Opinión

Sobre la golpiza en la combi

No necesito decir mucho, un par de ladrones intentan asaltar a los pasajeros de una ruta entre Texcoco y la Ciudad de México, el conductor acelera, uno de ellos se queda abajo y el que ya estaba arriba trata de bajar, pero se lo impiden los pasajeros. Sobreviene una tremenda golpiza que se volvió noticia nacional

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Por: Héctor Gómez de la Cortina Guerrero

No necesito decir mucho, un par de ladrones intentan asaltar a los pasajeros de una ruta entre Texcoco y la Ciudad de México, el conductor acelera, uno de ellos se queda abajo y el que ya estaba arriba trata de bajar, pero se lo impiden los pasajeros. Sobreviene una tremenda golpiza que se volvió noticia nacional. Las redes sociales estallaron. El video se compartió millones de veces y surgieron algunas parodias con música de fondo de panteón rococó y otra que me parece la más ingeniosa con la inolvidable What a wonderful world de Louis Armstrong.

La gente ha convertido a los pasajeros en héroes, han reído a carcajadas con la golpiza que recibió el frustrado ladrón. Su impotencia y hartazgo con la delincuencia se ha visto reflejada en cada golpe, en cada patada que recibió el individuo, ¿es lo ideal? No, ¿es lo correcto? Por supuesto que no, pero es necesario comprender la situación y la ira social. Es un tema demasiado profundo como para abordarlo en una columna, pero va mi reflexión.

La problemática de los asaltos en el transporte público en la zona del valle de México lleva por lo menos tres décadas. Hemos visto más de una veintena de videos en los cuales se consignan los robos a todos los pasajeros. Los gritos humillantes de los ladrones, la exigencia de las pertenencias y las agresiones físicas son constantes. El resultado suele ser siempre el mismo, impunidad total.

Imaginemos amables lectores a esos pasajeros que a diario deben utilizar el transporte público para trasladarse porque no pueden hacerlo de otro modo, no tienen posibilidades económicas. Imaginemos a un hombre o mujer que a lo largo de años es una y otra vez asaltado, violentado y robado. El tiempo pasa y el problema lejos de solucionarse se incrementa.

¿Qué es lo ideal? Bueno, una vez que no dejaron bajar al ratero, lo conducente era haberlo retenido y llamado a la policía, pero ¿para qué? El tipo no les robó nada y en caso de que algunos lo hubieran identificado por atracos previos ¿cuánto tiempo habría estado tras las rejas? Seguramente muy poco y pronto se reincorporaría al mundo del hampa, para volver a robar.

Desafortunadamente en nuestro país la impunidad es la regla. No celebro el acontecimiento, pero entiendo perfectamente el coraje y la ira de las víctimas.

Mientras en México no exista estado de derecho y la ciudadanía se siga sintiendo desprotegida, la justicia por propia mano va a continuar, es lamentable, pero no se necesita ser un genio para afirmarlo.

CONTRA MAURICIO

Circula en WhatsApp un texto que intenta desprestigiar al regidor Mauricio Hernández. Está pesimamente redactado, con muchas faltas de ortografía y carente de signos de puntuación. Me hizo recordar a aquel que mañosamente se me atribuyó en el cual supuestamente arremetía contra Carlos Palacio de la Cruz.

En política se vale la crítica, pero los detractores del regidor mínimo deberían tener a una persona que sepa escribir. El texto nada más de leerlo, da mucha risa.

Twitter: @gomez_cortina

hgomezdelacortina@hotmail.com

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