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Presionado desde el aparato organizado de poder

Estudió en el ITAM y en Harvard, fue Director para América Latina del Foro Económico Mundial y trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo, además de colaborar en el Banco de México. En síntesis: Un neoliberal puro.

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Por: Alejandro Pohls Hernández

Finalmente, el 12 de febrero de 2020, Emilio Lozoya Austin apareció con las manos a la espalda, esposadas, custodiado por la Policía Española. Vivía en un lujoso desarrollo en Málaga, España, en la casa de un magnate petrolero ruso. Fue acusado por la Fiscalía General de la República de delincuencia organizada, cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Con anterioridad, en Mallorca, ya había sido detenido por Interpol Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México, involucrado en el caso Lozoya. Durante la Campaña de Peña Nieto, Emilio Lozoya era el encargado de gestionar generoso cohechos de campaña para luego ocultar su origen y aplicación.  

Ya triunfantes, Emilio Lozoya fue consentido del sexenio, y como premio  por sus buenos oficios recibió la Dirección General de Pemex. El funcionario gustaba presumir sus relojes Patek Philippe de oro, además de los Dalís y Picassos. Estudió en el ITAM y en Harvard, fue Director para América Latina del Foro Económico Mundial y trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo, además de colaborar en el Banco de México. En síntesis: Un neoliberal puro.

“Emilio Lozoya tomó un camino de no retorno,” dice la prensa. Aceptar colaborar con la Fiscalía, le significará beneficios jurídicos. Lo que está en juego es su libertad, pero a cambio de entregar a otros. Así funciona el “criterio de oportunidad” para testigos protegidos. Ya en México, Emilio Lozoya admitió haber cometidos hechos delictuosos, ordenados por un aparato organizado de poder. “Fui instrumentalizado y presionado. En su momento daré los nombres…” 

Pero, “No se mandaba solo, seguía órdenes,” dijo su abogado. El Universal reveló que, “los fajos de billetes de los sobornos para sacar la Reforma Energética, entregados por instrucciones de Videgaray en la Torre Pemex a los diputados del PAN, entre ellos Ricardo Anaya, iban en bolsas de Louis Vuitton …”  Anaya era presidente de la Cámara cuando se discutió la Reforma Energética.

La bandera de campaña del presidente López Obrador fue el combate a la corrupción, por la que votaron millones de mexicanos. Con el emblemático caso Lozoya, se destapará la caja de pandora sobre los usos y costumbres de un sistema que despedía un olor tan fétido, hasta la náusea, que obligó a los ciudadanos a repugnar y echar del poder al status gobernante. No se puede pasar por alto, que la presidencia de López Obrador es el resultado del rechazo ciudadano a la corrupción rampante de sexenios anteriores.

Probablemente, lo menos importante sea Emilio Lozoya, sino lo que representa: Una casta de políticos y empresarios que se creía divina y que en amasiato eran el factótum de las decisiones políticas y económicas, mientras saqueaban al país. Se desnudará el financiamiento de campañas, el quid pro quo, la compra de voluntades de la oposición, el modus operandi de la mafia del poder. La frase, “aparato organizado de poder,” citada en la audiencia, se refiere a las impunes estructuras del poder que son los verdaderos beneficiarios de la corrupción.

Apenas inicia la trama legal del ex director de Pemex y ya está llamada a conmocionar a toda una red de intereses; el asunto va a descarrilar y desenmascarar a la maquinaria y engranajes de la oligarquía corrupta.  Acusan al Presidente de populista y mesiánico; pero, no es casualidad que éste mesías haya llegado a la Presidencia. Cuando las cosas andan bien, nadie pide milagros ni buscan mesías; sin embargo, la corrupción, la ineficiencia, los abusos gubernamentales, la soberbia y ceguera de la clase política que dominaba, fue lo que llevó al hartazgo, al enojo y a la decisión del votar en contra del status quo operante. 

El primer acto que apenas empieza sobre el decadente sistema político de México, cimbrará a la infausta clase política, no tiene regreso.  “Una pistola que aparece en el primer acto de una obra teatral, será disparada irremediablemente en el tercero". Antón Chéjov. Nota: El tercer acto será justo antes de las elecciones…La política es saber medir los tiempos.

DA

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