Los antivacunas

El bombardeo mediático desde fines del año pasado en que se anunció el descubrimiento de las diversas vacunas en contra de la COVID 19 y de la autorización de su aplicación por parte de la OMS surtió sus efectos y consecuencias a nivel mundial.

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Por: Mtro. Paulino Lorea Hernández

El bombardeo mediático desde fines del año pasado en que se anunció el descubrimiento de las diversas vacunas en contra de la COVID 19 y de la autorización de su aplicación por parte de la OMS surtió sus efectos y consecuencias a nivel mundial: varios famosos, como artistas, deportistas, políticos, empresarios y periodistas se han negado a vacunarse y difundido algunas de sus sinrazones (porque no son razones válidas), que los han llevado a tomar esa decisión y manifiestan su rechazo total a la aceptación para vacunarse, pero algunos hasta difunden esa postura y prácticamente realizan campañas para que otros tampoco lo hagan.

Los argumentos de estas personas que están en contra de la vacunación verdaderamente son descabellados, espeluznantes, inaceptables, fuera de lógica y, lo más importante, sin ninguna base científica de lo más elemental. A veces las argumentaciones o motivos por los que muchas personas no se vacunan son producto de la ignorancia, o bien, sin decirlo, de su miedo a la inyección o al piquete de una jeringa; los más, sin entrar en detalle, arguyen que no lo hacen porque son alérgicos (sin saber siquiera a qué alergia se refieren), otros que tienen mucho temor a los efectos secundarios; causas hasta cierto punto comprensibles, aunque inaceptables.

Lo que sí resulta inaudito e inadmisible es el que muchos profesionistas con grados de licenciatura, maestría y hasta doctorado, o sea, personajes ilustrados con un grado alto de conocimientos científicos en alguna materia, se nieguen a vacunar, sabedores del problema sanitario y del peligro que corren ellos y sus familiares, pero argumentando situaciones verdaderamente alarmantes de supina ignorancia. Fundando su rechazo en teorías de una supuesta “conspiración mundial”, o de un “complot internacional”, para procurar con el tiempo el dominio de la voluntad y el mando total sobre quienes hayan sido vacunados; algunos señalan que podrían convertirse con el tiempo en “zombies” y que lejos de que sea una vacuna que los proteja del contagio de la COVID 19, más bien los están inoculando o contagiando con virus selectivos y que a determinado tiempo les causará la muerte; hay quienes afirman que se les introduce a través de las vacunas que se aplican un microchip en una especie de nanopartículas que al inyectárseles permanecerán por siempre en su torrente sanguíneo para lograr su dominación y sometimiento total a una voluntad lejana o hasta extraterrestre para manipularlos, y manejan como prueba que han sido imantados y se les pegan objetos metálicos.

Para sorpresa de los amables lectores puedo compartirles, sin mencionar su identidad, la opinión y justificación para no vacunarse que me expresó en una plática de café un Abogado a quien tenía en un alto nivel de reconocimiento, por su trayectoria, incluso hasta internacional, y quien llegara a ser Director de una Escuela de Derecho de una prestigiada Universidad, el cual en un momento de confidencia aceptó no estar vacunado, porque había leído y estaba seguro de que tanto el virus de la COVID 19 como la vacunación era todo un plan y una conspiración de un “Orden Nuevo Mundial” que se gestaba por personajes del máximo control monetario internacional ¡Sopas!; ni a la misma Patricia Navidad le hubiera escuchado este increíble argumento. Huelga comentarles que de inmediato y rompiendo las reglas de urbanidad me levanté de la mesa, me puse mi cubrebocas y fui a la caja a pagar la cuenta, ahí me despedí de lejecitos de este personaje.

Estas actitudes no son novedosas pues a lo largo de la historia de la vacunación sobre todo a mediados del siglo XIX al surgir la vacuna contra la viruela en Inglaterra y Estados Unidos, hubo ligas antivacunación, las cuales se prolongaron también contra las nuevas vacunas que surgieron contra la difteria, el tétanos, la tosferina, el sarampión, las paperas, la rubeola y otras; es amplia la historia y anécdotas sobre este tema (historyofvaccines.org).

A la fecha, ya en varios países se empiezan a anunciar medidas que se aplicarán en algunos a partir de agosto y en otros a partir de septiembre, para acceder a diversos servicios en lugares de actividad numerosa o masiva como centros deportivos, plazas comerciales, restaurantes y bares, espectáculos y otros, reservando el derecho de admisión solo para vacunados con comprobante. El grupo numeroso de más del 80% de habitantes que estaremos vacunados en unos meses, agudizaremos el rechazo y el repudio a los no vacunados y ni siquiera discutiremos con “los antivacunas”, como se les empieza a nombrar a los necios e imprudentes que no lo hacen, pese a haber sufrido la enfermedad y hasta la muerte algunos de sus parientes cercanos y amigos íntimos por la COVID 19. La actitud negativa de quienes así rechazan esta campaña de vacunación donde habremos más de seis mil millones de vacunados muy pronto en todo el orbe, se exponen como lo ha dicho el doctor y científico respetadísimo Alejandro Macías: “Tarde o temprano todos seremos contagiados, pero serán los no vacunados quienes podrían sufrir las consecuencias más graves”. O sea que en su pecado llevarán la penitencia.

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