Opinión

Servidores de la salud: 'El fracaso comienza cuando cesa el esfuerzo'

Las quejas emitidas por los derechohabientes víctimas de maltrato, sumadas a aquellas que se originan por deficiencias en la atención médica o quirúrgica (que suelen ser además muy evidentes) representan el porcentaje más sustancial de las desviaciones referidas a las instituciones de salud.

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Por: Dr. Juan Manuel Cisneros Carrasco

Servidores de la salud: 'El fracaso comienza cuando cesa el esfuerzo'

Servidores de la salud: 'El fracaso comienza cuando cesa el esfuerzo'

Las quejas emitidas por los derechohabientes víctimas de maltrato, sumadas a aquellas que se originan por deficiencias en la atención médica o quirúrgica (que suelen ser además muy evidentes) representan el porcentaje más sustancial de las desviaciones referidas a las instituciones de salud.

Es innegable que la percepción de los servicios de salud pública cada vez se deteriora más y cada día resulta más complejo para los organismos e instituciones sanitarias el posicionarse ante la sociedad como prestadores de servicios seguros y eficientes.
A todo esto se suma además un problema “oculto”, pudiera decirse que incluso silencioso: el incumplimiento de deberes y obligaciones por parte de los trabajadores prestadores de servicios de atención médica.

La atención clínica hospitalaria tiene esquemas muy similares a aquellos de producción en serie. Son un conjunto de eventos concatenados que requieren la atención y esfuerzo de varias personas. El ejercicio médico no solamente se limita a un interrogatorio y exploración física y la emisión de un tratamiento en una receta, incluye además toda una gama de atenciones adicionales para su correcta prestación. 

La preservación de las instalaciones, la manutención de la higiene hospitalaria, las funciones de atención y orientación, los servicios de auxiliares de diagnóstico, laboratorio y gabinete, trabajo social, nutrición, enfermería, camillería, ambulancias, becarios, entre otros, son procesos estrechamente ligados entre sí, en donde la realización ineficaz e ineficiente de los mismos causa una reacción en cadena que perjudica el ejercicio médico en su conjunto y origina detrimento en la calidad de la atención a los pacientes.

Estos procesos son realizados por personas, de las cuales algunas (más allá de la impericia o imprudencia) presentan conductas negligentes, es decir, incumplen de manera consciente con sus obligaciones a pesar de conocerlas en sus tiempos y formas y sabedores de la responsabilidad que surge de las mismas. Son individuos de fácil identificación, pero de compleja atención y correción por los procesos administrativos relacionados a derechos y prestaciones laborales. 

Son individuos que cuestan mucho a las instituciones, lastiman la productividad de otros trabajadores, merman la moral y el ánimo de los compañeros.

Estos personajes no deben tener cabida en un ámbito tan delicado como lo es la manutención y recuperación de la salud. Es importante que se definan políticas laborales para cohibir este tipo de actitudes, pues la ineficiencia y negligencia también son mecanismos de corrupción.

La medicina en su conjunto requiere dar el máximo esfuerzo. En el momento que uno comienza a demostrar desinterés, apatía y desdén por las actividades asignadas, comienzan a formarse una serie de sucesos que pueden resultar en la afectación de muchísimas personas. 

De ello se desprende este pequeño mensaje a los colegas médicos y demás prestadores de servicios de salud: que nuestro cansancio sea por esfuerzo y que nuestro sueño nocturno sea por desgaste… y no por simple pereza.

* Médico Patólogo Clínico
jmc_patologiaclinica@hotmail.com
 

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