Guerra de colores

Que llega la ola rosa, que se pintará de verde, que tiene tintes naranjas, pero el azul predomina. ¿Cómo es que llegamos a tener tantos colores, o mejor dicho partidos políticos?

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Por: Lourdes Casares de Félix 

Que llega la ola rosa, que se pintará de verde, que tiene tintes naranjas, pero el azul predomina. ¿Cómo es que llegamos a tener tantos colores, o mejor dicho partidos políticos? Pareciera que tenemos una gran variedad de opciones que fomentan la democracia y la pluralidad de proyectos, pero sólo se perciben agrupaciones minúsculas apoyadas por amigos, familiares y personas esperanzadas en un puesto político. A final de cuentas los partidos pequeños acaban de parásitos de los grandes para poder subsistir con lo que se convierten en prácticamente lo mismo. Cortesanamente se alían desdibujándose. 

Existe falta de confianza hacia los nuevos partidos que denotan interés por obtener recursos y enriquecerse. Algunos han existido como un modus vivendus de sus fundadores y no por sus convicciones de construir un México mejor. Hay partidos que se convierten en franquicias y se olvidan de trabajar por el país a cambio de permanecer en el poder y mejorar sus ingresos. Partidos que se cambian de camiseta según el poder en turno. Hemos visto como el partido Verde empezó con el PAN, continuó con el PRI y ahora está con Morena. Redes Sociales Progresistas es el partido de Elba Esther Gordillo, que con distintos nombres ha tratado de sobrevivir haciendo pactos para mantenerse en el poder. Partidos controlados por una familia que se venden al mejor postor. Escándalos financieros que se han generado en los partidos y la poca transparencia en el manejo de recursos públicos son parte también de la desconfianza. 

Sin embargo, unos partidos políticos han sido congruentes en su lucha por convertir las demandas ciudadanas en propuestas concretas de política pública. Tal fue el caso de Democracia Social liderado por Gilberto Rincón Gallardo que siguió la firme convicción de crear otra opción de izquierda, socialdemócrata, que después de un valeroso esfuerzo se quedó a 0.1% de su registro definitivo en el año 2000.  

Existen voces que señalan que es excesivo el monto de los recursos económicos de origen público que reciben los partidos. Una de éstas es la de Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón y precandidata a la presidencia de la República, que en 2017 abogó por la reducción de 60 por ciento del presupuesto a los partidos políticos, ya que consideró que “representa un gasto fuerte del que se puede prescindir”. Por otro lado, se argumenta que para poder fortalecer y consolidar la democracia política es necesario otorgar recursos suficientes a los partidos. Queda en duda si se fomenta la democracia habiendo más partidos satélites que en realidad, en esta votación del 6 de junio, carecerán de voz propia y se someterán al autoritarismo presidencial sumándose a Morena. 

Así las cosas, los colores van y vienen y la gama se intensifica confundiendo a la ciudadanía. Cada candidato hace su esfuerzo por captar más votos sin considerar que el futuro del país está en riesgo al intentar diluir la fuerza de la oposición que se requiere para tener un equilibrio. 

acentodemujer@hotmail.com 

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