Violencia sin fin

Guanajuato mantiene desde 2018 primer lugar de víctimas de homicidio.

Rechazan que Celaya e Irapuato sean de las más violentas del mundo.

‘Dueños’ de los partidos acaparan las plurinominales al Congreso Estatal.

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Por: León Jacobo Robespierre

Nada que celebrar

A Guanajuato nadie lo mueve del vergonzoso primer lugar nacional en el número absoluto de víctimas de homicidio doloso al que se aferra desde el cierre de 2018.

El primer trimestre de 2021 el dato oficial es de 926 víctimas de homicidio doloso, un 20% menos que los 1,163 del crítico arranque del 2020. Este descenso fue festejado por las autoridades a pesar de la guerra que parece no tener fin. 

El regreso de la paz no será pronto, ha dicho el gobernador Diego Sinhue. Claro,  nadie esperaba una ‘varita mágica’ para resolverlo, pero los ciudadanos no entendemos por qué debemos seguir esperando después de tres años y tres más, para que terminen las masacres y las muertes de inocentes.

En víctimas totales a Guanajuato le siguen este año de lejos Baja California (806), Jalisco (668), Estado de México (655), Michoacán (621) y Chihuahua (586), según el reporte oficial del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que el pasado 21 de abril publicó los datos con el corte al mes de marzo.

Enero y marzo coinciden con 335 víctimas por mes, en febrero fueron 256.

Las historias se repiten a diario: masacres en varios municipios, asesinatos a mujeres, ataques a agentes de seguridad y justicia federales, estatales y municipales. Extorsiones y asaltos a mano armada que también cobran víctimas.

La violencia inédita en León en 2020 y 2021 es reflejo de la disputa criminal del mercado de drogas y de combustible.

El 2017 fue el último año en el que Guanajuato no encabezó el penoso ranking, con 1,423 víctimas se ubicó hasta el lugar nueve, por debajo de: Sinaloa (1,473), Michoacán (1,481), Jalisco (1,555), Chihuahua (2,000), Veracruz (2,008), Estado de México (2,360), Baja California (2,312) y el primero fue Guerrero (2,522).

En 2018 se elevaron las muertes hasta sumar 3,290 víctimas. Desde entonces, Guanajuato está en primer lugar, y cerca Baja California con 3,131. 

Para el 2019, Guanajuato reportó 3,540, otra vez primero en la lista, tomando por primera vez una gran distancia del segundo estado, Baja California con 2,864.

En el 2020 con 4,490 víctimas de homicidio doloso el incremento anual fue del 27% con todo y la estrategias del “Golpe de Timón” y de “Guanajuato Seguro”. Baja California ya es un lejano segundo lugar con 2,932 y después EdoMex con 2,795.

Guanajuato reportó el 13% de las 34,554 víctimas de todo el País durante el 2020.

En el primer trimestre del 2021 en México la suma es de 8,407 víctimas de homicidio doloso, lo que significa que las 926 en la entidad representan el 11%.

Otro es el indicador de tasa de víctimas por cada 100,000 habitantes, el más preciso para medir los delitos respecto al número de población. No hace mucho en homicidio doloso estábamos en media tabla. Pero eso cambió.

La tasa de Guanajuato del primer trimestre es de 11.83, sexto lugar, detrás de: Baja California 18.67, Colima 17.06, Zacatecas 16.81, Chihuahua 12.64, Sonora 12.12.

Además hay que anotar que los datos criminales que reporta Guanajuato no son confiables, según el Índice de Confiabilidad de la Estadística Criminal 2020 que recién presentó “México Evalúa” (organismo del que Guanajuato presume los estudios que lo han colocado como uno de los que tienen una menor impunidad).

Ni el fiscal Carlos Zamarripa ni el gobernador Diego Sinhue han salido a decir ni pío.

Tercero en delitos

En el indicador de la incidencia delictiva total, a marzo Guanajuato acumula 12,162 y se ubica en el tercer lugar, sólo por debajo del Estado de México (34,834) y la Ciudad de México (19,895).

Superamos a Jalisco (11,644), y lejos de Veracruz, Baja California y Nuevo León.

En la tasa de delitos por cada 100 mil habitantes hasta marzo Guanajuato es noveno con 193.6, por debajo de Colima, Quintana Roo, Aguascalientes, Ciudad de México, Baja California, Querétaro, Baja California Sur y Estado de México.

No obstante estamos por arriba del promedio nacional que es de 142.

Hay otros delitos que es cierto Guanajuato no se ubica en los primeros lugares. Pero el clima de violencia y la percepción de inseguridad en la que está sumida la entidad ya robó el sueño y la esperanza de muchos. El daño es incalculable...

Ciudades violentas

El informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal ubicó a las áreas metropolitanas de Celaya (le sumaron también Apaseo el Grande) e Irapuato (que incluyó a Salamanca) entre las más violentas del mundo. 

A la ciudadanía no le sorprende. Eso sí, a las autoridades no les gustó nadita y no tardaron en cuestionar la metodología del reporte y están en su derecho de hacerlo. 

Las seis ciudades más violentas del mundo están en México. Y el orden fue: Celaya, Tijuana, Juárez, Ciudad Obregón, Irapuato y Ensenada. En el ocho está Uruapan.

El estudio reporta las tasas de homicidio más elevadas de ciudades con más de 300,000 habitantes, aunque no se toma en cuenta a países en conflictos bélicos.

Otra ciudad de Guanajuato es León en el lugar número 47 del ranking.

De México también incluyen a: Zacatecas, Acapulco, Culiacán, Cuernavaca, Morelia, Chihuahua, Colima, Benito Juárez, Ciudad Victoria y Minatitlán.

“México se ha convertido en el epicentro de la violencia homicida”, resumió José Antonio Ortega, presidente de la asociación civil. Y Guanajuato es por tanto, el epicentro de la violencia en México. Con ese informe o sin él, es una realidad. 

La A.C resume que otros países han podido mejorar en el penoso ranking porque “aplican políticas de control del crimen opuestas a las que se aplican en México: ningún entendimiento con los hampones, reducir la impunidad, no tirar el dinero de los contribuyentes a la basura con subsidios que son para comprar votos”.

Aunque se haya criticado la metodología del ranking, no se puede negar que los asesinatos, ataques a policías, desapariciones forzadas, aparición de fosas con restos humanos y la delincuencia en general azotan a ciudades de Guanajuato.

Explota Ricardo

Diego Sinhue fue mesurado en sus declaraciones pidiendo a su equipo revisar con lupa el reporte y aclarar en lo que no coinciden, como lo hizo de inmediato Sophia Huett López, secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública.

Sinhue destacó que luego de la captura de José Antonio Yépez “El Marro” (presunto líder del Cártel Santa Rosa de Lima) en agosto del 2020, los homicidios han bajado. 

También reconoció el trabajo que en el último año ha realizado la Policía de Celaya, que está bajo el mando de Miguel Ángel Simental desde diciembre del 2019.

El que sí se enganchó fue el alcalde de Irapuato, Ricardo Ortiz, y salió otra vez a demeritar tanto el trabajo del Consejo Ciudadano como de los medios de comunicación que lo publicaron, tachándolos de bobos y faltos de ética.

“Es un informe sacado de la bolsa, es un informe hecho con las patas”, expresó.

Dice que Irapuato no es una de las ciudades más violentas y que esto es gracias a que han invertido en tecnología para la Secretaría de Seguridad Ciudadana y a la dignificación de los policías, lo que a todas luces es bueno, pero no suficiente.

El gobierno debe entender que las mejoras a los policías, a las instalaciones y a los equipamientos, no es motivo de aplausos, pues es su trabajo y para eso fueron elegidos, para rendir cuentas a la ciudadanía y no solo para esperar a que se les reconozca porque están haciendo las cosas que son su obligación.

Por ejemplo, la encuesta mensual de Massive Caller en marzo pasado de entre 104 ciudades del País, ubicó a Irapuato, Celaya y León, como las tres con la mayor percepción de inseguridad para los ciudadanos. Salamanca se ubicó en el sitio 92.

En ese reporte León, Irapuato, Celaya y Salamanca llevan seis meses consecutivos ubicados entre los 15 municipios donde sus ciudadanos se sienten más inseguros.

La realidad duele, y mucho. Lo primero es aceptarla y no permitir que esto siga así. 

Celaya, años de olvido

Todos sabemos que la crisis de inseguridad a nivel estatal no se dio de la noche a la mañana. 

En el caso de Celaya es el resultado de varios años de omisión por parte de las autoridades que dejaron crecer a un monstruo de mil cabezas que ahora es difícil combatir. 

A pesar de que este estudio ha sido criticado por algunos expertos en seguridad, como es el caso de Alejandro Hope quien señaló irregularidades en su metodología, ahora si que palo dado ni Dios lo quita. 

“En conclusión, esto no pasa la prueba de la carcajada. No es un ranking de las ciudades más violentas del mundo: es una clasificación arbitraria de algunas ciudades, realizada con datos de calidad heterogénea y hasta con números inventados.

“Eso no quita que haya muchas ciudades violentas en México, pero no ayuda en nada hacer comparaciones ridículas con métodos de mal estudiante preparatoriano”, escribe Hope en su artículo de El Universal esta semana.

A nivel municipal, la alcaldesa Elvira Paniagua ni siquiera salió a dar su opinión sobre este estudio y en su lugar se mandó al líder panista en el Ayuntamiento, Carlos Rivas, quien también aseguró que Celaya no era la ciudad más violenta del mundo, aunque probablemente era la quinta. 

A pesar de los avances en seguridad que presumen las autoridades, los asesinatos, los robos con violencia y las extorsiones continúan a la orden del día.

Pluris, los ganones

Con una sonrisa de oreja a oreja están los ganones de los primeros lugares de las listas de candidaturas plurinominales locales en los partidos políticos de oposición.

Mañana lunes 26 el IEEG sesionará para ratificar los registros que les presentaron. 

En realidad no se esperan mayores sorpresas, ni siquiera en la polémica inclusión de la potosina Ruth Tiscareño como la número uno en la lista del PRI. Aunque para muchos está claro que no tiene la residencia de dos años que marca la Constitución para ser legisladora en Guanajuato, lo acreditará con una carta de residencia, y ya.

Lo ético y la afrenta que reclaman los priistas de casa, es otro asunto. El registro seguramente será impugnado en el Tribunal pero los inconformes (aunque tengan la razón) deberán acreditar lo contrario, lo que no será nada sencillo en un juicio.

Ruth se salió con la suya con el respaldo del jefe nacional, el campechano Alito Moreno, quien pisó Guanajuato en campaña, ganó y no se acordó de regresar.

Los otros del PRI con la pluri segura son el secretario general Alejandro Arias y la aguerrida irapuatense Yulma Rocha, quien además hace campaña por un distrito. Guste o no sus nominaciones, no sorprenden, son del equipo que hoy manda.

Morena fue el otro partido que llevó al límite su registro y sorprendió en el armado de su lista que, como todas las candidaturas, estuvo en manos del Comité Nacional. 

La una es la sinaloense Alma Alcaraz, quien encabezara el Comité Estatal desde septiembre 2018, y a quien ante el eventual regreso de Ernesto Prieto a la dirigencia le dan una salida que evite alargar el enfrentamiento (bueno, al menos eso creen). 

El dos es para el académico e investigador social leonés, David Martínez. Y el tres para la joven sonorense Hades Aguilar, nombre que públicamente nadie ha salido a cuestionar pero que en radiopasillo todos se preguntan ¿de qué privilegios goza?

En el Verde las primeras tres son para hechos en casa: el exregidor leonés Gerardo Fernández; la yurirense Martha Ortega y el líder del partido en León, Alfredo Pérez.

En el PRD Serafín Prieto (alcalde de Juventino Rosas) y Nancy Rodríguez. El control de lo que queda del Sol Azteca lo tiene el diputado Isidoro Bazaldúa.

En MC la uno para el dirigente estatal Rodrigo González y la dos para la exdirectora general de Coparmex León y también candidata de mayoría, Dessire Ángel.

Nueva Alianza quiere mantener el asiento que hoy tiene y su propuesta es la líder de la sección 45 de la SNTE y excandidata a gobernadora, Bertha Solórzano.

Y por el PT, si logran el milagro del 3% de votos, va el eterno Rodolfo Solís Parga.

En el PAN hace rato que su carro completo en los distritos locales no les da para incluir plurinominales, sería sobrerrepresentación en el Congreso, pero si las condiciones en la votación cambian, el uno en la lista es José Luis Manrique, ex fan de Sheffield, alineado al ‘dieguismo’, actual Subsecretario de Desarrollo Social.

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