Opinión

Las 3 ‘I’ de la 4T en cáncer y medicamentos

Esta semana ha sido crítica al saber que los padres de niños con cáncer llegaron a una medida desesperada: bloquear el aeropuerto de la Ciudad de México para que la primera “I”, que es de “Insensibilidad” del gobierno de la 4T (Cuarta Transtornación que no Transformación), pudiera comunicarse con ellos...

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Por: Éctor Jaime Ramírez Barba

Esta semana ha sido crítica al saber que los padres de niños con cáncer llegaron a una medida desesperada: bloquear el aeropuerto de la Ciudad de México para que la primera “I”, que es de “Insensibilidad” del gobierno de la 4T (Cuarta Transtornación que no Transformación), pudiera comunicarse con ellos y asegurarles que serán atendidos.

Digo Insensibilidad porque estos padres, sumados a los del ISSSTE y algunos del IMSS, ya se habían manifestado por la gran preocupación que tenían al ver que sus médicos tratantes les decían que no había los medicamentos que estaban recibiendo, y en algunos casos, que les tenían que cambiar el tratamiento.

El propio Director de un Hospital de tercer nivel del ISSSTE de la CDMX los recibió y en petit comité les dijo lo que estaba realmente pasando: no había medicamentos y no había presupuesto para adquirirlos. Esto me lo platicaron los papás y mamás en las oficinas de la Cámara de Diputados. Luego lo hicieron ante el Senado. Fueron oídos pero no escuchados. 

No menciono el nombre del Director antes citado, pues mañana podría ser ventaneado por el Presidente -sin derecho a defenderse del libelo televisivo- como ya ocurrió con el reconocido Director del Hospital Infantil de México Dr. Jaime Nieto Zermeño, especialista honorable y muy respetado entre sus colegas.

Otra vez, la Insensibilidad del Gobierno: No maten al mensajero, la realidad se está imponiendo: No hay medicamentos, no solo para el cáncer sino para muchos otros tratamientos.

La segunda “I” es de Incompetencia, evidenciada por el modelo de adquisición disque “consolidada” que conduce al “austericidio”, término acuñado por el diputado Juan Carlos Romero Hicks, pero que en Salud, causa retardo en la atención, gastos no planeados por las familias que les pueden llevar a la quiebra y por último sufrimiento y muerte.

Esto es crítico con personas muy empoderadas y que conocen al dedillo lo que pasa con sus hijos, como son aquellos que sufren un cáncer. Sus padres se la pasan ellos todo el día, conocen lo que pasa en el hospital, se hacen familia del personal de enfermería y les asevero una cosa: Les creo a ellos, no a las mentiras televisivas que hemos estado oyendo.

Otra realidad de la Incompetencia sumada a la Insensibilidad la evidencio al señalar que en la disque “Megalicitación 2020” para adquirir medicamentos e insumos, no se solicitó a los más de 15 laboratorios de producen o venden medicamentos oncológicos en México, ningún, léalo usted bien, ningún medicamento oncológico.

Podrán decir los de la 4T que los medicamentos oncológicos son de áreas terapéuticas específicas y que se licitan por separado, según la disposición hecha por ellos el 17 de octubre del 2019. 

Pues la noticia es que estamos por terminar enero, y deben ustedes saber, que aún no inician siquiera la convocatoria de la investigación de mercado, menos la de su adquisición.

¿Usted cree que a este ritmo -por clara Incompetencia- habrá oncológicos para el 2020 a tiempo? Por supuesto que no. Y eso que presenta un mercado de más de seis mil millones de pesos.

Le comento ahora la tercera “I” que es de Ignorancia. Los productos oncológicos que lograron aumentar por primera vez la vida en los Estados Unidos y disminuir la mortalidad en México, tienen la mayoría, protección de los derechos de propiedad intelectual, es decir, son medicamentos de patente, sean biotecnológicos o no.

Tienen común denominador: son caros, porque su producción es costosa por los insumos que se requieren y el aseguramiento de su calidad, aunado a los costos de los procesos de importación. 

Por ello, la oferta de ellos a nivel mundial es limitada, y sujeta a la disponibilidad de las materias primas, aunado a que son productos de caducidad limitada, por lo que no pueden mantenerse inventarios como si fueran clavos, para que cuando alguien los necesite, los pida por mercado libre y lleguen de inmediato.

La “I” de ignorancia resulta entonces evidente: si no se han pedido hasta el día de hoy, ¿cuándo se pedirán? ¿cuánto tardará su producción? ¿Cuándo llegarán al país? ¿Cuándo estarán a disposición del paciente? Salud retardada es salud denegada.

Las tres “I” además están haciendo sinergia y de esto no puede resultar nada bueno.

Ojalá tengan la humildad de reconocerlo y actuar en consecuencia. ¿Cómo? Contratando profesionales con 90% de experiencia y 10% de lealtad, y que ésta última, sea hacia los enfermos, no a la ideología.

Debo platicarles que una luz de esperanza ante la desesperación del Director del IMSS Zoe Robledo, quien demostró ante Hacienda lo descrito en esta columna. 

El resultado ha sido alentador, el administrador del IMSS recibió de Hacienda sendo oficio, nos relata Maribel Ramírez Coronel- donde le da permiso para comprar directamente una larga lista de medicamentos (abarca 46 páginas) y que no se atenga al abasto derivado de la citada compra consolidada porque no tienen certeza de cuándo se surtirá. ¡Qué tal!

Les doy “Otros Datos” que a pesar de la opacidad, José Carlos Ferreyra ha obtenido a través de solicitudes de acceso a la información: En la licitación E-82 algunas claves no fueron requeridas al volumen mínimo, desconociéndose a la fecha el destino de la adjudicación, que representaron, en promedio, el 64% del requerimiento. 

Para el 2020 solo consideraron, en volumen, el 30% de las necesidades pedidas en años previos por las Instituciones en Salud, no habiendo convocatoria hasta ahora del 70% restante. ¿Así cómo?

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