Después de la jornada electoral

Me entusiasmó mucho ver a tanta gente salir a votar el 6 de junio.

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Por: Lourdes Casares de Félix

Me entusiasmó mucho ver a tanta gente salir a votar el 6 de junio. Desde jóvenes que emitirían su primer voto, hasta ancianos en silla de ruedas que estaban conscientes de la importancia que tendría elegir el México que dejaremos a nuestros hijos y nietos. Vencieron el miedo al Covid 19, algunos enfrentaron lluvia, aguantaron sol, soportaron la larga espera en algunas casillas, pero nada les hizo desistir. Aunque faltaron bastantes millones de mexicanos y mexicanas por votar, la respuesta de la ciudadanía en una votación intermedia, pero trascendental, se hizo notar. Nos damos cuenta de la fuerza de la participación social y del empuje de un pueblo que quiere permanecer libre y respetuoso de los derechos humanos. 

Nuestro esfuerzo valió para frenar los delirios de poder del mandatario López Obrador y evitar que quiera cambiar la Constitución para sus propios fines, y darle batalla en las decisiones que amenazan con destruir el país. Nos enfocamos en señalar el daño que ha sufrido México con la eliminación de programas como el de las guarderías infantiles, falta de medicamentos, despilfarro de recursos y más.  

 Ahora llega el momento de exigir resultados al gobierno de Morena, de exigir transparencia y eficiencia en el manejo de recursos y exigir el respeto a nuestras instituciones. Ahora nos queda construir objetivos conjuntos, dejar de pensar en esos peyorativos calificativos de chairos y fifís que nos dividen y desunen. Hacer a un lado el odio y el resentimiento, así como la opulencia y el menosprecio. Ser sensibles a las necesidades de nuestro pueblo que tiene hambre, que no tiene vivienda, que no tiene trabajo. Ver a nuestros hermanos y hermanas mexicanas con otros ojos y hacerlos visibles, porque al ignorarlos corremos el riesgo de que algún gobierno se aproveche de su vulnerabilidad y la explote para su beneficio. Ahora hemos aprendido que México debe ser uno, que debemos vivir la solidaridad. No es necesario tener catástrofes y terremotos para entenderlo.  

Nos dimos cuenta de la importancia de ser oposición y defender lo que hemos construido. Tenemos claro que no queremos ser un país de muchos pobres con mandatarios ricos como Venezuela, Cuba y Nicaragua, donde la libertad es coartada y la comida medida. No queremos conformarnos con un par de zapatos, queremos el reloj del morenista Marcelo Ebrard tal y como decía un cartel de un votante. Queremos oportunidades para desarrollar nuestro potencial y crecer como personas, queremos autonomía económica y no vivir sometidos por recibir dádivas del gobierno, queremos soñar y tener los medios para lograr nuestros sueños.  

Despertamos a la democracia, ahora sabemos el valor de nuestro voto. Continuemos con esta participación ciudadana que se involucra y compromete. Nuestro trabajo no termina en las urnas. Hagamos comunidad desde nuestra familia, hagamos pueblo desde nuestra comunidad. Es hora de construir el México que queremos; eduquemos en la igualdad, en la honestidad y el respeto para vencer las amenazas que nos aquejan. 

acentodemujer@hotmail.com 

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