Las maletas de Elvira

La ciudadana Elvira ya empezó hacer sus maletas, se lleva en su biografía haber sido por dos años consecutivos la peor alcalde de las 103 ciudades importantes del país

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Por: José Luis Ramírez

La ciudadana Elvira ya empezó hacer sus maletas, se lleva en su biografía haber sido por dos años consecutivos la peor alcalde de las 103 ciudades importantes del país. Quizá eso no le haya quitado el sueño, porque viajará ligero, solo con un listado de muertos y una ciudad que sobrevive como nunca en su historia.

Ahora, nuestra Celaya es calificada como la primera ciudad violenta y peligrosa del mundo. Se escribe fácil, y leerlo aún puede ser más sencillo, pero cuando el miedo y la incertidumbre se mira en los ojos de propios y extraños, las cosas empiezan a tener otro sentido.

Hemos vivido los últimos seis años huérfanos de gobierno, el Estado lejos de responder a la creciente violencia y a la pérdida de vidas y patrimonio, solo ha perfeccionado sus discursos, y atrofiado sus acciones. Hablan de asesinados, desaparecidos, robos, asaltos, como si hablaran de distracciones de disneylandia. Hoy la espiral criminal es materia prima electoral, entre más grande es el miedo, más grande es la promesa de acabar con él.

Los tres niveles de gobierno de manera esquemática se propusieron detener y acabar con el fenómeno de la delincuencia, por un lado armándose hasta los dientes, y por otro lado entregando dinero y obras para “atacar” las causas que la originan: pobreza y desigualdad social. En esa visión se inscriben los programas sociales, que sin lugar a dudas, tienen un sentido de “sanar el tejido social”, pero en la práctica, se envilecen al convertirlos en un instrumento para ganar votos en detrimento de la sociedad, o dinero en favor de una élite política.

El cuento, narrativa dirían mis elegantes amigos, de la inversión social para sacarnos de la pobreza y de la delincuencia, se está quedando en cueros. A tres años del gobierno federal, que iniciaría la 4 transformación, la entrega de “apoyos sociales” no ha impactado las causas que originan la desigualdad social, y particularmente la violencia y la delincuencia. Y claro, para el gobierno del estado de Guanajuato, es exactamente lo mismo, tiene sus programas sociales para competir en los tiempos electorales con singular alegría, pero solo de manera asistencial y clientelar.

Si bajamos los ojos a nuestro municipio con una población de 520 mil habitantes, observaremos uno de los asuntos que revelan en donde estamos parados: el INEGI señala que 126 mil 329 celayenses no tienen hoy acceso a servicios de salud pública. A nivel estatal una quinta parte de la población está en las mismas condiciones. Con este ejemplo basta para contrastar que los apoyos sociales, si no van de la mano de un mecanismo social para impactar la esencia del atraso y la marginación, no pasará nada, y por el contrario agudizarán las reacciones antisociales.

En el Reporte Semestral 2021 de Incidencia Delictiva del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC), se resalta que no existe evidencia de que los programas sociales funcionen para prevenir el delito y la violencia. Y claro, mucho menos en los 50 municipios más violentos que encabeza Celaya, “porque no tiene sentido de planeación estratégica y operatividad”.

 Al señalar lo anterior, pudiera caer en la teorización banal o en el debate a ciegas, pero quienes hemos vivido las experiencias violentas que se renuevan todos los días, sabemos que el dinero que se distribuye como apoyos sociales, no ha contrarrestado la violencia ni la delincuencia, pero tampoco el rechazo a las autoridades gubernamentales. Por eso no es casual, que 84 de cada 100 ciudadanos repruebe el gobierno de la ciudadana Elvira.

La última elección muestra que a pesar de las cantidades multimillonarias que se destinan como apoyos sociales, no define del todo el sentido del voto, es más, un destacado número de personas no vota. Un elemento de ese contraste, es la violencia familiar, y contra la mujer, así como los feminicidios.

De acuerdo con la Encuesta de Seguridad Pública Urbana (ENSU junio 2021), durante el primer trimestre de este año, 1 de cada 4 mujeres mayores de 18 años enfrentaron una situación de acoso y/o violencia sexual. En comparación con el segundo semestre de 2020, este porcentaje aumentó de 21.6% a 24.7%.

Quizá uno de los hechos más impactantes son las personas desaparecidas y no localizadas, “de enero de 2019 a junio de 2021, se tiene registro de 21,050 personas desaparecidas y no localizadas”. Los crímenes no paran, y las soluciones no llegan.

 Los partidos políticos y sus líderes, enfrascados en la lucha interna por el poder han dejado en segundo plano las preocupaciones de los ciudadanos. La elección ha terminado, vuelve el rico a su riqueza, vuelve el pobre a su pobreza, y los políticos a su reinado de acuerdos y simulaciones.

A los morenos les viene bien, la frase guevarista, “renovarse o morir”, se les acabó el tiempo de ensayo y error. La elección del 2024 ya comenzó, y por ahora están vacíos como una caja jitomatera. El dinero no es la vida…

Revolcadero. Si no tuviera con lo suyo, a la ciudadana Elvira le pintan el Puente del Rio Laja, patrimonio histórico de la ciudad. Gustavo Báez Vega, despacha por segunda vez en Desarrollo Urbano, y se atreve a decir que fue “error humano”. Pregunto: ¿las casas que se inundan también? Y a sus patrones: ¿le darán chamba por tercera vez?

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