Sentido de propósito y vocación

“No te pongas una meta… si tienes una devoción absoluta por lo que estás haciendo ahora mismo, dependiendo de los tiempos y las oportunidades, iremos tan lejos como podamos”. Sadhguru, maestro espiritual.

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Por: Santiago Heyser, Sr. y Santiago Heyser, Jr.

“No te pongas una meta… si tienes una devoción absoluta por lo que estás haciendo ahora mismo, dependiendo de los tiempos y las oportunidades, iremos tan lejos como podamos”. Sadhguru, maestro espiritual.

Esta cita de Sadhguru, que me parece sensata, me hace recordar aquella máxima popular que dice: “…si la vida te da limones, haz limonada”; misma que tiene sentido práctico, pero, al respecto y al título me permito expresar: “¿y si no me emociona hacer limonada?”

Llevo varias décadas reflexionando acerca de este tema, quizás porque no he encontrado claridad contundente acerca de una vocación o un sentido de propósito en mi vida. Lo más claro que he experimentado en algún momento, fue el deseo por estudiar arquitectura en la universidad, sin embargo no se me dio esa oportunidad. Desde aquella época he ‘navegado’ en varias direcciones cual velero en alta mar que va hacia donde lo lleva el viento, pero en alerta permanente por encontrarme o encontrar mi camino… sin tener la certeza de haberlo logrado, ya que de una u otra manera en cada etapa de mi vida se presentan nuevas aspiraciones e inquietudes; mientras tanto, el tiempo avanza, lo sé… ¿te suena familiar?

Tengo la sensación de que quiénes logran tener claridad al respecto de una vocación o de un sentido de propósito son minoría, y en muchos casos es condicionamiento o es fortuito. ¿Cuántos de nosotros conocemos historias del hijo o la hija que se terminó dedicando al mismo oficio o profesión que la mamá o el papá y se realizó a plenitud? Me pregunto si fue así por vocación personal o por condicionamiento cultural o familiar, lo cual no pretendo calificar, ya que puede ser auténtico o no; sin embargo, en ese orden de ideas, hay quienes fueron impulsados para perseguir o dar continuidad a un oficio, profesión o estilo de vida y fueron infelices por ser presionados a dedicarse a algo a lo que no querían o no sentían que les llenara. Viene a mi mente Mick Schumacher, quien actualmente compite en la fórmula 1 y es hijo del heptacampeón mundial Michael Schumacher; ¿será que Mick hubiera acabado en la fórmula 1 si su papá hubiera sido contador, doctor o abogado?, ¿hasta qué punto la vocación del hijo depende de las circunstancias de los padres, de sus relaciones o del entorno en el que nacieron?, ¿su talento proviene de quién que es o fue aprendido? Hay una declaración de Bill Gates, en la cual expresa que ‘tuvo mucha suerte’ por haber nacido en la época en la que nació, ya que si hubiera nacido tiempo atrás cuando las computadoras no existían y sobrevivir dependiera de la fuerza física, no hubiera sobrevivido ni cinco minutos. ¿Será que Gates tuvo suerte por nacer cuando nació?, parece que sí. ¿Qué pasa con quien su vocación era ser astronauta pero nació hace más de 100 años?, seguro nunca hubiera tenido la posibilidad de realizarse al respecto, ¿cierto?

Sobre el tema existen otras perspectivas. Por ejemplo, George Bernard, premio Nobel de Literatura, dice: “La vida no consiste en buscarse (o encontrarse) a sí mismo, sino en crearse a sí mismo”, reflexión interesante, ya que apela a un esfuerzo de voluntad, más que a una búsqueda de algo que nos fue dado. Por otro lado, mi padre sugiere la acción como camino para encontrarse o encontrar aquello que le puede dar un sentido a nuestras vidas… ¡consejo abrumador y contundente!, ya que el peor hábito que podemos tener, es el de la indecisión.

Otra variable a considerar es el ‘momentum’, entiéndase como el tiempo histórico, la edad, el lugar o la mezcla de estos elementos… es sensato comprender, a partir de esta variable, por qué en ocasiones las circunstancias no se alinean con nuestros deseos.

¿Qué pasa con quien tiene por vocación dedicarse a ‘surfear’, pero nació en el desierto, o quien fue instruido en música, pero su corazón es de activista o revolucionario? Mi conclusión es que no hay consejo, regla o referencia que clarifique con certeza cómo resolver la inquietud del sentido de la vida, de una vocación o como establecer una meta. Desde mi perspectiva, y con la experiencia y conocimiento de los maestros formales o informales que he tenido, lo que queda claro es que, mientras no se tenga una sensación de satisfacción y plenitud al respecto, hay que seguir en movimiento, ya que solo así se multiplican las probabilidades de encontrar, descubrir, construir o capitalizar aquello que somos o tenemos el potencial de ser, y en el camino, es imperativo, con los ojos bien abiertos, disfrutar y vivir cada día, ya que ese tiempo de búsqueda es la vida misma… Aun así, puede ser que todo lo anterior sea equivocado y, citando nuevamente a Sadhguru, nos quedemos con su reflexión: “¿No es fantástico que si no hay ningún propósito, no tienes nada que cumplir y puedes simplemente dedicarte a ‘vivir’?”… Así de sencillo.

Recuerda, si quieres que escribamos sobre un tema en particular, escríbenos a: dialogos.vida@gmail.com

Un saludo, una reflexión.

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