Elegir alcalde para León

Pronto habrá elecciones para elegir alcalde, entre otros servidores públicos. De todos estos, el más cercano a los ciudadanos es el presidente municipal, que representa el rostro humano de los diferentes órdenes de gobierno.

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Por: Alejandro Pohls Hernández

Pronto habrá elecciones para elegir alcalde, entre otros servidores públicos. De todos estos, el más cercano a los ciudadanos es el presidente municipal, que representa el rostro humano de los diferentes órdenes de gobierno. Entre sus funciones está ver por todas las insuficiencias que afectan a los ciudadanos, se supone que debe ser solidario con las necesidades de los otros, es el que vive el día con día con la comunidad… El alcalde, Héctor López Santillana, ha invitado a los leoneses a ir de la mano: “no caminen solos, acompáñense del Cabildo.”

Para cumplir como presidente municipal se requiere ser de lo más generoso. Es verse en el espejo de los valores de la comunidad, celebrar sus alegrías y acompañarla en sus tristezas. Dirigir los destinos de León exige un permanente ejercicio de comunicación con tirios y troyanos, pero sobre todo con los que menos pueden… Porque servir es inclinarse ante las necesidades de los otros. Por lo anterior, los ciudadanos, antes de elegirlos, tienen el derecho de conocer a sus políticos tal y como son: ángeles o demonios, personas con fortalezas y debilidades, pero, sin la máscara para la pantomima.

Los candidatos están a la vista, han expuesto su visión de servir, ya mostraron sus mejores galas intelectuales, su personalidad, sus planes, su liderazgo y su visión del Municipio; aunque, ninguno ha tomado el toro por los cuernos en el peliagudo tema del agua para León, incumplido por décadas. A todos los aspirantes les precede un prestigio, una trayectoria y un partido. En la difícil tarea de gobernar, solo logran el éxito aquellos que son capaces de influir en los otros para cambiar y así mejorar. Además, el gobernante, debe de tener la convicción suficiente para claudicar a sus intereses personales en favor de los gobernados.

Los gobiernos se sustentan en buenas opiniones, las cuales deben aprovechar mientras duren, para avanzar y sumar voluntades. La opinión de los ciudadanos, incluyendo la crítica, es una institución de la democracia. Poner oídos sordos es de alto riesgo para el gobernante, debido a que los ciudadanos, ante el desprecio a su pensar, se sienten ofendidos, molestos y decepcionados y recurren a la única defensa que les queda: la murmuración y los chistes que socavan. 

Los defectos que usted les encuentre ahora a cada uno de los aspirantes, se agigantarán con el poder: “Los defectos personales del que gobierna se vincularán a todos sus colaboradores y funcionarios, la personalidad del líder se convierte en las patologías de su gobierno.” Esta es la tesis de Daniel Cosío Villegas historiador, politólogo, que publicó el libro: “El Estilo personal de gobernar.” 

La afirmación de Cosío Villegas se puede aplicar a todo gobernante: presidente, gobernador o alcaldes. Tienen tal concentración de poder, que la personalidad como el carisma, el temperamento, las filias y fobias, el carácter, las simpatías, las diferencias, la educación y sus experiencias personales, impregnarán su ámbito de gobierno, que se reflejará en el futuro trato hacia el ciudadano.

Seguramente, el carisma es otro de los factores más importantes del líder, que va implícito en el estilo personal de gobernar. Está integrado en ciertas personalidades y ausente en otras a las que podríamos considerar sin luz propia. A primera vista, el carisma parece ser una energía invisible o un magnetismo atrayente. No se puede negar su presencia, pero es difícil apuntar su origen: “El carisma es capaz de cambiar la historia”: Max Weber  

En León hay pobreza. Aristóteles la veía, no como la falta de dinero, sino como la imposibilidad del ser humano de hacer florecer sus capacidades, que era la motivación fundamental de la polis griega: un conjunto organizado y autosuficiente de personas que han podido realizar sus diversas naturalezas y las ponen al servicio de todos. Por lo tanto, asegúrese de que el beneficiario de su voto vaya a cumplir con transformar sus promesas en hechos y en oportunidades. A los políticos se les considera por sus dichos y se les valora por sus hechos.

El domingo seis de junio habrá que elegir alcalde para León. Su voto no tendrá regreso hasta dentro de tres años, no tome una decisión de la que luego se arrepienta. Reflexione su voto, los candidatos son muy disímbolos entre sí, fíjese en sus fortalezas, pero también es sus debilidades. Es condición sine qua non que al que le vaya a dar su voto, por lo menos tenga estas tres cualidades: que sepa escuchar; que sea honesto, intelectual y económicamente, y que tenga la facultad de ver a las personas no como son, sino como lo que pueden llegar a ser cuando se les gestione algo de esperanza.

alejandropohls@prodigy.net.mx

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