Un buen gobernante

Conforme más me pongo a releer las Encíclicas de la Doctrina Social de la Iglesia Católica, más me convenzo de que son el camino para un buen gobierno, mi Rufo

Avatar del

Por: Santiago Heyser Beltrán

Conforme más me pongo a releer las Encíclicas de la Doctrina Social de la Iglesia Católica, más me convenzo de que son el camino para un buen gobierno, mi Rufo.

R- Guarraguauuu, mi Santias, me sorprenden tus conclusiones porque sé que tú no eres mucho de ir al templo, ni eres muy religioso.

S- No te hagas bolas, mi Rufo; el que no sea practicante como me enseñaron en mi familia y los maestros lasallistas, no me aleja de los valores cristianos, ni de las verdades, ni de los principios del buen vivir. Más aún, el que sea crítico del comportamiento equivocado de muchos curas, me hace más cristiano y no le quita validez a lo que es correcto. La historia de la Iglesia es como todo, claros y oscuros; por ello, de la misma forma en que rechazo la complicidad para ocultar a los sacerdotes pederastas o la mentira escondida en algunos dogmas, festejo el contenido social de la doctrina humanista que predica la Iglesia, así como comparto el mandamiento central de Cristo: amar, lo cito: «-Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento de la Ley? Él le respondió: -Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos pende toda la Ley y los profetas»

R- Guarraguauuu. Aclarado el punto, mi Santias, creo que diste en el clavo, pero yo me iría un paso atrás: si tuviera que escoger la virtud sobre la que se construye un buen gobernante, ¡esta sería la humildad!; solo siendo humilde el que gobierna es capaz de aceptar que no sabe todo, que se puede equivocar, que tiene que rodearse de gente capaz, honesta y comprometida, no solo de aplaudidores, compinches, amigochos del partido o de quienes le financiaron su campaña… El gobernante humilde escucha, reflexiona y sin proponérselo se vuelve sabio; y al volverse sabio entiende que va a morir igual que todos, que nada se va a llevar; el gobernante sabio entiende que el “premio” de hacer un buen gobierno no está en hacerse rico con el dinero que administra, sino en beneficiar al pueblo que lo eligió, al que jura servir. El gobernante sabio sirve, no se sirve, y su recompensa está en dos vertientes, el cariño y reconocimiento de su pueblo y la satisfacción interior de haber cumplido. Cómo con sabiduría expresó José Alfredo Jiménez: “…Porque yo he ganado dinero; el dinero pues no sé ni por dónde lo tiré, pero sus aplausos esos los traigo aquí adentro, y ya no me los quita nadie, esos se van conmigo hasta la muerte".

S- Eso está muy bien en una canción, mi Rufo, pero, señala a un solo gobernante que tenga el reconocimiento y la gratitud de su pueblo; empecemos como los cangrejos, de hoy para atrás; ¿ese cariño y aceptación lo tiene YSQ?...

R- Grrr, púes solo de la tercera parte de los mexicanos y eso porque les reparte dinero.

S- ¿Tuvieron el cariño y la gratitud del pueblo EPN, Calderón, Fox, Zedillo y Carlos Salinas?

R- Grrr, no, pues no, de hecho es probable que sean mayoría los que quisieran verlos en la cárcel o de perdiz regresando lo robado… pero no te me desesperes mi Santias, que si los hay, aunque no estén en la historia de México; vienen mi memoria dos; el uruguayo José Mujica y el norteamericano John F. Kennedy, el segundo asesinado por oponerse a los intereses de poderosos y buscar beneficiar a su pueblo y a las naciones del planeta; el primero vivito y coleando, disfrutando de la paz y tranquilidad que da el haber servido; “Pepe” Mujica, con más de 80 años de vida, tiene y disfruta del reconocimiento internacional y del cariño de su pueblo y como consecuencia no necesitó de la riqueza que produce el dinero mal habido para tener calidad de vida: ¡eso es ser sabio!

Ahora bien mi Santias, ser sabio no es suficiente, es necesario llevar la sabiduría a las acciones, es decir, gobernar con sabiduría; si así fuera, los gobernantes en México, de los tres niveles de gobierno, entenderían que la clave para resolver la problemática social, económica y de inseguridad que tenemos, está en gobernar aprendiendo del pasado y mirando al futuro para construir una ciudadanía educada de forma innovadora, ¡en formar ciudadanos está la clave!, ello hace necesario capacitar a los padres de familia para que sean eso: ¡Padres de familia!, al tiempo que se enseña a nuestros jóvenes a vivir, a comer, a respirar, a dormir y ¡a pensar! como un camino para vivir con plenitud y ser felices; todo ello mientras se instruye sobre el cuidado y mantenimiento de nuestros cuerpos; hoy más que nunca es puntual la expresión del cómico romano Juvenal: “Mente sana en cuerpo sano”. Nada va a funcionar si la ciudadanía, en particular los jóvenes, no entienden la temporalidad y el sentido de la vida, si no saben cómo vivir, entonces todo se circunscribe a tener y para tener es más fácil robar que trabajar y de ahí viene todo el deterioro social… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Escritor y soñador

heyser_santiago@hotmail.com

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?