Opinión

La normalidad de antes

 Hoy se añora la antigua normalidad. Así es, añoramos salir libremente sin cubrebocas, asistir a reuniones, abrazarnos y reunirnos en el trabajo, escuela o fiestas. Pero también esa normalidad que extrañamos no era positiva para un gran número de mujeres y niñas, ya que tenía un efecto social negativo que había normalizado la situación de violencia que viven muchas mujeres.

Avatar del

Por: Lourdes Casares de Félix

Hoy se añora la antigua normalidad. Así es, añoramos salir libremente sin cubrebocas, asistir a reuniones, abrazarnos y reunirnos en el trabajo, escuela o fiestas. Pero también esa normalidad que extrañamos no era positiva para un gran número de mujeres y niñas, ya que tenía un efecto social negativo que había normalizado la situación de violencia que viven muchas mujeres. En unos países más que en otros los feminicidios no son tema importante en la agenda política. Turquía es un ejemplo de ello. Las mujeres de este Estado lanzaron la campaña #WomenSupportingWomen (Mujeres apoyando mujeres) para hacer visible el problema. Miles de mujeres han aceptado el reto de subir su foto en blanco y negro en redes sociales como las que anuncian los medios cuando una muere por feminicidio.     

El confinamiento derivado de la pandemia del coronavirus llevó a que los registros de violencia contra la mujer en el hogar aumentara 60% en México, según cifras de la ONU. Las llamadas al 911 por violencia familiar y de género aumentaron significativamente, al igual que la atención en las instancias estatales y municipales. El Covid 19 puso a prueba nuestras formas de convivencia. Quedarse en casa con su agresor no ha sido una situación de protección para mujeres que sufren violencia. El escenario familiar se ha tornado complicado con hombres en casa exigiendo a su pareja, hijas y hermanas ser atendidos y ordenando que el trabajo doméstico sea realizado sin ellos participar. 

Es tiempo de plantear la necesidad de lograr hogares igualitarios en México, ya que en 6 de cada 10 hogares el padre ha sido una figura ausente a pesar de vivir ahí, debido a que no se involucra en las tareas del hogar ni atiende las emociones de su pareja e hijos. 

Después que los hombres han estado más tiempo en casa vale la pena reflexionar sobre esta experiencia que a muchos les hizo romper estereotipos estructurados del comportamiento masculino. El 34% de hombres siente vergüenza y desvalorización de estar desempleado y se cuestionan lo que pasará si no se tiene un empleo. Hoy existe la posibilidad de replantear los roles asignados según dicta la sociedad y apuntar a una cultura igualitaria de trabajo en equipo complementándose mutuamente. 

Estudios de Promundo-Oxfam-US dieron a conocer que la permanencia del papá en casa resultó positiva para muchos hijos que dijeron conocer más a sus padres y estar más cerca de ellos. La Organización Internacional del Trabajo ha expresado que las familias donde padre y madre trabajan tienen más probabilidades de subsistir. Así también que cuando los hombres comparten el cuidado de los hijos y las tareas del hogar, las probabilidades de manifestar violencia disminuyen. 

Solidaridad con las mujeres de Turquía y con todas las mujeres de México y el mundo que pueden estar en peligro. Es importante reflexionar en la normalidad anterior para construir una mejor sociedad. La nueva normalidad  debe ser más solidaria, justa e igualitaria.  

acentodemujer@hotmail.com

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?