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Hoy me robo esta frase de Víctor Hugo, “la felicidad suprema en la vida es tener la convicción de que nos aman por lo que somos, o mejor dicho, a pesar de lo que somos…”

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Por: José Luis Ramírez

Hoy me robo esta frase de Víctor Hugo, “la felicidad suprema en la vida es tener la convicción de que nos aman por lo que somos, o mejor dicho, a pesar de lo que somos…”. Déjeme decirle que si contará mis errores tardaría otra vida, y si contara mis aciertos, con la vida que tengo, me sobraría mucho tiempo y me darían un bono de descuento. Quiero decir que soy un error amado, y un acierto poco comprendido.

Valga la confesión porque la participación política es un enredo, es como una bola de estambre en las garras de una docena de gatitos; y la electoral, es el camino empedrado al infierno de Judas. Pero ahí estoy, yendo como siempre de un lado a otro, hablando con la gente, escuchando, tomando nota, alimentando el corazón y el ánimo para no tirar el arpa.

Mi pesimismo de hace unos meses, ha sido rebasado con creces. La cháchara política en el rancho de la cajeta y miel es un teatro del absurdo, ya lo había señalado con la postulación del hombre que cambia más rápido de traje político que Superman, pero luego viene algo más patético, el toñazo en Morena. Atrocidad nunca vista, el poder sin sentido haciendo su faena humillante a candidatos y a la opinión pública.

Los amigos morenos se tardaron meses con sus días y noches para ponerse de acuerdo en un candidato, y en una planilla, cuando se suponía que habían superado sus enredos, en unas horas todo se vino abajo. Toño, y su planilla fueron eliminados del registro formal, y pusieron otro candidato a la presidencia municipal. No proceso todavía este acto tan ruin. Votaron al bote de la basura la democracia interna, y se burlaron de una sociedad que esperaba tener una opción de gobierno.

¿Cuánto se han lastimado u ofendido entre ellos para perderse en los laberintos de la descalificación y la traición? Debe ser bastante, y es lamentable. Ahora, solo les queda recoger los escombros el próximo 5 de junio.

Desde la elección pasada, señalaba la urgencia de hacer una gran alianza para ser gobierno, era y es una propuesta razonable. Desde Alianza ciudadana, una organización ciudadana sin la estructura, sin financiamiento, sin regidores, mes con mes en el trabajo de gestión, de denuncia, de propuesta, insistimos en agrupar fuerzas, trabajamos en colonias y comunidades para despertar la participación social, pero los partidos no se movieron un centímetro. La arrogancia les ganó, y los independientes solo tenían tiempo para urdir su patraña en el cabildo. Pasaron los meses, y los únicos que llegaron a la elección íntegros, fueron Alianza ciudadana.

Los morenos llegarán a la elección con un candidato impuesto, con el desprestigio social encima. Toño, Juan Miguel y otros que trabajaron por la unidad quedarán en automático fuera del proceso electoral, quizá estar fuera no les pese, los conozco y sé que en circunstancias diferentes darían más de su tiempo y su vida a la lucha social, pero hoy amenazados con la expulsión, prácticamente castrados políticamente si intentan protestar o denunciar, solo les queda una salida digna, convertirse en un movimiento social sin partido, pero del lado del pueblo.

Recuerdo al PRI, al PRD que transitaron hasta la ignominia por la ruta de la imposición y el castigo, y ahora morena sigue sus pasos. No lo celebro, ni es una actitud de descalificación electoral, realmente lo lamento, porque sin lugar a dudas, quien vuelve a perder es la sociedad. En medio de esta crisis de inseguridad, de violencia, de pandemia, tener representaciones sociales y políticas de esta índole nos agobia más.

Una alianza electoral en favor de la gente, con precisiones políticas y de agenda social aún es posible.

Revolcadero.

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