El Intérprete 41: alerta de EU, dictadura en Nicaragua, una historia de periodistas

Si algo nos faltaba para complicar las cosas, la alerta del gobierno norteamericano vino esta semana a comprobar que será difícil conquistar el futuro que deseamos si no logramos controlar, en Guanajuato y en todo el país, la demencial violencia.

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Por: Antonio Lascurain

Alerta Nivel 3

¿Qué habrá llevado al gobierno de Estados Unidos a considerar que ahora es más peligroso que antes viajar a Guanajuato? La noticia de la semana fue la decisión del Departamento de Estado de elevar a Nivel 3 la alerta sobre las visitas a nuestro estado, lo que en la práctica supone pedirle a los norteamericanos que mejor se abstengan de venir. Cuando EU prohibió a sus diplomáticos circular por la libre Celaya-Irapuato, los bloqueos de carreteras estaban en pleno y los asesinatos eran un poco más frecuentes que ahora, pero en el fondo la realidad de la seguridad era la misma, por mucho que las autoridades destaquen que los homicidios dolosos son menos que el año pasado, que como sabemos, fue un infierno.

Vale la pena considerar las declaraciones del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien llamó la atención sobre el hecho de que salvo Yucatán y Campeche, verdaderos oasis en materia de seguridad, los norteamericanos en su alerta “meten a todos los estados menos dos”

¿Tendrá que ver la decisión con la creciente preocupación de Washington con la errática política de la 4T en la materia? En las últimas semanas han visitado nuestro País el Secretario de Seguridad y los altos mandos de la CIA, sin que sepamos bien qué fue lo que trataron con sus interlocutores mexicanos.

Como sea, es una triste noticia para Guanajuato. La expansión de la industria automotriz nunca se hubiera podido producir en las condiciones actuales y la reconversión que exigirán pronto los vehículos eléctricos requerirá importantes inversiones, que pudieran comprometerse. Sume usted a la ecuación el embrollo sindical de General Motors y el panorama se ve todavía más complicado.

Para terminar, una de las cartas fuertes para mantener al polémico dueto que se hace cargo de la seguridad en Guanajuato, era el aval que los norteamericanos brindaban a su actuación, pues al parecer eran más apreciados en Quantico que en el Bajío. La alerta del Departamento de Estado indica que el apoyo llegó a su fin, ¿por acá cuándo?

El 14 de junio, durante la presentación del proyecto del Valle de la Mentefactura. Si no conseguimos doblegar la violencia, el futuro estará comprometido sin remedio. Foto: Omar Ramírez/AM

La debacle de Ortega

Ya don Juan Aguilera Azpeitia nos compartió sus recuerdos de primera mano sobre el arranque del gobierno sandinista en Nicaragua: un texto por demás oportuno, con una sabia advertencia: los caminos de la dictadura no siempre son violentos, pero sí engañosos.

La situación de Nicaragua resulta especial porque 10 años después de la visita de Don Juan, en febrero de 1990, el régimen impuesto por medio de las armas, con las cuales derrocó al nefasto dictador Anastasio Somoza, abandonó el poder cuando Violeta Chamorro venció en las elecciones a Daniel Ortega, en un resultado que nadie esperaba, ni por la derrota de los sandinistas ni por la decisión de acatarlo.

La historia tiene una vertiente periodística que se extiende hasta nuestros días y que vale la pena rescatar. Violeta Barrios de Chamorro era la viuda de Pedro Joaquín Chamorro, director de La Prensa, un diario que se oponía a la dictadura, fue asesinado en enero de 1978. Su esposa asumió el cargo, Somoza no quitó el dedo del renglón y en la recta final de la guerra que libró por mantenerse, bombardeó las instalaciones del diario el 11 de junio de 1979, cinco semanas antes de huir del País.

Barrios de Chamorro integró el gobierno de reconstrucción, pero sus diferencias con los sandinistas la llevaron a abandonarlo y a encabezar la oposición, al punto de convertirse en la rival de Ortega.

Mientras tanto, la vena periodística de la familia seguía en pie, uno de los hijos de Chamorro era director del diario oficial, Barricada, el otro apoyaba a la oposición desde La Prensa. Las elecciones de 1990 se convirtieron en un ejemplo de cómo las encuestas pueden fallar, pues todas ellas auguraban un triunfo rotundo de Ortega y los revolucionarios. Para consolidar esta percepción, el cierre de campaña en Managua fue una de las movilizaciones más grandes que se habían producido nunca en el País. La Prensa publicó la noticia con un encabezado memorable: ‘Multitudinaria despedida a los sandinistas’. Y acertó, doña Violeta ganó las elecciones y Ortega se fue del poder.

Pero regresó y ahora no parece dispuesto a cederlo por ningún motivo, para garantizar lo cual ha encerrado a sus principales opositores, entre ellos Cristiana, otra de las hijas de doña Violeta, también periodista. 

México se abstuvo de condenar la represión en Nicaragua, en una decisión que me parece lamentable pero encaja con la actitud que ha tenido el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. A ver cuánto dura Ortega.

Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo. Foto: AP

¿Qué ver, qué leer?

Hoy que los medios de información viven una transformación tan radical, las buenas reflexiones sobre la prensa y su papel son más útiles que nunca. Una magnífica que se puede apreciar en HBO es el documental Breslin y Hamill, voces de Nueva York, la historia de dos periodistas que fueron verdaderos influencers, como les llamamos ahora, pero en la época en que reinaban las ediciones impresas.

No solo es un repaso formidable a la carrera de dos gigantes, plenamente identificados con sus lectores y que sacaban de las calles todo su material, sino una indispensable reflexión sobre cómo nos informamos en esta época en que miramos con un ojo a los lectores y con otro a los robots.

Las anécdotas de los dos periodistas son extraordinarias: Breslin fue a cubrir el funeral de John F. Kennedy y cómo vio que había nada más 3 mil reporteros en la ruta de aquel inolvidable desfile de dolor, se fue corriendo al cementerio de Arlington, donde entrevistó a Clffton Pollard, un trabajador que cobraba 3.01 dólares por hora y que sabía aquel día, desde que se levantó, que lo llamarían para cavar la tumba del periodista asesinado.

Hamill, por su parte, confiesa haber cometido el error de haberse hecho amigo de Robert Kennedy y con él estaba la noche que lo asesinaron (Breslin también cubrió aquel acto, ambos pasaron la noche en el hospital en que agonizó el político, fueron contemporáneos, rivales aunque no lo quisieran... y grandes amigos).Un documento digno de apreciarse. 

Dos titanes: juntos en un mitin, el escritor Norman Mailer y el periodista Jimmy Breslin, quien lo apoyó cuando se postuló para la alcaldía de Nueva York. Foto: Tomada de Internet
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