Opinión

Vida durante y después de la crisis, reformulando el capitalismo guanajuatense

El ambiente que se respira en todos los ámbitos, incluyendo el empresarial, es de negatividad: muertos; escándalos de corrupción; modelos políticos que parecen devolvernos al pasado tras ciertas décadas de crecimiento económico; astringencia económica… son fenómenos que se suceden día tras día en nuestro país y en Guanajuato.

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Por: Xavier Ginebra Serrabou

El ambiente que se respira en todos los ámbitos, incluyendo el empresarial, es de negatividad: muertos; escándalos de corrupción; modelos políticos que parecen devolvernos al pasado tras ciertas décadas de crecimiento económico; astringencia económica… son fenómenos que se suceden día tras día en nuestro país y en Guanajuato.

En esta ocasión quiero aprovechar para recordar una constate en la historia del Estado, y hacer una serie de recomendaciones en cuanto al modelo económico del Bajío, que abonarían en lograr una salida más rápida y humana.

Guanajuato no fue por casualidad la cuna de la independencia: hombres que hartos del abuso de los castellanos, y cuando se avecinaba la crisis de hacerse público el levantamiento en armas, Hidalgo gritó y después de 11 años México consumaba su independencia –cosa que los catalanes todavía no hemos logrado-. Guanajuato jugó un papel importante en la defensa de los auténticos conservadores en una guerra que duró 10 años: 1857-1867; tuvo un papel importante en el desarrollo del liberalismo de la Reforma –de hecho, el temple de los guanajuatenses es liberal, según me dijo un apreciado amigo-; el levantamiento cristero contra Calles tuvo en Guanajuato un papel protagónico; seguido del primer movimiento anticardenista –el sinarquismo y la promoción de algunos movimientos del socialcristianismo-, y para remate de la historia, el único Estado que no fue arrasado por la 4T –y en cierto modo por eso ahora sufren las consecuencias- fue Guanajuato, especialmente León.

Cuando un servidor llegó a México –en los lejanos años en que López Portillo prometió la administración de la abundancia-; la palabra crisis no ha dejado de estar en el imaginario colectivo: (1976, 1981, 1987, 1994, 2001, 2008 y 2018) y en la realidad social.

Ha habido peores tiempos que los que arrostra el acontecer nacional: en el sexenio de Miguel de la Madrid, crecimos 0.5% en todo el sexenio y tuvimos una de las peores tragedias naturales actuales en el terremoto de 1985, que despertó a la sociedad civil, mostrando que se podía funcionar sin el PRI.

Como dice Juan Manuel González en su libro Engordando la vaca: en tiempos de crisis, lo más importante en el personal de una empresa es la actitud, por encima de los conocimientos y las aptitudes.

Es allí donde el capitalismo del Bajío flaquea, que debe cambiar si quiere salir de esta crisis más fortalecido y competitivo: la creación e inversión en capital humano, como se desprende con toda notoriedad del estudio mostrado en el libro Modelos económicos de las regiones de México, coordinado por Alejandro Dávila (Miguel Ángel Porrúa, 2019).

El Bajío ha mostrado que cuenta con capital empresarial y con iniciativa empresarial como lo muestra sus alrededor de 280,000 empresas y cerca de 25 mil millones de dólares en exportaciones.

Pero si se observa la estructura salarial, las utilidades del capital son más del 70% del PIB y los salarios apenas alcanzan menos del 30% del dinero en toda la población activa, y llega a haber una diferencia en promedio, de 32:1 entre las utilidades de los empresarios y los salarios de los empleados (en Japón suele ser de 6 a 1), lo que nos hace pensar más bien en un capitalismo feudal, con muy poco ahorro e inversión.

Guanajuato tiene el capital humano para salir de la crisis –la historia y su clase empresarial nos lo han demostrado-, pero si quiere dar el salto a las grandes ligas debe invertir mucho más en capital intelectual y capital humano (Leonardo Polo), que se ven reflejados en el capital social (de los más bajos de la República, de acuerdo a cifras oficiales estatales), que es el único elemento auténtico que incrementa la competitividad y humaniza a las empresas. No lo olvidemos, en forma contraria a los postulados de la economía, que la persona humana es la única capaz de un crecimiento irrestricto, esto es, ilimitado, que necesita alimento, el cual será muy necesario para sortear esta crisis con éxito, que además, da muestras de larga duración.

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