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Fibonacci y las señales divinas para los capitales

La progresión Fibonacci es muy utilizada en los mercados de capitales y divisas, sobre todo en el análisis técnico.

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Por: Alejandro Pohls Hernández

¿Qué es la proporción divina de Fibonacci?  Es una secuencia numérica que, al dividir un número posterior entre el anterior, hasta el infinito, da una proporción de 1.618. El hombre de Vitrubio es mencionado por Dan Brown en su obra El Código Da Vinci. Sin embargo, es mucho más importante que la afamada novela. Las proporciones de ese “hombre ideal” son tales que lo hacen coincidir con las proporciones de muchos objetos de la naturaleza: Las escamas de la piña, la forma en que las ramas crecen alrededor del tallo, la espiral de un caracol, el camino del Sol en el espacio sideral, las galaxias espirales del espacio… Se dice que corresponde a un principio de armonía universal. La cara de la enigmática Gioconda y la Última Cena guardan, precisamente, esa proporción.

Un interesante análisis referido a la Bolsa México de Valores, basado en la proporción áurea o divina, indicaba un año antes del hecho, que el dólar se depreciaría de $17 pesos, a más de $21, en el 2016; en su momento, parecía una locura, pero el pronóstico de la proporción divina se cumplió con precisión. Los pronósticos del Banco de México habían establecido para el presupuesto 2016, del Gobierno federal, una paridad ajustada a $16 pesos. 

La progresión Fibonacci es muy utilizada en los mercados de capitales y divisas, sobre todo en el análisis técnico, porque determina los soportes, donde el precio deja de caer, y las resistencias donde el precio no puede subir más. Esta herramienta es muy popular entre los inversionistas de análisis técnico, ya que les ayuda a encontrar los momentos precisos de entrada y salida en los mercados.

Recordemos que esta proporción divina, se utiliza mucho en la búsqueda de valores máximos y mínimos de funciones complejas, en predicciones de tendencias de las bolsas de valores, cotizaciones de divisas y muchas otras predicciones más. “La serie Fibonacci es: 0-1-1-2-3-5-8-13-21-34-55-89-144-233... Así, sumando el número anterior al posterior hasta el infinito. Si se divide el número posterior entre el anterior, dará siempre la proporción divina: 1.618. 

Además, el 2016 fue un año que embonó perfectamente en la sucesión de Fibonacci. En ese año se cumplieron 3 años (el quinto número de la serie de Fibonacci), desde la subida del dólar en el 2013, que llegó de $11.95 a $13.45 pesos; también, se cumplieron 5 años (el sexto número de la serie) desde el 2011, en que el dólar pasó de $11.48 a $14.20 pesos; 8 años (séptimo número), del fatídico 2008, en el que el dólar subió desde $9.90 pesos a $15.60 pesos. Como si lo anterior no fuera suficiente evidencia, se cumplieron 13 años (octavo número) desde el 2003, cuando el dólar pasó de $10 pesos a $11.40; para concluir con esta referencia, se cumplieron 21 años (noveno en la serie) desde el fatídico 1995, cuando el dólar pasó de $4.90 a $8.00 pesos en su valor.  

Pero, las devaluaciones no son nada nuevo en México. Existe una larga historia de devaluaciones del peso mexicano contra la divisa verde; sin embargo, algún día, hace más de 200 años, nuestra moneda fue el medio legal de pago en Estados Unidos, Canadá, Centro América, Filipinas y China… Cuando Estados Unidos logró su independencia, se vio en la necesidad de crear una moneda nacional y mediante un decreto firmado el 6 de julio de 1785, las monedas fabricadas en México pasaron a ser la base del sistema monetario estadounidense, sólo que su nombre convencional sería cambiado a dólar y la paridad se fijó en un peso plata mexicano por un dólar estadounidense.

Ahora, la proporción divina, apunta a un tipo de cambio 23.30 pesos por dólar en este año. Para recordar, aquel peso plata mexicano que compraba un dólar, ha conservado su valor, porque actualmente no solo compraría uno, sino alcanzaría para comprar 25 dólares. Lo que esto significa es que los billetes fiduciarios ( fides, fe) se devaluaron: ¿El mundo ya no cree en lo que México produce, o será que se perdió la fe en los gobiernos que emiten los billetes fiduciarios…?

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