Opinión

¿Qué sería del licenciado Xavier Muñoz Jiménez? (3ª parte)

En eso el Lic. Muñoz con su voz ronca y estruendosa se puso de pie, interrumpió al interpelado y le dijo:

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Por: Paulino Lorea Hernández

En eso el Lic. Muñoz con su voz ronca y estruendosa se puso de pie, interrumpió al interpelado y le dijo: “Mire, primero apague su chingadera de aire” (apuntando al aparato empotrado en las paredes) y luego seguimos hablando”. A todos nos sorprendió, hasta a mí, no esperaba eso. No obstante, como un autómata obediente el líder se incorporó, dio unos pasos y localizando el control del aire, lo apagó.

Ya cuando regresó a su lugar, con esa distracción, el Maestro Muñoz Jiménez, tomó el control de la conversación y le insistió que el Partido lo necesitaba y era la oportunidad de demostrar su lealtad, por espacio no puedo repetir aquella pieza de motivación política inolvidable para mí.

Terminó su discurso elocuente el Lic. Muñoz y sin dar oportunidad a más, casi le ordenó: “lo esperamos en Jalapa para su inscripción. ¡Vámonos Paulino! Y hasta luego compañero”; estiró la mano al líder, lo saludó; hice lo propio y salimos; uno de los guaruras nos abrió la puerta y acompañó al auto.

Esa misma tarde nos regresamos a la Ciudad de México y en el camino el Maestro me confió eufórico: “ya chingamos Paulino; seguro tendrá que ser el candidato, aunque no quiera; desde que se paró a apagar el aire acondicionado, supe que ya lo tenía en mis manos”; soltamos unas carcajadas.

Durante el camino sinuoso rumbo a Tulancingo, el Maestro Muñoz puso su cassette de Frank Sinatra, mientras yo conducía su Fairmont: “I’ve got you under my skin, I have got you, deep in the heart of me…”

El Maestro Muñoz me ordenó que redactara un informe para el día siguiente para entregarlo temprano. Así lo hice y nos llamó la asistente del Lic. Bartlett para acudir a una pequeña sala a un lado de su oficina. Nos aguardaban él y su siempre fiel colaborador, hasta nuestros días, Jesús Hernández Torres, ambos fumando sus puros Cohiba; uno por gusto y el otro por imitación. Dijeron, “ya leímos el informe, pero queremos saber qué observaron; sus impresiones”. Y allí el Lic. Muñoz muy solemne, sin rodeos, comentó que aunque Torres Pancardo, era muy reacio e irreverente, recibió y entendió la instrucción superior. Bartlett aspiró su puro y cuando expulsó el humo hacia arriba de su cabeza, solo nos dio las gracias y comentó: “tengan la seguridad que así lo hará, se registrará como candidato a Presidente Municipal y dejará de controlar la Sección 30 del Sindicato”.

La urdimbre política, las intrigas, traiciones e intereses en juego hicieron que Óscar Torres Pancardo, fuera candidato y Presidente Municipal de Poza Rica, tuvo muchos conflictos con el Sindicato; y el 8 de septiembre de 1983 en un “accidente”, después de solo nueve meses en el cargo, en esa misma carretera murieron él y Laura Nava; María Vela sobrevivió y también su chofer Noé Cruz (ex empleado del Güero Kehoe), pero éste infiltrado, quien supuestamente al ver a su jefe muerto, se suicidó, pero los Peritos de la Procuraduría no encontraron pólvora deflagrada en las pruebas en sus manos. Como los guardaespaldas que los seguían en otro auto así lo afirmaron, el asunto se archivó. (Estos últimos datos tomados del libro “Corrupción y Muerte en el STPRM” de Rodrigo Vidal).

Esta fue una de tantas vivencias con el Maestro Xavier Muñoz Jiménez, de allí mi interés por saber de su localización y salud.

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