvo en la primera cuadra de la calle Moctezuma en el Barrio Arriba y que luego de haber sido cerrada por los años sesenta, fue adquirida por Isidoro Arellano a fines de los setenta.

Sergio Castro también desde sus juventudes fue vendedor de cueros de los Hermanos Cueto, que introducían a León pieles de Veracruz y Tampico; además tuvo un taller de calzado llamado Calzados D’Antolín que manejó junto con su hermano Antolín Castro González hasta las fechas de su retiro. Las obras de arte –pinturas y esculturas- producidas por Rosario llevan la firma “Rozas” porque ella siente que la vena artística le viene de esa rama de sus apellidos, y debo mencionar también que Rosario se casó conmigo, o sea que su vida ha estado entornada por el ambiente del cuero, las pieles y los zapatos; de una u otra manera muchas de sus vivencias han sido influidas por los vaivenes de la industria y por los negocios y actividades de sus familiares. 

“He vivido desde pequeña inmersa en el mundo de la piel – dejó escrito Rosario en el manual del Hotel Fiesta Americana León que se ilustraba con ocho dibujos en sanguínea – lo que ha dejado en mí profundas impresiones al ver transformada la naturaleza campestre de un cuero en la sensualidad y atractivo visual de una hermosa piel y finalmente en la excelencia de belleza y confort de una prenda o una zapatilla. Elementos como el movimiento rítmico, el sonido y el aroma son comunes en el quehacer artístico y en el trabajo de estos hombres. Las semejanzas del arte con el proceso de transformación del cuero son muchas”. En esa ocasión presentaba los originales, cuatro de zapateros y cuatro de curtidores, para la imagen coorporativa del Hotel, en una exposición inaugurada por el entonces Presidente Municipal de León, Ing. Carlos Medina Plascencia el 26 de Julio de 1991. Se dieron cita en el foyer del hotel los directivos de las instituciones del ramo: Alejandro Vargas de CICUR, Fernando Martínez Ramos de la Cámara de Calzado, Ariel Álvarez Fuentes presidente de ANACU y Mario Orozco Arena, presidente de ANPIC. Se presentaba también un bronce con la efigie del descarnador, propuesta para un monumento urbano de la cual se vendieron las primeras seis piezas de una serie exclusiva – numerada y firmada – que empezaría a producirse hasta un total de cuarenta, para financiar el monumento. La escultura mostrada a la comunidad curtidora se presentaba como un homenaje al industrial curtidor que ha formado una historia en la ciudad y como evidencia de la hermandad que nace entre los hombres cuya vocación está puesta en el mismo trabajo; que son colegas, se comunican experiencias, se identifican en la misma tarea y colaboran creativamente en la superación del gremio curtidor. Así como para ratificar y reconocer el mérito que tiene el trabajo nacido del oficio diario y pertinaz de los individuos que integran la estructura de esta industria. La Maestra Rozas creó esta bella obra de arte en la técnica del bronce a la cera perdida. 

El maestro Ildefonso Lorea.

Representaciones en acuarela

En la exposición que Rosario Rozas nos presentó el 29 de agosto de 1991 bajo el título de “León De Los Aldama, Tus Oficios” vimos la riqueza del color como el medio de expresión idóneo para plasmar en el papel la fantasía colorida que reina en los talleres de calzado y en las tenerías. La transparencia como elemento fundamental para indicar la dinámica permanente del trabajo del cuerpo y de las manos en sus veloces y prodigiosos movimientos, o bien lo intangible y etéreo de la concentración en la rutina diaria de los obreros. ¿En qué piensan estos oficiosos trabajadores cuando realizan sus tareas? O aún más todavía: ¿Cómo evolucionan ellos mismos bajo la influencia de su oficio?

Indudablemente merece nuestro reconocimiento, ya por el solo hecho de ser la primera artista que dedica una colección tan abundante a estos oficios tradicionales en tantas familias leonesas. De los dieciocho cuadros que forman la colección entonces presentada con títulos como: Curtidores en Azul, Adornadora con Herrajes, Acabador a Felpa o Pespuntador de Cortes y varios otros en formato 60x80 cm. Sobre papel algodón hecho a mano, en un estilo contemporáneo, consta que adquirieron obras los Sres. Wilmar Nienow, José Ponce, Germán Michel, Jesús Labiaga, Sra. Aracelly Plascencia de Pérez Sandi, Sra. Virginia Moreno de Reyes y la Tenería Broleco de Boston, Massachussets. 

Un monumento urbano

La Cámara de Curtiduría del Estado de Guanajuato por iniciativa de su presidente el Ing. Alejandro Vargas Martín del Campo toma la propuesta de la Artista y desarrolla un admirable proyecto: instauración del Premio Al Mérito Curtidor otorgable cada año mediante la entrega de una réplica exacta de esta solemne pieza escultórica al merecedor de la distinción. Los primeros reconocimientos fueron entregados ese mismo año de 1991. Y el obsequio a la Ciudad y al pueblo de León de una imponente escultura monumental de dos metros y medio de altura, también de bronce. Así pues, Rosario también es autora del monumento que fue develado en la Plaza Cívica del Centro de Exposiciones y Convenciones de León el 22 de febrero de 1992 con ocasión de la apertura de la Feria de ANPIC que correspondía. Puntualmente a las 10:15 horas, Alejandro Vargas, Cuco Muñoz y yo, recibimos al Gobernador del Estado Ing. Carlos Medina Plascencia.

Por su parte Wilmar Nienow, Pepe Noriega y Beto Porrero hicieron lo correspondiente con el Ing. Eliseo Martínez Pérez, Presidente Municipal de León. Completaron los protocolos Roberto Muñoz y Luis Ernesto Collazo con los senadores de la República por el Estado de Guanajuato; de los funcionarios Federales se encargaron Federico Obregón, Gabriel Muñoz, Pepe Ponce, Sergio Cordero, Jorge Gómez y Héctor Vázquez; y para recibir a los funcionarios estatales estuvieron prestos Humberto Andrade, Pepe Carpio, Alejandro Castro, Guillermo González y Manuel Basáñez. Testigos distinguidos fueron otros colegas del Consejo de Cámara: Miguel Collazo, Gerardo Padilla, Alejandro Macías, Jorge Plascencia, Jorge Vega Sojo, Francisco González Fuentes y Eduardo Collado Bosch. Y como especiales invitados, los empresarios que cooperaron económicamente para la elaboración del monumento, por lo que hubo una comisión especial para atenderlos, formada por Romualdo Collazo, Chava Murillo, Samuel Moreno y Chuy Vargas Martín del Campo.

Y me tocó dar la bienvenida: “La reafirmación de nuestros valores – dije, teniendo a mi izquierda el monumento situado en un basamento cúbico y cubierto totalmente por una manta – el aprecio por nuestra identidad y el reconocimiento de nuestra historia, constituyen un legítimo e invaluable estímulo para todos aquéllos que hemos elegido la curtiduría como vocación y nos damos a la tarea existencial de elaborar pieles y engrandecer en todos aspectos nuestro sector industrial. Asistimos a un acontecimiento civil, un acto de vecindad distinguida que es a la vez homenaje y obsequio, un acontecimiento notable y eminentemente cultural; es de lo nuestro, es raíz. Y el lenguaje apropiado para expresar todo esto es un lenguaje plástico y estético, una expresión del alma en la que la artista Rosario Rozas ha actuado como nuestra intérprete y portavoz metafísica en el elevado lenguaje de las Bellas Artes”.

El Gobernador Carlos Medina, que por esos días estaba inmerso en la discusión pública de su interinato reciente y la efervescencia política de las elecciones estatales anuladas, había dicho: “Debemos reconocer que nuestro pasado es patrimonio de todos, con sus aciertos y sus errores, con las grandezas y miserias de los hombres que lo forjaron; pero sobre todo con la convicción y el ideal de que los que hoy hacemos la Patria debemos unir esfuerzos, dirimir diferencias para solidarizarnos por una sociedad más ordenada y generosa”. Y vimos cómo, emocionado por su estirpe curtidora desplegaba la manta para develar el monumento. Una semana más tarde, el 29 de febrero, en medio del tráfico ordinario de un día de trabajo por la mañana, el monumento al curtidor fue transferido a su nuevo lugar: la glorieta de la salida a Cuerámaro que había sido acondicionada por un proyecto del Arq. Rafael Alvarado Durán con una pequeña explanada, un basamento y una columna cilíndrica elevada que simbolizaba el “pilar” del desarrollo económico de la ciudad. 

Otro monumento urbano muy significativo es el que se instaló en el Malecón esquina con bulevar Hidalgo, producto de creatividad del escultor Ildefonso Lorea en 2006. Obsequio de la Presidencia Municipal a la ciudad y al gremio curtidor. Representa al arriero que transporta cueros de una tenería a otra, imagen típica del Barrio Arriba que debió ser remozada en 2016 por haber sido agredida por vándalos, ya reinstalada fue adoptada por la CICUR. 
 

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