Opinión

Toxicidad financiera en pacientes con cáncer

La toxicidad financiera describe el impacto de los costos de atención médica directos e indirectos que conducen a una carga financiera significativa para los pacientes, sus familias y sus cuidadores, lo que resulta en una mayor angustia psicosocial, disminución de los resultados del paciente y una peor calidad de vida.

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Por: Éctor Jaime Ramírez Barba

La toxicidad financiera describe el impacto de los costos de atención médica directos e indirectos que conducen a una carga financiera significativa para los pacientes, sus familias y sus cuidadores, lo que resulta en una mayor angustia psicosocial, disminución de los resultados del paciente y una peor calidad de vida.

La experiencia de un paciente con los costos de atención médica es dinámica y puede durar a lo largo de la continuidad longitudinal de la atención, generalmente con mayores costos directos de atención médica durante su diagnóstico y tratamiento iniciales, y mayores costos indirectos, como pérdida de productividad o deterioro de la calidad de vida, que afecta a los pacientes durante la supervivencia.

En nuestro país, sigue vigente el riesgo de que Morena elimine el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, que protege de la toxicidad financiera en los costos directos de la atención a los derechohabientes del seguro popular que desarrollan un cáncer. Les relato la evolución estimado lectores: De 2004 al 2010 el Fondo cubría la atención médica del cáncer cérvico uterino, cáncer de mama y cáncer de niños y adolescentes. En 2011 se incluyó cáncer de testículo, cáncer de próstata y linfoma no Hodgkin. En 2012 Cáncer de Ovario Germinal y Colono-rectal. En 2016 el Cáncer de Ovario Epitelial y Cáncer de Esófago. En 2018 Cáncer de Endometrio. Es importante señalar que muchos cánceres no son cubiertos aún por el Seguro Popular y debiera de haber más recursos para proteger a los más desheredados del país.

Para atender estos casos a lo largo y ancho de la República Mexicana se tienen acreditados (personal e infraestructura óptima) 57 establecimientos para cáncer de mama; 47 para cáncer cérvico uterino; 47 Hematopatías Malignas; 40 para linfoma No Hodgkin y cáncer de testículo en menores de 18 años; 38 para linfoma No Hodgkin y cáncer de testículo en mayores de 18 años; 38 otros tumores; 36 para para cáncer de próstata; 35 Tumores Sólidos Del Sistema Nervioso Central; 30 para cáncer de colon y recto; 26 para cáncer de ovario.

En los últimos dos años, se pagaron 5 mil novecientos sesenta y ocho millones de pesos para los costos directos de atención médica. Con Cáncer Cervicouterino 4,910 casos pagando $ 37,915.34 por caso; Cáncer de la Infancia y la Adolescencia 3,482 casos ($ 159,028.64 por caso); Cáncer de Mama 14,428 casos ($ 234,238.56 por caso); Tumor Testicular 848 casos ($ 112,036.16 por caso); Linfoma No Hodgkin 1,363 casos ($ 266,513.98 por caso); Cáncer de Próstata 1,643 casos ($ 148,718.43 por caso); Cáncer de Ovario Germinal 38 casos ($ 107,030.81 por caso); Cáncer de Colon y Recto 1,519 casos ($ 203,194.56 por caso); Cáncer de Ovario Epitelial 292 casos ($ 205,564.78 por caso); Cáncer de Endometrio 85 casos ($ 10,294.12 por caso) y se hizo el seguimiento de 8,599 casos a un costo unitario de $ 61,085.80.

Señala la Dra. Rebecca A. Synder que, en el transcurso de los últimos 25 años, los avances importantes en el diagnóstico y tratamiento del cáncer han llevado a mejoras significativas en los resultados clínicos. Sin embargo, el costo del tratamiento, que incluye quimioterapia, radioterapia, agentes dirigidos, y más recientemente la inmunoterapia es considerable. Por ejemplo, en el país del norte 15.5 millones de personas son sobrevivientes de cáncer, incurriendo no solo en costos iniciales de diagnóstico y tratamiento, sino también en los costos a largo plazo durante la sobrevivencia. Allá ahora el cáncer es la segunda enfermedad más costosa.

El costo del tratamiento se ha aumentado a medida que se introducen en el mercado de nuevos medicamentos, incluidas terapias dirigidas e inmunoterapia, duplicando o triplicando el costo por una sola adición y los costos se están trasladando a los pacientes, haciéndolos incurrir en gastos de bolsillo afectando a los que menos tienen.

Los pacientes con cáncer incurren en costos indirectos al experimentar pérdida de productividad laboral, días perdidos de trabajo o incluso pérdida de su empleo debido a sus problemas de salud. En un estudio longitudinal de 267 mujeres con cáncer de mama, el 81% habían retenido sus trabajos cuatro meses después de la finalización del tratamiento. Sin embargo, las mujeres de bajos ingresos se vieron afectadas de manera desproporcionada, ya que solo el 57% había retenido sus trabajos, frente al 95% de las mujeres de altos ingresos.

Un estudio en 200 mil personas, los pacientes con cáncer tuvieron 2.65 veces más probabilidades de ir a la bancarrota que los que no tenían cáncer. Los costos de la atención médica conducen también a vender los bienes (activos), a gastar los ahorros y en muchas ocasiones a contraer créditos que comprometen incluso a todos los integrantes de la familia.

Más angustia financiera conduce a más angustia psicológica, especialmente entre los pacientes con cáncer que ya corren el riesgo de angustia emocional, ansiedad y depresión significativas.

Continuaré luchando en el Congreso de la Unión para que el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos siga funcionando y que miles de compatriotas reciban la atención médica en centros acreditados a lo largo y ancho del país, y que se unan en este propósito los pacientes hasta ahora beneficiados y los derechohabientes que podrían necesitar del financiamiento pagado con los impuestos de todos los mexicanos.

Fuentes:

Gobierno Federal, informe de resultados del Seguro Popular Ene-Jun, 2019

Synder RA, Chang GJ. Financial toxicity: a growing burden for cancer patients, 2019

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