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Escuela en el árbol III

De 7 alumnos de la semana pasada, en la Comunidad de Estrada en Celaya, acompañados de sus mamás regresaron 4 y se sumaron otros tres más el delegado. Seguimos 7, más el delegado, lo que me da gusto

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Por: Santiago Heyser Beltrán

De 7 alumnos de la semana pasada, en la Comunidad de Estrada en Celaya, acompañados de sus mamás regresaron 4 y se sumaron otros tres más el delegado. Seguimos 7, más el delegado, lo que me da gusto.

R- Guarraguauuu, mi Santias, no te imagino de maestro.

S- Pues porque no me conoces, perro. Toda mi primaria y secundaria la hice en escuela lasallista, el Febres Cordero en Guadalajara, como mi madre era manicurista y de escasos recursos, nos otorgaron media beca a mi hermano Jorge y a mí, toda mi formación en valores, desde la ética para vivir y servir, hasta la honestidad en la acción y la palabra vienen de esa época, de la familia y de la escuela. La prepa la hice ya en escuela pública, lo mismo que mi carrera de contador en la Universidad de Guadalajara, mi formación política y mi visión con compromiso social vienen de la escuela pública, lo que valoro y agradezco. El costo que recuerdo era de cien pesos al año de inscripción, es decir, la gente, con sus impuestos pagó mi educación y quedé, en automático, en deuda con la sociedad. Para explicarme te comparto qué: veo la vida como un continuo, como una línea en donde, generaciones pasadas trabajaron y crearon para construir un futuro y una modernidad de la que hoy disfrutamos (autos, electricidad, medicinas, tecnología, etc.), como no le puedo pagar a las generaciones pasadas, opino que es nuestra obligación pagar a la generaciones futuras lo recibido, en ese tenor, tenemos el compromiso de dejar un planeta habitable y funcional y en lo posible servir en actividades que beneficien a las generaciones futuras en donde, una de las más importantes y trascendentes, es la educación. Además, mi Rufo, es padrísimo percibir una sonrisa o una mirada de un niño o un joven que de esa manera expresa que tu palabra tuvo impacto en su mente y corazón y que esa idea o mensaje que fue trasmitido y recibido, tiene un valor en esa personita.

Te comparto que con nostalgia recuerdo mi paso, como Director en el CECyTEG de Rincón de Tamayo, en donde, cuando faltaba un maestro a clases, di la instrucción de ser avisado para suplirlo, de manera que los alumnos no perdieran tiempo; esa experiencia también fue muy padre, recuerdo que cuando entraba al salón todos tenían cara de molestia, porque preferían irse al patio de recreo. Ya en el aula, lo primero que hacía era fijar las reglas de conducta diciendo: -Propongo un trato, cuando Uds. hablen, yo escucho y cuando yo hable, Uds. escuchan. Siempre dijeron que sí, grata experiencia. Cuando estaba exponiendo y algún alumno se distraía o se ponía a platicar, yo me callaba; en todos los casos los compañeros le recriminaban no estar cumpliendo el trato y volvían a poner atención. Otro aspecto padre de esa experiencia, es que dado que yo no era experto en la materia del profe ausente, les pedía a los alumnos que escogieran tema, fue así como se dieron charlas sobre violencia intrafamiliar, la formación del universo, los asesinados de Ayotzinapa o sobre noviazgo y sexualidad; no había tema tabú ni censura alguna, se podía preguntar cualquier cosa y siempre trataba de dar respuesta. El resultado fue que a cinco años de distancia, la gente e Rincón de Tamayo me recuerda y me trata con afecto y que, cuando de vez en cuando me tropiezo con algún alumno de aquella época, la efusividad del saludo me llena de alegría y lo dice todo.

Es gratificante percibir una sonrisa o una mirada de un niño o un joven que de esa manera expresa que tu palabra tuvo impacto en su mente y corazón.

R- Guau, ¿y de qué hablaron en esta ocasión?, mi Santias.

S- Volví al tema de la pandemia, ya que no todos llevaban puesto el cubrebocas, Rocío, mi compañera de vida, llevó algunos que repartimos entre los que no llevaban. Mi percepción es que no hay conciencia de la gravedad del riesgo de salud y que lo toman como si fuera una moda ocasional. Preocupante que las madres, que dicen amar a sus hijos, no les cuiden con esa pasión amorosa que dicen profesarles. Por otro lado, el énfasis de la charla estuvo puesto en el motor de progreso que representa la curiosidad en el ser humano, para, a través del interés de entender y conocer, aprender y aprovechar el conocimiento para tener una mejor vida… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Escritor y soñador

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