Opinión

Peligros que matan o riesgos que alarman

En situaciones de emergencia estimados lectores, la relación entre el riesgo percibido y el riesgo real desempeñan un papel determinante; en tanto los peligros que matan a las personas y los riesgos que las alarman son diferentes...

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Por: Éctor Jaime Ramírez Barba

En situaciones de emergencia estimados lectores, la relación entre el riesgo percibido y el riesgo real desempeñan un papel determinante; en tanto los peligros que matan a las personas y los riesgos que las alarman son diferentes, pues el criterio que predomina es que las personas responden únicamente a los riesgos que percibe.

¿Qué riesgos implica el 2019-n Coronavirus? Al consultar al momento de escribir esta columna la palabra “coronavirus” en Google, solo aparecieron ¡35 millones de sitios! que hablan del tema. 

¿Cómo tomar decisiones en lo particular, familiar, comunitario o nacional? Con tal cantidad de información, que sumada a la reverberancia de las redes sociales y noticieros nos ahogan cada día, qué hacemos?

Pensemos en el modelo riesgo = peligro + percepción del peligro. Dará al menos cuatro ecuaciones, peligro bajo – percepción alta, peligro alto – percepción alta, peligro alto – percepción baja y peligro moderado – percepción moderada. 

¿Cómo responderá nuestra población al peligro y cómo estarán comunicando el riesgo las autoridades sanitarias en los diferentes niveles?

Vamos por partes. Todo inició en Wuhan China, cuando Li Wenliang, un joven médico oftalmólogo que trabajaba en un hospital citadino, comunicó el 30 de diciembre a sus ex estudiantes de medicina la presencia de siete pacientes de un mercado local de pescado que habían sido diagnosticados con una enfermedad similar con la que ellos habían lidiado antes, el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo y Grave) y que estaban en cuarentena.

Utilizó una herramienta digital, por acá usamos el WhatsApp, por allá se utiliza el WeChat. Luego en “confidencia digital” les escribió a sus amigos para que advirtieran a sus familias y seres queridos del coronavirus. 

La letalidad que provocó el SARS dejó herida sin cicatrizar en la memoria de los Whuanenses

De inmediato, los “Pantallazos” de sus amigos, familiares y seres queridos fueron transmitidos a otros como reacción en cadena, y la noticia nació al mundo.

Para el Dr. Li Wenliang sin embargo, el precio que pagó culminó con su muerte a causa del coronavirus. Antes de morir fue detenido por la policía china, denunciado por difamación al haber difundido el riesgo para prevenir a sus seres queridos y colegas médicos; declarándose culpable por haber cometido un delito menor y después del regaño, prometer no volver a cometer actos ilegales.

Díez días después de la comunicación, el Dr. Li Wenliang inició con síntomas, el primero de febrero dio positivo al coronavirus y no sobrevivió. 

La Corte Suprema de China criticó ya la actitud policial, consideró que si en vez de haberlo detenido a él (y a otros siete médicos), se hubieran adoptado medidas como usar máscaras, desinfección estricta y evitar ir al mercado mayorista, hubiera sido positivo para contener la propagación del virus. Hasta aquí el relato. 

Descansen en paz los más de 500 fallecidos hasta ahora y mi reconocimiento al Dr. Li Wenliang y a todos los profesionales de la salud, que corren un riesgo muy alto al atender con amor a la población aún a costa de su vida. 

Toda la comunicación vertida en los mexicanos de la epidemia del coronavirus se ha encuestado y les participo algunos resultados: El sentimiento es de preocupación 49%, no les importa mucho 15% y miedo 8%. 

El 80% de los encuestados están enterados de la epidemia, 39% piensa que son datos reales, el 18% consideran que ocultan cosas peores y el 17% que exageran su gravedad.

Al preguntarles si tienen miedo de que se contagien ellos o sus familias, el 26% dijo que algo, el 20% que poco y el 23% que muy poco y solo 1 de cada 10 no tienen miedo. 

Al preguntarles qué medidas debemos tomar para prevenir la propagación en el país, el 21% dijo que prohibir la entrada a México de personas que hayan estado en China y 40% obligar a usar cubrebocas y tomar medidas de aislamiento a cualquier persona con síntomas similares a la enfermedad.

La confianza para que el Gobierno mexicano tome las medidas correctas fue de 45% mucho o algo y de 34% poco o nada. Por último consideraron que nuestro sistema de salud esté preparado en caso que el Coronavirus llegue a México el 33% mucho o algo y el 45% poco o nada.

Esta emergencia sanitaria es un peligro que mata y el riesgo que alarma. A decir de la encuesta hecha en nuestro país, se debe reforzar la comunicación del riesgo en salud, teniendo como centro de ella a la población, para que empoderada, se minimicen con su activa participación los daños en caso de llegar, estamos a tiempo.

Creo que tenemos un sistema de vigilancia sanitaria de alto nivel que tiene mi absoluta confianza. Que las Secretarías de Salud Federal, Estatal e incluso nuestro Municipio han dado anuncios tempranos con sustento en la evidencia y se actualizan. 

Hay transparencia en la información. Están escuchando a los ciudadanos, como por ejemplo, los choferes de Uber en la Ciudad de México, y por último están planificando el manejo sanitario conforme el Reglamento Internacional.

Termino recomendándoles que tengamos confianza y sigamos las recomendaciones que solo emitan las autoridades de salud. 

Hagamos lo nuestro como lavarnos las manos, vacunarnos contra la influenza y las medidas higiénico-dietéticas de esta temporada invernal. Peligro y percepción altas nos deben obligar a actuar, bien, rápido y a la primera.

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