Sonrisas y pijamas en Navidad

 ¡Llegó la Navidad! Ha sido un año lleno de restricciones, sacrificios y retos.

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Por: Lourdes Casares de Félix

¡Llegó la Navidad! Ha sido un año lleno de restricciones, sacrificios y retos. Durante todos estos meses tuvimos la oportunidad de ver corazones que crecieron en generosidad apoyando a quienes habían perdido su empleo y no tenían alimentos para la familia, así como apoyando enfermos y distintas necesidades de la gente. Por otro lado, hubo quienes se aferraron a lo que tenían y exigieron más y se volvieron intolerantes y egoístas con quienes tenían a su alrededor.  Me centraré en la felicidad que pudo emanar de las personas que agradecieron a los buenos corazones dadivosos. 

En una zona de la comunidad de las Joyas, la asociación Más por las Mujeres, A.C. tiene un taller de corte y confección para apoyar a mujeres en situación vulnerable a aprender este oficio y elaborar prendas con la posibilidad de venderlas y obtener algunos ingresos para mejorar su economía. El año pasado se llevó a cabo un proyecto de confección de pijamas de invierno para regalarlas a infantes que lo necesitaran. Las mujeres las confeccionaron y se les pagó por su trabajo gracias a la cooperación de señoras altruistas. Pero resulta que cuando terminaron las prendas, el frío se había ido y ya no tenía caso regalar ropa que nadie se pondría. Se guardaron por meses. Ahora que llegó el invierno fue el momento de sacarlas.  

Hace dos semanas, con las debidas medidas de prevención y cuidado, estuve con unas compañeras repartiendo las abrigadoras pijamas a un grupo de mamás en situación de pobreza que las requerían para sus infantes. Con sencillez expresaron su agradecimiento. Mi gran sorpresa llegó más tarde cuando empezaron a subir al chat las fotos de sus criaturas sonrientes con las pijamitas puestas. Frases como “ya no tengo frío”, “feliz y calientita”, acompañaban las imágenes. ¡Me emocionó mucho, pensé en lo fácil que era hacer que otras personas no tengan frío, que sean tomadas en cuenta, que reciban palabras de aliento y tantas otras cosas que se puede hacer por el prójimo!  

Veo las noticias mostrando al gentío que sale a comprar adornos navideños, regalos y demás. Gente que sale a reunirse sin considerar la sana distancia y sin usar cubre bocas. Un desenfreno y gasto desaforados. En contraste, recuerdo a la gente en condición de pobreza que recibió despensas donadas por gente altruista y que podrá tener algún alimento estos días; pienso en lo contentas que estarán las personas que recibieron cobijas. 

Hay que recordar el verdadero mensaje de la Navidad. El Niño Jesús vino al mundo en medio de la pobreza a enseñarnos la humildad, la generosidad y la sencilla convivencia en familia.  

Esta Navidad atípica interrumpió mis planes familiares y siento mucho que uno de mis hijos no pueda estar con nosotros por las restricciones del COVID. Sin embargo, los que aquí estamos, nos levantaremos el ánimo esperanzados en reunirnos todos el próximo año. Y ciertamente las imágenes sonrientes de niñas y niños empijamados me acompañarán.   

acentodemujer@hotmail.com

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