Opinión

La vulnerabilidad de la niñez

Podemos crear en Guanajuato una cultura diferente con respecto a la adopción y a la acogida de NNA. Es doloroso saber que tenemos todavía cientos de NNA cercanos a los 18 años que nunca pudieron ser dados en adopción a familias o que vivieran con “familias de acogida”.

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Por: José Luis Palacios Blanco

Por años he participado en proyectos de protección de la infancia en condiciones vulnerables y constato que con la pandemia COVID, su situación empeoró. Muchos niñas, niños y adolescentes (NNA) siguen en condiciones de vulnerabilidad y como gobierno, empresas y sociedad, hacemos poco o nada para contenerlo. Sí. Utilizando los criterios del CONEVAL (Consejo Nacional para evaluación de la política social), las 3 condiciones de pobreza: alimentación, patrimonio y oportunidades, son igualmente críticas para los más pobres, donde están miles de NNA en nuestro querido País.

¿Qué es la vulnerabilidad? Es el nivel de riesgo que afronta una familia o individuo a perder la vida, sus bienes y propiedades, o su sistema de sustento (esto es, su medio de vida) ante una posible circunstancia adversa y que tiene también correspondencia con el grado de dificultad para recuperarse después de tal hecho. Para los NNA su vulnerabilidad es no tener un proyecto de vida confiable para mirar al futuro.  

La UNAM calculó recientemente un Índice de Vulnerabilidad de regiones del País frente a la pandemia; otros estudios también concluyen que la pandemia afectó mayoritariamente a los más pobres, con estadísticas como la del 80% de los hospitalizados, que fallecieron en instituciones públicas. El Índice de Vulnerabilidad Social es un indicador mundial que permite estimar la magnitud de la población en estas condiciones y otorga importancia relativa a cada tipo de desventaja, para atender prioridades de programas de asistencia social alimentaria, pero poco o nada, tenemos para medir la vulnerabilidad de los NNA.

Créanme: el COVID 19 ha provocado un incremento de los niveles de pobreza infantil, con el consiguiente impacto negativo sobre su desarrollo físico, social y moral de los niños y las niñas. Las situaciones de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social en la infancia, son una realidad compleja que también se puede constatar por los cambios en la educación, al ser ahora virtual y no presencial. Particularmente, los NNA en procesos de adopción y los que viven condiciones de calle, son muy vulnerables, porque se encuentran en riesgo constante de ser perjudicados, maltratados, perseguidos, lastimados, discriminados, menospreciados o influenciados negativamente por personas y ambientes hostiles, frente a los que se hallan en situación de inferioridad, indefensión o fragilidad.

Y aquí es donde expreso mi enojo e impotencia por la lentitud con la que atendemos a los pequeños que pasan años en casas hogar y albergues, cuando está comprobado que es en el seno de familias que los adopten o que los reciban temporalmente (“familias de acogida”), donde puede cambiar su vida. Por eso, tenemos todos, el enorme desafío de crear redes, proyectos, instituciones, familias, que fomenten en la infancia el desarrollo de habilidades y competencias resilientes, como la imaginación, la creatividad o la resolución de conflictos, y crear vínculos emocionales positivos entre los NNA y esos entornos de apoyo.

Veo con tristeza que los procesos gubernamentales de adopción en México, son lentos e ineficaces; vemos con pasividad como País, que los NNA pasan más años en albergues que con “familias de acogida”. No tenemos la prisa, la urgencia, el coraje, de agilizar el proyecto de “familias de acogida” para que familias buenas, idóneas y generosas, reciban temporalmente a NNA en procesos de adopción y de vulnerabilidad y que se complemente con redes de apoyo empresariales.

Podemos crear en Guanajuato una cultura diferente con respecto a la adopción y a la acogida de NNA. Es doloroso saber que tenemos todavía cientos de NNA cercanos a los 18 años que nunca pudieron ser dados en adopción a familias o que vivieran con “familias de acogida”. Quienes no pudieron ser adoptados y se acercan a esa edad, deben buscar por sus propios medios su proyecto de vida y merecen ser apoyados por redes empresariales, gubernamentales y sociales, para que realicen sus sueños. Todo esto sucede, mientras no hagamos algo para reducir en nuestro País, la vulnerabilidad de los más vulnerables.
 

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