Ya me ví

Recuerdo aquel anuncio que proyectaba a una persona en un carrazo, vacacionando en una playa, o en una casa lujosa y decía ¡Ya me ví! ¡ya me ví”! utilizando la frase para imaginarse una situación que quisiera tener y que fuera realidad.

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Por: Lourdes Casares de Félix

Recuerdo aquel anuncio que proyectaba a una persona en un carrazo, vacacionando en una playa, o en una casa lujosa y decía ¡Ya me ví! ¡ya me ví”! utilizando la frase para imaginarse una situación que quisiera tener y que fuera realidad. Al igual que la frase “se vale soñar”, las personas necesitan imaginarse la posibilidad de tener una vida mejor y de poder conseguir algo que desean y aspiran. 

El término aspiracional, tomado del contexto en el que el presidente AMLO se refirió a “un sector de la clase media de México que es aspiracionista, individualista y sin escrúpulos morales”, confunde las aspiraciones vitales con las aspiraciones materiales. No es lo mismo querer ser, que querer tener, pero el ser ayuda a tener. Si una persona se ha esforzado en desarrollar una habilidad, talento, profesión y logra tener los conocimientos y herramientas para tener un trabajo del cual pueda obtener ingresos para solventar sus necesidades ¿Qué hay de negativo y despreciable en ello? 

Los pobres a los que siempre cita el presidente AMLO, piensan que su situación va a mejorar cuando cambie el gobierno que es el culpable de su pobreza. Piensan que la familia tiene la obligación de mantenerlos; los padres a los hijos y viceversa, los hermanos y cónyuges entran en este esquema de manutención. Si alguien de la familia tiene ingresos creen en la obligación de éste de compartir y apoyarles al menos con un préstamo. También esperan que la suerte, la lotería o un milagro mejoren su situación.  

La clase media sueña y se esfuerza para que los hijos vayan a la escuela, terminen sus estudios y obtengan un trabajo formal y seguro. El conformismo es un enemigo que acecha e impide lograr las metas personales ya que se puede creer que el destino es tener poco como un par de zapatos, algo de ropa y comer frijoles. Esto no es así, cada ser humano tiene un gran potencial para desarrollar distintas metas. Para eso existe la imaginación y es cuando hay que verse, proyectarse, como quiero vivir y que quiero hacer, pensar en grande y no perder el entusiasmo. Para lograrlo se requiere una lucha diaria persistente y no caer en el desánimo.  

Un gobierno malo se adueña egoístamente de todo para tener control y provocar dependencia de los gobernados. Así éstos estarán siempre bajo el yugo de su mandatario y tendrán que agradecer como mascotas el alimento que les arrojen. Un buen gobierno estimulará la creación de empresarios. 

Ser rico no es pecado, dejar en la pobreza a las personas y no apoyar a quienes no han tenido oportunidad de desarrollo si lo es. La omisión es un pecado grave y la indiferencia también.  

La forma de razonar de cada quien es importante ya que de ello depende pensar en grande y sin límites. Hoy requerimos impartir educación financiera que permita formar una juventud autónoma, independiente, con ambiciones de mejorar su calidad de vida. 

acentodemujer@hotmail.com

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