Covid-19 en niños

La semana pasada algunos diarios locales dan cuenta del aumento de casos de niños con COVID-19 y mencionan que crecieron a más del doble los infantes contagiados

Avatar del

Por: Rolando Fuentes-Berain

La semana pasada algunos diarios locales dan cuenta del aumento de casos de niños con COVID-19 y mencionan que crecieron a más del doble los infantes contagiados.

Esta, a pesar de ser una mala noticia en sí, no lo es tanto por la fortaleza de los niños y sus mayores defensas que los adultos. Sin embargo, y sabiendo que los padres casi siempre son jóvenes, y son ellos quienes los enferman, preocupa el descuido de ese grupo etario.

Vivo en una zona de restaurantes, cervecerías y otros sitios de reunión que siempre están abarrotados y sin respeto a la sana distancia o espacio entre mesas, agregándose que se canta, lo que facilita la expulsión de saliva en forma de gotitas microscópicas que pueden inhalar otros parroquianos y difundir la enfermedad para así llevarla a otras personas. No es casual que las infecciones repunten cuando se relajan las medidas preventivas.

Inquieta también, la noticia de que se volverá a clases presenciales el 30 de agosto considerando la irresponsabilidad de los padres en la prevención, suponemos habrá más contagios entre los niños y por tanto en los adultos. Es por eso que los famosos semáforos siguen fluctuando hacia atrás cuando ya se creía superada alguna etapa y no hay visos que esto cambie a corto plazo, la memoria para las cosas malas es muy corta.

Es solo ante las grandes tragedias que la gente toma conciencia de nuestra fragilidad y lo vulnerables que somos los seres humanos. En algunos países desarrollados ya se pide un certificado de vacunación para acceder a esos establecimientos y otros de mayores concentraciones humanas. Incluso en el mismo Japón se han presentado protestas airadas por la realización de los juegos olímpicos en los que ya se detectaron casos.

El ausentismo laboral y el cierre de empresas de todos tamaños ha repercutido en todos los campos de la economía que también sufre un deterioro creciente, mas en los países en desarrollo como el nuestro. Si sumamos los miles que piensan son malas las vacunas y que difunden noticias maliciosas sobre las vacunas y sus efectos secundarios y que impiden se logre la famosa inmunidad de rebaño al lograr la vacunación de muchos.

Ocurre algo similar con los que insisten en obtener cierta marca de vacuna pues dará más protección que otra y al final, se quedan sin protección en ese inútil afán perfeccionista que solo retrasa el adecuado control de la pandemia que se ha prolongado ya más de dos años y que parece que llegó para quedarse por las noticias que se conocen de todo el mundo. Aunque en algunos países hay un mejor control, en todos lados hay muertes.

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?