Opinión

Nuestro semáforo naranja

El semáforo naranja en Guanajuato es una motivación para empresarios del sector servicios que requería reactivación económica y con ello, la conservación de empleos

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Por: José Luis Palacios Blanco

Esta semana el gobierno de Guanajuato nos colocó en el “semáforo naranja” de la epidemia y aunque es una medida temporal, representa un desafío para nuestra baja cultura de cuidados personales y sociales.  Esta clasificación permitiría, si lo hacemos bien, iniciar el regreso a la “nueva normalidad” y reabrir la economía que tanto nos hace falta. 

Nuestro Gobernador sí ha puesto el ejemplo en el uso del cubrebocas, aunque parece que se “chispoteó” hacer un evento masivo. Y todo esto se da en medio de una situación donde recibimos señales diferentes de parte del gobierno federal y del local, empezando por el rejego Presidente AMLO que, como viejito necio, se rehúsa al uso del cubrebocas. 

Es cierto que el gobierno federal hizo un mal manejo de la pandemia para que lleguemos esta semana hasta los 50,000 muertos y esto es lógico en un País donde la pobreza y la cultura del refresco acelera las enfermedades crónico degenerativas. Gordos, hipertensos, diabéticos y sin usar el cubrebocas, nos enfrentamos a una pandemia con un sistema nacional público de salud todo maltrecho.

¿Cómo percibimos la pandemia en León? En el mes de marzo y en junio aplicamos encuestas sobre la percepción de los leoneses de la pandemia. Encontramos que culturalmente nos resistimos a creer que el COVID 19 existe y que mata a las personas y esto se reflejaba en rechazo a las medidas. En ambas mediciones, los sectores sociales con menos escolaridad rechazaban las medidas gubernamentales y a medida que la escolaridad aumentaba la aceptación.

Lo que aprendimos y a eso me refiero ahora, es a los aprendizajes sociales sobre la pandemia. Entrevistando a nuestro panel de ciudadanos de todas las edades y estratos sociales, constatamos que ya una tercera parte de la ciudad ha reflexionado sobre el necesario cambio de hábitos de vida para tener mejor salud. A pesar de que el 81% de las personas considera que “se cuida”, tan solo el 19% reconoce tener “hábitos saludables” en el ejercicio, en la alimentación y en general. En cuanto a los aprendizajes que nos ha dejado esta pandemia, están en orden de frecuencias: “el lavado de manos”, “la sana distancia”, “el uso de cubre bocas”, “evitar toser o estornudar frente a otros”. Referente a los alimentos, reconoce un porcentaje bajo (11%) que “evitará el consumo de alimentos chatarra y de refrescos”.

El semáforo naranja en Guanajuato es una motivación para empresarios del sector servicios que requería reactivación económica y con ello, la conservación de empleos. A nivel nacional, la CANACO SERVYTUR ha dado cifras que rondan el 20% de establecimientos que definitivamente han cerrado sus puertas. Estos datos no deben ser muy diferentes de los locales y a los que deba tener CANIRAC en el sector restaurantero. El color naranja nos lleva a la apertura de cines, teatros y centros deportivos con las restricciones sanitarias y será una prueba también para los clientes, pues nuestra medición arroja que solamente el 22% está dispuesto a asistir con normalidad a lugares sociales como los que se reabren ahora. 

En la misma encuesta referida, solo el 32% considera que “estamos en condiciones de reabrir los comercios” mientras que el 41% “rechaza que se reabran los comercios”, y esto refleja el contraste de opiniones en nuestro País al tener que elegir entre abrir con riesgos y cuidados, comparado contra mantener el confinamiento en nuestras casas. Las interrogantes inician en sí decidirse a asistir a lugares concurridos como cines y restaurantes, lo que parece se dará progresivamente. Si esta tendencia se mantiene en los eventos masivos, habría que medir la disponibilidad de los visitantes a asistir a nuestra ciudad a eventos como el Festival del Globo, pues inevitablemente tendría que cambiar de formato al igual que nuestra Feria para poder llevarse a cabo. Al final de cuentas, la decisión de regreso al “semáforo naranja” es una prueba para nuestra cultura de prevención personal y social. Soy de los que opina que apostemos a la responsabilidad y cuidado personal.

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