¿Y la promesa del agua para León?

Cada vez que hay elecciones, los ciudadanos renuevan la esperanza de la utopía de un mejor futuro prometedor que satisfaga los anhelos de vida.

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Por: Alejandro Pohls Hernández

Cada vez que hay elecciones, los ciudadanos renuevan la esperanza de la utopía de un mejor futuro prometedor que satisfaga los anhelos de vida. Piensan que el próximo gobernante les resolverá los graves problemas que padecen día con día, como el lastimoso tema de la inseguridad, el pesado tráfico y la escasez de agua, reiterado compromiso de campaña, y mejoren así sus condiciones de vida.  

En relación a este último, ya se cumplen veintiséis años de promesas incumplidas por parte de políticos, gobernantes y SAPAL. No han sido siquiera capaces de imaginar algún plan o proyecto alternativos para dotar de agua al Municipio. Ha faltado honestidad intelectual, emoción social y liderazgo para atender tan sentida demanda… Los gobernantes han preferido tirar millones de pesos en proyectos suntuarios: terrenos para un tren, para una refinería, el Parque Bicentenario, terreno para el Pachuca; además, negociaciones para la compra del Estadio León en 500 Millones, entre otras ocurrencias, ¿y el agua para León? 

Cuando el presidente Salinas de Gortari hizo gobernador a Carlos Medina, a éste no le interesó trabajar para garantizar el suministro de agua para León; luego, Vicente Fox prometió resolver el urgente tema, como gobernador y luego como Presidente, pero pronto olvidó su compromiso; políticamente hablando, tenía todo para lograrlo, excepto voluntad. 

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Por su parte, el gobernador Oliva, con lágrimas en los ojos, juró acabar con la dilación del proyecto, honrar sus compromisos con los leoneses y tomar las riendas de las incumplidas promesas de sus correligionarios; pero, éste, mejor fue a firmar acuerdos con China, pero no pudo firmar con su homólogo de Jalisco un convenio para destrabar el Zapotillo. Miguel Márquez sonrió, pero no cumplió. Las cosas en palacio, van despacio… Piensan en elecciones, no en nuevas generaciones.  

Actualmente, los candidatos a la presidencia municipal fueron omisos en el tema del agua, ninguno se comprometió a liderar algún proyecto esperanzador, solo se pronunciaron tangencialmente por algunos remedios, que no soluciones. A León le falta agua y el problema se irá agudizando cada vez más y no se solucionará perforando pocitos en la periferia, son solo remedios para un enfermo grave. El agua es un recurso indispensable para la vida y sería una falacia pensar en desarrollo sustentable sin el vital líquido.  La dotación del agua constituye la relación más directa de la gestión del gobernante con el ciudadano, además de la seguridad, también un tema crítico, que agobia a los leoneses. 

En el multicitado tema del agua, hay valores superiores a tutelar como son la vida, la propiedad y la libertad, que sin agua se ven mermados y limitados. Son valores inalienables de la sociedad, que deben ser atendidos como un imperativo ético y no como lo ha considerado SAPAL: un negocio mercachifle de acumulación de dinero en el banco. El Sistema ha visto el servicio como la oportunidad de lucro, la oportunidad para que sus dirigentes se sientan importantes, sin cuestionarse, más allá de sus vanidades, el imperativo social que deben de atender.

El H. Cabildo parece un mero espectador de las carencias, engaños e ineficiencias del Organismo Operador. En reiteradas ocasiones, la Contraloría Municipal investiga denuncias, pero ha sido frenada por órdenes superiores; por lo tanto, ésta nunca va al fondo de las pifias y gravísimas irregularidades. Es urgente que el Sistema de Agua cambie su paradigma de Gobierno corporativo, de empresa privada, a uno de empresa social responsable, con mayor injerencia por parte del Alcalde y el Cabildo, con una auténtica representación de usuarios, y no solo el escaparate para empresarios. 

La vocación de servicio es un don superior, no la ocurrencia de querer estar, muy diferente de querer ser, porque servir a la comunidad es una virtud que le permite al funcionario ser solidario con el otro, para avanzar y transformar las realidades que duelen, en bondades que curan. Servir es saber escuchar, acompañar a los demás para que puedan emprender. Actualmente, hay más de 150,000 personas sin agua, a causa de la frívola visión de negocio privado que prevalece en el Organismo e agua: “no tendrán agua mientras no regularicen las escrituras de su terreno…”   

SAPAL, en el negocio del monopolio, no tiene una visión humanista y opera distante del ciudadano. El Organismo es manejado como una empresa privada con fines de lucro, cuando debiera ser una institución pública con fines sociales. ¿Y, las promesas del agua? Gobernadores van y vienen, alcaldes vienen y van, pero en 25 años no ha habido quién haya tenido la emoción social y el liderazgo suficientes para resolver las promesas del agua para León. 

El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones:” Winston Churchil.

alejandropohls@prodigy.net.mx

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