Quién ganó las elecciones

En México, la tradición política manda que a partir del domingo que se celebren las elecciones intermedias, se da el banderazo de salida rumbo al 2024. 

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Por: Alejandro Pohls Hernández 

En México, la tradición política manda que a partir del domingo que se celebren las elecciones intermedias, se da el banderazo de salida rumbo al 2024. Todas las estrategias, acciones y decisiones de los gobiernos, de los partidos y actores políticos, que son parte interesada en la sucesión, actuaran con la mirada puesta en la Silla del Águila. 

Por el PAN, ya levantó el dedo Ricardo Anaya, un cartucho quemado que obtuvo los peores resultados que se recuerdan, logró solo el 21%, la caballada está flaca. Si aspiran en seguir en la coalición, que mejor se olvide Anaya de su obsesión de grandeza, porque el PRI nunca lo aceptaría (en campaña, los acusó cuantas veces pudo de rateros) y la mitad del PAN lo detesta. El Tricolor empujará a Enrique de la Madrid y Movimiento Ciudadano ya tiene al suyo.

Fallaron los augurios fatalistas de las aves agoreras, siempre perseguidos por los fantasmas de la tragedia, de la rumorología y el miedo: ¿dónde quedó el petate del muerto de la renuncia del Presidente, presionado por la CIA; la llegada al Aeropuerto Internacional de las Fuerzas Bolivarianas de Venezuela para las elecciones, y el supuesto fraude electoral…? Las elecciones fueron un éxito. 

En ocasiones, pareciera que algunos quisieran que le fuera mal al país para comprobar que todas las fantasías dantescas y esquizoides que han propalado a través de las redes sociales para atemorizar al votante son ciertas. Es importante señalar que el huevo de la serpiente fue puesto por el español Antonio Sola, maestro de las guerras sucias de terror en elecciones, contratado por Felipe Calderón para sembrar el miedo cuando su campaña electoral…

 Ya quedaron atrás la caída del sistema, el robo de urnas, la operación tamal, carrusel, ratón, la compra del voto, la entrega de despensas, todo esto era en perjuicio de la democracia y los mexicanos, como fue el fraude de la elección de Salinas de Gortari y la de Felipe Calderón.  El balance de las elecciones fue calificado de positivo, participativo y democrático, por los observadores internacionales, gracias a la labor del INE y la participación de la sociedad civil.  

Pero, la pregunta que los ciudadanos se hacen es, ¿quién ganó las elecciones?  Todos los partidos se declaran triunfadores. Cada uno intentará interpretar los resultados de acuerdo a su conveniencia; hay que recordar que la política es hacer creer. Pero, sin duda alguna, fue una jornada que deja buen sabor de boca al elector. Morena obtuvo la mayoría relativa en el Congreso, el doble que el PAN y  la mayoría absoluta con sus aliados, para poder aprobar el presupuesto, vital para ejercer el poder. También celebrará haber ganado doce de quince gubernaturas…el PRI perdió todas las que tenía en juego… 

Por su lado, la alianza “Vamos por México,” PAN, PRI, PRD, dirá que impidieron que Morena obtuviera la mayoría calificada, aunque éste buscara construirla ad hoc para circunstancias especiales. Además, argumentarán que le quitaron la mitad de la CDMX. Los ciudadanos ganaron, con su alta participación histórica le dieron brillo a la democracia participativa y legitimaron así los resultados. Se lograron instalar el 99.98% de las 162,570 casillas, y la votación rompió el promedio de muchos años en las intermedias, al pasar del 48% al 52%.  Al respecto, tienen mucho que aprendernos los vecinos del país del Norte.

Pero, haciendo a un lado los partidos y su rebatinga por lucir como triunfadores, clavemos la mirada en el actor principal de las elecciones: el ciudadano. Éste es el ganador de la justa electoral, porque creció en ciudadanía, en participación, en madurez democrática, se constituyó en el ente vigilante para unas elecciones aseadas. Con su voto expresó sus frustraciones, esperanzas y predilecciones, exigiendo tal y como quería que quedara la gobernanza en México.

Todo esto, dentro del mar de la partidocracia que existe en México, donde los partidos políticos no necesariamente responden a los intereses de la sociedad, ni responden a las ofertas políticas hechas durante las campañas electorales. Esta partidocracia actúa de acuerdo a los propios intereses de quienes institucionalmente la integran, siempre en un afán de permanecer viviendo de la política, más que para la política. 

Pero, finalmente, La participación de nuevos actores y jugadores en la cancha política, como Morena desde el 2018 y Movimiento Ciudadano en esta intermedia, son infusiones de nueva vida política, de sana competencia, que sacaron de su zona de confort a los anquilosados partidos, obligándolos a levantarse de su poltrona, trabajar y acercarse a escuchar al ciudadano. Aunque hubo más Tick Tock que propuestas. El lector ya no quiere simulaciones, ni partidos cómplices ni tapaderas, quiere competencia y resultados. La democracia no es acabar con el adversario, como lo pretendía FRENA y el ultra fanático Gilberto Lozano, pidiendo la renuncia del Presidente. La democracia es la tolerancia de vivir con personas diferentes, es competencia, es respetar la diversidad de pensamiento y aceptar el mandato de las mayorías

Recuerde: El presente es consecuencia del pasado, y los mesías nunca aparecen cuando la vida marcha con optimismo, solo se les invoca  cuando aparecen barruntos de desesperanza, entonces los ciudadanos imploran por milagros. 

alejandropohls@prodigy.net.mx

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