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El Pacto

Identificado como “El Padrino”, el ex secretario de la Defensa enfrentará un juicio por cuatro cargos relacionados con el narcotráfico.

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Por: Alejandro Pohls Hernández

La detención del ex secretario de la Defensa Nacional, en los Estados Unidos, amenaza tanto de empañar las relaciones del Gobierno con los generales, como de dañar las del vecino país del Norte. Desde el ascenso del presidente López Obrador a la Silla del Águila, asignó al Ejército múltiples tareas, tales como: Reducir la violencia, construir escuelas, administrar puertos, repartir alimentos, operar hospitales Cóvid-19, construir bancos, e incluso el aeropuerto internacional, Felipe ángeles, entre otros. Pero, a raíz de la inesperada detención del General Cienfuegos, son obligados sesudas consideraciones y escabrosos cuestionamientos sobre la permanencia del Ejército en las tareas de seguridad y las múltiples actividades extras de orden civil que está realizando.

El jueves 15 de octubre, el General Salvador Cienfuegos viajó acompañado de su familia a Estados Unidos, y al arribar al aeropuerto de Los Ángeles sorpresivamente fue detenido por la DEA. Identificado como “El Padrino”, el ex secretario de la Defensa enfrentará un juicio por cuatro cargos relacionados con el narcotráfico. El escándalo sacudió las estructuras del Ejército, un poder fáctico dentro del sistema político mexicano y pone en riesgo la relación México- Estados Unidos, en las tareas de inteligencia y otras que realizan en conjunto. 

“El Presidente ha puesto en marcha varios proyectos sustentados en las Fuerzas Armadas. “Si éstas le fallan, actualmente no habría nadie más de quien echar mano, no le quedan muchas otras opciones. Es un gobierno donde todas las decisiones están centralizadas en el Presidente, y las Fuerzas armadas son uno de sus instrumentos de lealtad,” dijo Falko Ernst, analista de Crisis Group. 

 La arquitectura del edificio del sistema político mexicano fue elaborada por militares con los consabidos efectos residuales. Así las cosas, en el Ejército las decisiones son verticales y centralizadas, no admiten discusión, hay reticencias para la exposición de motivos a los poderes Legislativo. Ejecutivo y Judicial. Las decisiones de sus asuntos internos están cubiertas por un velo de secrecía que encuadran perfectamente en el Pacto no escrito con el poder civil. 

Recordemos que el Partido,PNR, fue fundado por militares, Plutarco Elías Calles, y presidido tres veces consecutivamente por el General Manuel Pérez Treviño. El pacto cívico-militar entre políticos y generales se dio con la llegada del presidente Miguel Alemán, en 1946, un civil sin antecedentes castrenses, por decisión de su antecesor, el presidente, General Manuel Ávila Camacho. Es justamente entonces, que se sella un pacto no escrito, cívico-militar: La no intervención. Los generales no intervienen en política, a cambio de que los políticos no se inmiscuyan en el ámbito militar. Un acuerdo de respeto y no agresión.

Para garantizar la no intervención de los militares, el sistema político ha tenido que halagarlos con una serie de concesiones, tales como la autonomía del propio Sistema de defensa, los ascensos de rango, su propia justicia interna y su administración sin injerencias. Así, los militares viven en un feudo autónoma de su propio destino, de jure y de facto. El Congreso se limita a aprobar el presupuesto para las Fuerzas Armadas, que nunca proveen información detallada a los legisladores del gasto, ni estos se las piden. Recordemos que Miguel Márquez les otorgó el contrato de obra por 700 millones del eje Purísima-León.

Sin embargo, el Pacto está vigente, sellado y lacrado; hoy en día, constituye en esencia el basamento del sistema político mexicano. Es cierto que la detención del General será un tema que el Presidente deberá de tratar con guante blanco; pero, también es cierto, que la bandera del Presidente ha sido el combate a la rampante corrupción de sexenios pasados. La afirmación del Presidente sobre la corrupción pasada, ya es un axioma que no necesitan demostración.

Es difícil saber hasta adonde llegarán los daños colaterales del juicio contra el General. Esto puede obligar al presidente López Obrador hacer un nuevo pacto con los generales. ¿Aceptaran estos una purga hacia dentro de su institución militar y seguir la suerte que corra su ex jefe; o, le exigirán al Presidente la ley del Talión?: Cabeza por cabeza, cárcel por cárcel; es decir, por cada General defenestrado, otro presidente que le acompañe en la cárcel: Peña Nieto con su General Cienfuegos y Felipe Calderón con su Secretario García Luna. Los militares no aceptarán toda la culpa, exigirán honrar el Pacto, sellado y lacrado.

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