Opinión

Conozcamos al Abogado Maximilien Robespierre

Maximilien Robespierre fue político francés de fines del siglo XVIII, figura prominente de un período clave de la historia francesa y europea

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Por: Sergio Arellano Rabiela

Maximilien Robespierre fue político francés de fines del siglo XVIII, figura prominente de un período clave de la historia francesa y europea.

Para hacer frente a los gastos ocasionados por las guerras del siglo XVIII, los soberanos de toda Europa se vieron obligados a aumentar los impuestos y a extenderlos al clero y a la nobleza, ya que tanto campesinos como burgueses no podían pagar más. La situación general y la extrema pobreza de las clases menos privilegiadas propiciaron una serie de estallidos de violencia que culminaron con la Revolución francesa en 1789.

Las masas parisienses se sublevaron y tomaron la Bastilla, iniciándose un período histórico de extraordinarias consecuencias y que tuvo en Robespierre a uno de sus principales protagonistas.

Maximilien-Francois-Marie-Isidore de Robespierre, que llegó a ser conocido entre sus contemporáneos como el Incorruptible, nació en Arras el 6 de mayo de 1758 siendo hijo de un abogado que a la muerte de su esposa abandonó el hogar.

En 1769 viaja a París gracias a una beca que le permitía ingresar en el famoso Colegio Luis el Grande de la capital francesa. Se gradúa en 1780, habiendo realizado una brillante carrera y, un año más tarde, se establece como abogado en su localidad natal. Muy pronto logra destacar por sus notables aptitudes jurídicas y es nombrado juez en la Sala Episcopal, un tribunal que tenía jurisdicción sobre la diócesis. La práctica privada de la abogacía le aseguraba abundantes ingresos y le permitía llevar una vida sin necesidades económicas.

En 1783 es admitido en la Academia de Arras para el progreso de las artes y las ciencias, de la que muy pronto se convierte en su presidente. Acostumbraba participar en concursos académicos y su vida privada era sencilla y discreta, y aunque se llegó a decir que se había comprometido con su prima Antoinette Deshorties, nunca se casó. Su actuación pública y profesional se concentraba en la defensa de los necesitados y en el ataque sistemático al absolutismo real y a la administración de justicia.

Cuando en 1788 se convocaron los Estados Generales, la Asamblea Nacional que no se había reunido desde el año 1614, Robespierre redactó una petición titulada Al pueblo de Artois sobre la necesidad de reformar los Estados de Artois. Al año siguiente los habitantes de Arras lo eligieron como uno de sus representantes, y el «tercer estado» decidió nombrarle diputado por Artois. De este modo, y a los treinta años de edad, comenzó la carrera política de Robespierre. Su apasionada lucha por la libertad no hizo más que granjearle nuevos enemigos, quienes no dudaron en llamarle individuo peligroso, además de ladrón, asesino, espía y dictador. Después de la huida de Luis XVI, para quien Robespierre había solicitado infructuosamente el enjuiciamiento, las proclamas del revolucionario se volvieron cada vez más virulentas, con el fin de anticipar la aprobación de la Constitución reuniendo a la mayor cantidad posible de demócratas e invitando a todos los patriotas a unir sus fuerzas contra los privilegiados.

En toda Francia se impuso la ley marcial y el 17 de julio de 1791 la guardia nacional, al mando del marqués de La Fayette, abrió fuego en el Campo de Marte contra un grupo de manifestantes que exigían la abdicación del rey. Después de la caída de los girondinos, los montañeses debieron hacerse cargo de la desesperada situación por la que atravesaba el país.

Amenazada desde dentro por el movimiento federalista y en peligro las fronteras por la coalición antifrancesa, la Revolución decidió movilizar todos sus recursos para lograr la victoria. En su periódico, Robespierre insistía en que lo que se necesitaba era una «sola voluntad», y este poder dictatorial era el que habría de caracterizar al gobierno revolucionario. El 27 de julio de 1793 Robespierre ocupó su lugar en el recientemente creado Comité de Seguridad Pública, confiando fundamentalmente en las sociedades jacobinas y en los comités de vigilancia. Como presidente del Club de los Jacobinos y de la Convención Nacional, denunció la actuación de las facciones radicales de París que empleaban el argumento de la escasez de alimentos para sublevar al pueblo bajo. Robespierre contestó a estos intentos prometiendo precios máximos para todos los alimentos y la creación de una milicia revolucionaria para combatir a los contrarrevolucionarios y a los acaparadores de granos.

Por otro lado, se instaura un verdadero reino del terror, por Robespierre quien trató de atenuar sus efectos oponiéndose a las ejecuciones arbitrarias y protegió a los diputados que se habían manifestado contra el arresto de los girondinos y de la hermana del rey. El 28 de julio de 1794 Robespierre muere en la guillotina delante de una enorme multitud. Junto a él fueron ejecutadas otras 108 personas por su adhesión a las ideas de quien llegó a ser uno de los más destacados protagonistas de una revolución que cambió el rumbo de la historia. “El secreto de la existencia humana no solo está en vivir, sino también en saber para qué se vive, Fiódor Dostoievski”.

@ArellanoRabiela

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