Venga una tregua

Todavía falta la mitad de sus gobiernos con un sinfín de retos, sin embargo, entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el góber Diego Sinhue Rodríguez, ya hay un abismo.

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Por: León Jacobo Robespierre

AMLO-Diego, todos perdemos

Todavía falta la mitad de sus gobiernos con un sinfín de retos, sin embargo, entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el góber Diego Sinhue Rodríguez, ya hay un abismo.

Ni siquiera vale discutir las razones de cada uno, más bien, los guanajuatenses necesitamos que se entiendan. 

A diferencia de otros gobernadores de oposición, como Enrique Alfaro (Movimiento Ciudadano) de Jalisco o Javier Corral (PAN) de Chihuahua, que en su momento fueron adversarios duros y directos de AMLO, y hoy parecen entenderse con el tabasqueño, Diego nunca tuvo una confrontación con el Presidente.

El Góber, como muchos otros políticos, ha externado su inconformidad por decisiones que no le parecen, empezando por el ‘gasolinazo’ que afectó durante todo el mes de enero 2019 con el argumento de combatir el huachicol.

Tampoco se entregó el sistema de salud al nuevo Insabi. En seguridad insisten en pedir a la Federación que combata el crimen organizado; y desde hace una semana, reprochan dejar fuera a León del agua de El Zapotillo.

Diego también ha reclamado el recorte de fondos extraordinarios del presupuesto y la falta de apoyo para infraestructura. Desde un inicio solicitó a la Federación respaldo para la modernización de la carretera Silao-San Felipe, y no hay respuesta.

López Obrador también ha sido insistente, en particular los últimos dos meses, en que es necesario remover al fiscal Carlos Zamarripa, con 12 años en el cargo y a cuyo periodo de ratificación le restan todavía otros siete. Su argumento es contundente: Guanajuato es el estado más violento del País.


 

Toca a todos

 

La intervención del viernes del Presidente fue más allá del tema del Fiscal, amplió el ataque al círculo de poder político que mantiene el PAN en Guanajuato, y eso incluye también al sector empresarial, religioso, oposición simulada, prensa, etc.

Y lo hace con tino cuando se aproxima la fecha en que el PAN cumple 30 años de gobernar Guanajuato. El 26 de septiembre de 1991 Carlos Medina Plascencia tomó protesta al no reconocer Vicente Fox y el PAN el triunfo de Ramón Aguirre.

Pero la elección del 2024 todavía no llega. AMLO y Diego deben hacer todo lo posible por entenderse. En particular para fortalecer la estrategia de seguridad donde se presumen muy coordinados, los muertos son poco menos, pero es terrible. 

Lo mismo para encontrar una salida al complejo tema del agua para León. El Presidente repitió el viernes pasado el ofrecimiento de apoyar alternativas para el abasto. El lunes Diego y el alcalde Héctor López tendrán una reunión con la Conagua en la que insistirán que existe un decreto de 1995 que debe respetarse.

Pero poco se podrá avanzar si Diego y AMLO no se sientan frente a frente. El panista ha tocado la puerta para una cita que no le dan, y una visita que no llega.

La última gira del Presidente a Guanajuato fue el 15 de julio del 2020 a la XII Zona Militar, en Irapuato, precisamente en una reunión entre los gabinetes federal y estatal de seguridad pública, para luego presumir en una mañanera desde ese lugar que estaban más unidos que nunca para afrontar el reto de pacificar la entidad.

Ahí estuvieron los secretarios de Seguridad y de Gobierno, Álvar Cabeza de Vaca y Luis Ernesto Ayala (ahora próximo coordinador de diputados del PAN); y también el fiscal general del Estado, Carlos Zamarripa. Todavía AMLO no insistía en su salida.

Ese mismo día supervisaron la rehabilitación de la refinería de Salamanca. Otra obra de la que, como siempre, se anuncian millonarias inversiones y nada se sabe. Lo que sí saben los salmantinos son de las emisiones contaminantes que no paran.

AMLO y Diego gustan del cancionero popular, así que será bueno que ambos empiecen a entonar: “¿A dónde vamos a parar?”.


 

Votación histórica en General Motors Silao 

 

Un hecho histórico se vivió el martes y miércoles pasados en la planta General Motors de Silao con la votación para legitimar su Contrato Colectivo de Trabajo y que tuvo como resultado el rechazo de la mayoría de los trabajadores a continuar bajo las condiciones del sindicato Miguel Trujillo López de la CTM.

Decimos histórico por varias razones: 

En primer lugar, porque fue la primera vez, en los casi 30 años de la existencia de la fábrica automotriz, que se sometió a consulta dicho contrato. 

Así que con su participación, los 5 mil 876 trabajadores, de los cuales 3 mil 214 se expresaron en contra,  2 mil 623 apoyaron la continuación del contrato y 34 que optaron por anular sus votos con lo cual el contrato colectivo se da por terminado.

Segundo, porque una votación como ésta no se había dado por lo menos desde 1979 y 1981, es decir, 40 años, cuando en León el Frente Auténtico del Trabajo (FAT) le arrebató a la CTM o a sindicatos oficiales los contratos colectivos de trabajo a dos empresas. Una fue la alemana KSB de León, empresa de fabricación de bombas de agua y la Hulera Industrial, que incluso se fue a huelga.


 

Silao en los ojos del mundo 

 

Tercero, porque este proceso en Silao no le interesó únicamente a los obreros de ése y otros municipios aledaños que laboran ahí, a la CTM nacional, pues el Miguel Trujillo López es un sindicato nacional, ni a la General Motors México, sino que adquirió un carácter internacional. 

Primero porque General Motors es una empresa global y la planta automotriz, entre todas las empresas de su tipo, que más produce en Guanajuato. Por lo que cualquier alteración en su planta laboral podría acarrear consecuencias al corporativo mundial, cosa que afortunadamente no sucedió. Seguramente sus directivos globales estuvieron muy atentos a la preparación y desarrollo de este proceso. 

Pero no sólo por eso, sino porque después de que en abril la primera consulta fue suspendida por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social debido a la destrucción de buena parte de las boletas que todavía no habían sido utilizadas para la votación, y la retención de los votos emitidos, Estados Unidos puso el grito en el cielo por tan bárbara acción y volteó a ver a este pedazo de Guanajuato. 

Como consecuencia, presentó su queja ante el mecanismo correspondiente del TMEC y pidió la reposición del procedimiento, pues la legitimación de los más de 5 mil 500 Contratos Colectivos de Trabajo mexicanos es una de las obligaciones que contrajo nuestro país al firmar dicho tratado comercial.

Ese país se encargó de difundir públicamente su queja, por lo que los mercados internacionales, empresas del sector automotriz, así como analistas económicos y financieros, pusieron sus ojos en la planta General Motors de Silao y en sus trabajadores. 

Y fue justamente por eso, que se desprendió la cuarta razón por la cual esta votación laboral fue un hecho histórico: fue un proceso extremadamente vigilado, por instancias nacionales e internacionales.

No se recuerda en los últimos 18 años y medio en el Estado que haya ocurrido un proceso laboral de esta magnitud y así de vigilada. 

Y la quinta razón va aparejada a la anterior: por primera vez en los 31 años de historia del INE, éste fue observador de una votación laboral. Porque incluso como IFE ha participado en observaciones internacionales e incluso asesorías, por ejemplo, en Irak, después de que cayó el régimen de Sadam Hussein, algunos consejeros fueron asesores de ese país para organizar las primeras elecciones libres. Pero nunca habían participado en un proceso laboral. 

Y en esta ocasión le tocó encabezar la misión al guanajuatense Jaime Juárez Jasso, vocal ejecutivo del INE en Guanajuato. 

Afortunadamente todo terminó sin contratiempos. 


 

El principio del fin de un cacique

 

Únicamente Tereso Medina, secretario general del Sindicato Miguel Trujillo, anunció en un boletín que hubo irregularidades, pero no dijo cuáles, y que las analizarán para impugnar en caso de que proceda. Esto sonó más a patadas de ahogado que a verdaderos motivos para impugnar. 

Este golpe a la hegemonía de la CTM en la armadora automotriz también es histórico, porque representa más del desmoronamiento del poder que ha tenido esta organización durante décadas en nuestro país.

Como colofón, vale la pena apuntar que Tereso Medina no es de Guanajuato ni vive ni ha vivido aquí nunca. Él es de Coahuila y allá vive. Fue Senador por el PRI. 

Tampoco es ni fue trabajador de la General Motors Silao, pero sí cobraba, como parte de las canonjías que tenía el Contrato Colectivo de Trabajo que firmó con la empresa.

“Tereso Medina no sabe lo que es rolar el tercer turno”, afirmó Juan Pablo Hernández, integrante de la FESIAAAN, una agrupación de sindicatos independientes que pugnaba por el “no” a la ratificación del contrato.

Fue sintomático que después de conocer los resultados desfavorables a la organización a la que pertenece, Hugo Varela Flores, el secretario general de la CTM en Guanajuato, guardó silencio. 

Ahora viene lo bueno, la definición de un nuevo contrato donde las agrupaciones sindicales estarán al acecho, varias de ellas, se ha dicho, ligadas a la 4T. Estará en manos de los trabajadores decidir que el cambio sea para bien. Ojalá que sí.


 

Alto ahí

 

La alcaldesa electa de Irapuato, Lorena Alfaro García, sorprendió esta semana con su llamado a la actual Administración Municipal en el que pidió no comprometer recursos públicos ante la cercanía del cambio de gobierno.

En la mesa de transición pidió que las autoridades en funciones se abstengan de hacer compraventa de inmuebles, compras, contrataciones y adjudicaciones que puedan superar el periodo del mandato de Ricardo Ortiz.

Pero eso no fue todo, también pidió información sobre proyectos como la rehabilitación del Inforum, la polémica obra del estadio Sergio León Chávez, la eterna venta del predio San Luis de parte del IMUVI y hasta los adeudos en el pago del Impuesto Sobre la Renta y los pasivos del municipio con el IMSS.

Desde que resultó electa, Lorena no ha parado, se le ha visto en diferentes dependencias públicas solicitando información de las condiciones en las que se encuentra la administración municipal, para ver qué le van a dejar.


 

Policía, dividida

 

La manifestación de policías municipales en Celaya dejó en claro que la corporación está dividida y puso sobre las mesa las condiciones laborales en la que trabajan.

Hace algunas semanas, ya les habíamos dicho en esta columna que la corporación policiaca de Celaya era un polvorín ya que había una división entre los policías locales y los ex policías federales que han llegado durante los últimos meses.

Era cuestión de tiempo para que la situación estallara y las especulaciones de esta mala relación y el fuego amigo al interior de la Policía pasaran a otros terrenos.

La gota que derramó el vaso fue el cambio en sus jornadas laborales que pasó de 24 horas trabajando por 48 horas de descanso a 24 horas por 24 horas, situación que molestó a buena parte de la tropa.

Desde el fin de semana pasado, había rumores que habría una manifestación de los elementos policiacos que al parecer fue subestimada por el propio secretario de Seguridad, Miguel Ángel Simental.

El lunes muy temprano, unos 50 policías iniciaron la manifestación a la que se fueron sumando más elementos a lo largo de la mañana ante la falta de respuesta de los mandos en seguridad.

Además de los horarios, los policías acusaron abuso de autoridad de los denominados fedepales a quienes señalaron de arrestos y castigos injustificados.

A Miguel Ángel Simental no le quedó de otra más que llegar a intentar apaciguar a los cien policías que se manifestaron en Presidencia Municipal a quienes pidió mayor compromiso en su trabajo.

La alcaldesa Elvira Paniagua ni siquiera hizo acto de presencia ni ha dado su opinión sobre esta manifestación.

Al final de cuentas, los quejosos salieron ganando ya que les regresaron el mismo esquema de jornada laboral que estaban acostumbrado y evidenciaron la división que existe en la corporación.

Aún quedan muchas preguntas, ya que si bien se han mejorado salarios, prestaciones y equipamiento, las condiciones laborales en las que se desempeñan diariamente dejan en claro que aún falta mucho por trabajar.

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