Los datos de Zamarripa vs la realidad social

Para el Gobierno del Estado y para el fiscal general estatal, Carlos Zamarripa Aguirre, Guanajuato tiene grandes avances en materia de seguridad, mientras una sociedad azorada, sufre de violencia e inseguridad sin precedentes.

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Por: Jorge Marcelino Trejo Ortiz

Para el Gobierno del Estado y para el fiscal general estatal, Carlos Zamarripa Aguirre, Guanajuato tiene grandes avances en materia de seguridad, mientras una sociedad azorada, sufre de violencia e inseguridad sin precedentes.

En su informe ante el Congreso del Estado, el Fiscal General dijo que más de mil 500 criminales han sido detenidos, pero todo México sabe que el índice de impunidad indica que en Guanajuato solo uno de cada 10 homicidas es capturado.

Entre esos detenidos, refirió a José Antonio Yépez Ortiz, alias El Marro, sin darle crédito a la autoridad federal, porque hasta donde sé, fue una acción en la que las fuerzas estatales fueron de apoyo.

Pero ¿tendrá el dato la Fiscalía, o el cálculo, de cuántos delincuentes y grupos delictivos hay en la entidad? Tan solo en León, el Municipio calcula que debe haber unos 40 mil delincuentes.

El Fiscal informó que el 90 por ciento de las personas desaparecidas, bajo denuncia, son localizadas. ¿Cómo puede decir esto en medio de la crisis de incertidumbre y horror de las cifras de personas desaparecidas o no localizadas que hay en la entidad y que nos ubican en los primeros lugares de esta incidencia?

¿Cómo es posible que diga eso el señor Zamarripa cuando somos noticia mundial por la serie de inhumaciones clandestinas que cada día son localizadas por todos los rumbos del estado?

¿Sabrá el Fiscal sempiterno que también hay una cifra negra de personas desaparecidas y son todas esas personas que pudieron ser parte de la carne de cañón de los grupos criminales?

En las semanas recientes, el gobernador del Estado, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, ha pregonado que se han reducido los homicidios dolosos en Guanajuato, pero esto fue solo un valle que en los días recientes ha ido de nuevo al alza.

En León, ciudad que tiene la cuarta parte de la población estatal, no ha tenido un descenso en este delito y su promedio es entre 60 y 70 casos por mes.

Es el Gobernador y los diputados panistas los que creen las cifras del Fiscal General, pero no así los grupos intermedios de la sociedad civil, no así la ciudadanía que vive en carne propia la inseguridad y la violencia, que son el pan de cada día.

Los observatorios ciudadanos de León, de Irapuato y el nacional, no solo no creen las cifras alegres del Estado, sino que informaron los incrementos en homicidios dolosos, secuestros y tráfico de drogas.

El narcomenudeo, reportan los observatorios, creció 51% en el estado en 2020. Este dato es deplorable, porque conlleva deterioro del tejido social, porque es presagio de más homicidios dolosos por la guerra de grupos criminales.

El trasfondo de un informe de presuntos resultados positivos, es la permanencia de un personaje que sigue en el cargo por un pacto, por un compromiso inescrutable entre el actual y el anterior gobernador.

Pese a los exhortos y a las exigencias de que sea depuesto de su cargo el Fiscal, por sus malos resultados, el Ejecutivo del Estado está empeñado en que cumpla el compromiso de estar en ese puesto hasta el año 2028.

De hacer realidad esa amenaza, que es inmoral, Carlos Zamarripa completaría casi dos décadas en el cargo público, primero como procurador “de justicia” y ahora como fiscal general.

Presidente del Colegio de Abogados del Estado de Guanajuato*

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