El guardián del parque

En el mundo e incluso en nuestro amado País, se dan iniciativas ciudadanas para participar y mejorar algunos aspectos de esta vida cotidiana. 

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Por: José Luis Palacios Blanco

En el mundo e incluso en nuestro amado País, se dan iniciativas ciudadanas para participar y mejorar algunos aspectos de esta vida cotidiana. Ya en proyectos solidarios con quienes menos tienen, ya en formación de asociaciones civiles y también en aceptar algún tipo de responsabilidad otorgada o pedida por la comunidad. No es fácil tomar estos liderazgos ciudadanos, pues es complicado en lo que implica de tiempo, esfuerzo e incluso de recursos de todo tipo.

Los datos disponibles sobre el porcentaje de participación ciudadana que tenemos los mexicanos, son pocos, pero reflejan índices muy bajos de compromiso con causas comunes; es decir, es más fácil dedicar tiempo a algo que es nuestro, pero casi imposible si se refiere a ponerlo al servicio de la comunidad: ya plantar un árbol, ya dar una cooperación para una escuela, ya realizar limpieza en calles, ya ayudar a vecinos con premuras económicas. Menos del 5 % de los mexicanos reconoce tienen algún tipo de participación como: funcionario de casilla electoral, jefe de vecinos, miembro de algún comité, comisión en la parroquia, vocalía en un sindicato, etc.  

En cuestiones de medio ambiente, participé en proyectos de formación de “vigilantes ambientales”, con jóvenes que animados por la PAOT (Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial), cumplen una función ciudadana y con la que cumplen requisitos de su escuela, ayudando a denunciar delitos ambientales en áreas naturales protegidas estatales. Estas iniciativas, aunque ligadas a un requisito escolar, forman al estudiante y también, ayudan a la comunidad.

¿Cómo un ciudadano puede vigilar áreas naturales en nuestro querido León? Hemos presenciado cantidad de situaciones, como la necesaria protección de cuerpos de agua como el de los Cárcamos, fauna en extinción en Sierra de Lobos, tala salvaje de árboles en la zona urbana, descargas industriales no autorizadas al drenaje, emisiones de gases tóxicos emanados de ladrilleras, entre tanto otros. Aquí, somos los ciudadanos quienes debemos levantar reportes a la autoridad para que se reduzcan los delitos, pero después, el complemento es lo más complicado: participar en las soluciones.

Sí. Me refiero al compromiso de cuidar un recurso ambiental como un parque, un lago, un ecosistema, un cuerpo de agua, un grupo de árboles, una fauna atacada, la flora destruida. Existe en el mundo el concepto de “guardián ambiental”, un ciudadano que, arropado y exigido por la comunidad, acepta la responsabilidad de ser una conciencia dinámica de la sociedad, para proteger ese ecosistema, - ya denunciando delitos, ya proponiendo soluciones, ya convocando a la acción, ya exigiendo a la autoridad-, protege efectivamente al medio ambiente.

Consultando con expertos en legislación y derecho ambiental, encontré que el hecho de recibir el apoyo social para una causa noble como proteger un ecosistema, nos convierte de hecho y derecho, en “guardián ambiental”. Sin darme cuenta, por años aprendí esto de Jorge Arena en Sierra de Lobos cuando había incluso que espantar a cazadores que mataban a venados y pumas. Él era un “guardián ambiental” reconocido por la comunidad local y por la sociedad leonesa. En la ciudad he enarbolado algunas causas ambientales empujado por la gente y me doy cuenta que he hecho esa función y hoy también teniendo atrás a muchos, reconozco que me he convertido en el guardián ciudadano del Parque Chapalita.

Aunque esto es una obligación ciudadana, también, sé ahora que se convierte en un derecho basado en cantidad de leyes que permiten a los ciudadanos comunes y corriente como yo, cuidar a los ecosistemas, ya sean los veneros de la Arbide, los árboles en la zona urbana, el lago de los Cárcamos o el Parque Chapalita, pues necesitamos más “guardianes ambientales” que convoquen a personas, instituciones, empresas, gobierno, para que juntos protejamos los pocos ecosistemas que nos quedan en la ciudad. Podemos ser más, muchos más, para inhibir la tala de árboles, para fijar carbono con ellos, para proteger los veneros e infiltrar agua que recargue al acuífero y así, construir poco a poco y con todos, una ciudad sustentable. Así, hoy, queridos amigos, acepto ser el “guardián ambiental” del Parque Chapalita.

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