Opinión

Maciel, ‘El Santo Padre de la Legión’

“La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda investiga a los Legionarios y sus vínculos de lavado de dinero con empresarios y políticos”.

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Por: Alejandro Pohls Hernández

“La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda investiga a los Legionarios y sus vínculos de lavado de dinero con empresarios y políticos”. Ésta fue la noticia en diversos medios de comunicación en la primera semana del año. 

El escándalo vuelve a aflorar: simulación, lavado y evasión fiscal de parte de La Legión, aunque nada de esto es nuevo. En su momento, decepcionado de la gran farsa de Maciel, el sacerdote Pablo Pérez Guajardo, auxiliar administrador de los Legionarios, declaró a los medios que: “La Legión sirvió para que Maciel y sus cómplices hicieran una fortuna. 

Lavaban dinero de empresarios y políticos, con asociaciones fantasmas, enormes depósitos en el IOR, el Banco de Dios, para enviarlo ya purificado, al Paraíso, pero fiscal”. 

La simulación, la seducción a viudas ricas, la educación y la religión resultaron negocios multimillonarios para Marcial Maciel y sus cómplices. 

Supo explotar a acaudaladas viudas e importantes empresarios, haciéndoles creer que hablaba con Dios y que, entregándole cuantiosas fortunas, para supuestas obras pías, alcanzarían la salvación eterna. ¡Vendía paraísos en el nombre de Dios!

La Legión está actualmente sujeta a varios juicios por fraudes y engaños. 

Un informe publicado en el 2013 por El Universal divulga que ésta fue demandada en Estados Unidos, por engañar a Gabriela Mee, una anciana de 96 años de edad, para que donara a La Legión su fortuna de 60 millones de dólares... Pero, no se sorprenda, así ha sido el modus operandi de esta organización. 

Habría que recordar también a Flora Garza, multimillonaria de Monterrey, otra viuda que enamoró Maciel y a la que le quitó 50 millones de dólares, en el año 1950.  

Los Legionarios no necesitan succionar más dinero, La Legión es multimillonaria, no tiene limite su megalomanía compulsiva y ególatra. ¿Para qué quieren tanto dinero los Legionarios? ¿Para esconder 750 millones de dólares anuales en paraísos fiscales? Así lo demostró la investigación internacional llamada “Papeles del Paraíso”, difundida en Italia por el diario L’Espresso… 

Veintidós mil millones de euros valen los activos de la Legión. En eso han parado el dinero de viudas, los dividendos de sus bancos de usura, los negocios off shore, las costosísimas colegiaturas y el esfuerzo bien intencionado de miles de padres de familia.

Y, todo esto para esconder fortunas, “¡en el nombre de Dios!”, en lugar de ponerlas al servicio de los miserables del mundo. 

A la muerte de Maciel, el Papa Benedicto designó al cardenal Velasio De Paolis para hacer una visita pastoral a la Legión. 

Pero, la especialidad del visitador, en su calidad de Administrador financiero del Patrimonio de la Santa Sede, era las finanzas, no los santitos y santones, sino los millones y billones. 

Obviamente su misión fue hurgar la ubicación de la fortuna millonaria de la Legión y la fortuna personal de Maciel en paraísos fiscales y propiedades en varios principados, y evitar así que los cómplices de Maciel esfumaran el tesoro. 

Pero, el pecado capital y crimen de La Legión fue conocer durante años de la farsa de Maciel, un simulador, casado con dos mujeres engañadas, hijos, pedófilo, y protegerlo al no denunciarlo, encubriendo así la farsa. 

No tiene nombre el abuso de niños durante años, según un informe que los mismos legionarios recientemente publicaron: 177 menores fueron víctimas de abusos sexuales cometidos por decenas de sacerdotes de la congregación.

De estos niños, al menos 60 sufrieron también del abuso de Maciel: “El Santo Padre de La Legión.”

Pero, aún hay más: Las violaciones eran sistemáticas.Muchos legionarios pedófilos confesaron que, en su momento, ellos también fueron abusados por otros legionarios.

A este informe, ya respondieron el Arzobispo de Monterrey, ex legionarios y expertos en temas religiosos, en el sentido de que el informe está incompleto, maquillado y la realidad sobrepasa dicho informe. 

El cardenal João Braz declaró: “Tengo la impresión de que las denuncias crecerán, porque estamos en el inicio. Llevamos años encubriendo, y esto ha sido un tremendo error.”

De todos estos delitos y farsas de Maciel, el Vaticano tenía plena información, ya desde que los jesuitas, con los que Maciel estudió en España, lo habían expulsado por abuso sexual en 1947. 

En su momento, también, Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca; Miguel Darío Miranda, arzobispo primado de México; y Gregorio Lemercier, prior del monasterio de Santa María de la Resurrección, denunciaron ante el Vaticano a Maciel por actos de pedofilia, lo que dio lugar a la suspensión de éste de 1956 a 1958. 

Esto confirma que Roma y La Legión estaban bien enterados de los actos del criminal.

Maciel fue una manzana podrida, un pederasta, un drogadicto, un maniático, a quien sus protectores y cómplices proyectaban vender, a los fervorosos creyentes, en calidad de “El Santo Padre”.

Por desgracia, toda esta farsa pudrió otras manzanas más, que seguramente seguirán enfermando a la exigua parte sana de La Legión.

A varios de estos abusadores los mantienen protegidos en Vía Aurelia 667, Roma; los ocultan, dicen que están orando, no están en la cárcel. 

La pregunta fundamental es: ¿Deberá de continuar existiendo La Legión, que nace de una mente perversa fundacional? Su carga es muy pesada y tóxica: Simulación financiera con engaño a los donadores, falta de una auténtica identidad religiosa y el continuado encubrimiento de las personas que facilitaron los crímenes del fundador y que siguen ahí supuestamente rezando.

“En una comunidad religiosa, el carisma es la contribución que hace el fundador, es un don divino que sirve como luz en el camino, que se convierte en la guía de la vida espiritual y marca la pauta a su relación con el mundo”: Agustinos. 

Qué lejos están aquellos tiempos de la vida de Jesús. El teólogo y pensador del Concilio Vaticano II, Karl Ranher declaro: “Jesús no habría entendido nada, sobre los abusos que suceden en su Iglesia, en el nombre de Dios…”.

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