Opinión

Razón de Estado

Vestido elegantemente de traje oscuro y corbata roja, el pasado miércoles 18, el ex titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, el General Salvador Cienfuegos se presentó ante el tribunal de Brooklyn.

Avatar del

Por: Redacción

Vestido elegantemente de traje oscuro y corbata roja, el pasado miércoles 18, el ex titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, el General Salvador Cienfuegos se presentó ante el tribunal de Brooklyn, para escuchar a la juez sobreseer el juicio de los 4 cargos en su contra de narco y corrupción. Sin embargo, la juez aclaró que la desestimación de los cargos provenía de los más altos niveles del Gobierno de los Estados Unidos. Agregó que, en México, le esperaba la justicia y le preguntó: “¿Accede usted voluntariamente a regresar a México?,” a lo que el General contestó lacónicamente, “Sí, señora.” Treinta y tres días fue encarcelado el ex jefe del Ejército mexicano.

En un hecho sin precedentes, el procurador general William Barr y su contraparte mexicana, el fiscal general Alejandro Gertz Manero, informaron que el Gobierno norteamericano había solicitado a la Corte desestimar los cargos contra el General. Es importante subrayar que, desde su primera audiencia, el General siempre se declaró como “no culpable” de los cargos.

Ambos gobiernos concluyeron que es muy importante el trabajo conjunto y la colaboración mutua en temas que afectan a las dos naciones: “Somos más fuertes cuando trabajamos juntos y respetamos la soberanía de nuestras naciones y sus instituciones. Así las cosas, este miércoles pasado, el general Cienfuegos ya pudo dormir en su casa, libre de cargos en Estados Unidos".

El Canciller Marcelo Ebrard trabajó a marchas forzadas con el Secretario de Estado norteamericano para lograr que el General fuera juzgado en México. No se sabe mucho sobre cuál fue la moneda de cambio, solo se conoce la nota diplomática de protesta que México presentó, argumentando que no había sido informado con anterioridad sobre el delicado asunto. Finalmente, el resultado fue un triunfo de la diplomacia mexicana y oxígeno para la soberanía del país. 

 Pero, ¿qué puede haber detrás de todo esto? Está confirmado que la DEA fue la que confabuló y convenció al fiscal de New York de solicitar a la juez una orden de detención contra el General. Algunos importantes medios, como el New York Times, afirman que las pruebas que aportó la DEA son endebles.

Desde la creación de la DEA en 1973, sus agentes operaban en México de manera encubierta, hasta que en el Gobierno de Salinas de Gortari se reglamentó su presencia y facultades. Desde el inicio de sus actividades, el Ejército ha tenido difíciles y tensas relaciones con los agentes antidrogas de la Agencia. Esta situación se agudizo en 1985 con el asesinato de un agente, el Kiki Camarena. 

Desde entonces, trascendía que la DEA quería detener al General Secretario, Arévalo Gardoqui. También, se supo que cuando ya era presidente electo Peña Nieto, comenzó a correr el rumor de que la DEA veía con resabios a un general de división, lo cual hizo cambiar de decisión al Presidente; nombró en su lugar al General Cienfuegos, Secretario de Defensa. “La detención de un exsecretario de la Defensa es el cumplimento de un viejo sueño histórico de la DEA”.

El Presidente es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas y no podía darle la espalda al Ejército y permitir así una humillación de esa naturaleza; tampoco, dejar atrapado al ex Secretario de la Defensa en la pérfida trama de la DEA. Entonces, por razones de Estado, el presidente López Obrador  se solidarizó con el Ejército y echó a andar toda la maquinaria para rescatar al General y restaurar así la honra de la Institución castrense. Las Fuerzas Armadas son uno de sus instrumentos de lealtad; además de ser un importante poder fáctico dentro del sistema político mexicano. También, estaba en riesgo la relación México-Estados Unidos en las tareas de inteligencia y otras que realizan en conjunto; sería imposible pedirle a las Fuerzas Armadas colaborar con la DEA y otras agencias estadounidenses en México después del lastimoso agravio. Que se le investigue en México y se le juzgue aquí y si es culpable de algún delito, que sean las leyes mexicanas las que se apliquen para administrar justicia. 

“Un príncipe que no se preocupe del arte de la guerra, aparte de las calamidades que le pueden acaecer, jamás podrá ser apreciado por sus soldados ni tampoco fiarse de ellos”: Nicolas Maquiavelo.

DA

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?