Convierten a empleados en socios zapateros

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Por: Francisco Horta

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Convierten a empleados en socios zapateros

Convierten a empleados en socios zapateros

Jorge Luis Ortíz López, director de la empresa./Foto: Francisco Horta

Jorge Luis Ortíz López, director de la empresa./Foto: Francisco Horta

León, Guanajuato. Para encarar la era post COVID-19, el propietario de una fábrica de calzado en León decidió convertir a sus  trabajadores en socios.

Uno de los sectores más golpeados en la pandemia fue el del calzado; derivado de esta situación, en una empresa local surgió la idea de fabricar botas vaqueras e industriales bajo el modelo del cooperativismo.

Así es como en NADU -que en otomí significa unión-, un socio-empleado puede invertir sus ahorros, maquinaria o su mano de obra para unir obligaciones, pero también beneficios conforme a los resultados que obtenga la empresa social con visión empresarial.

Desde hace 17 años Jorge Luis Ortiz López y su esposa Veronica Gómez Sánchez  han trabajado para una cooperativa de ahorro y préstamo en León, desarrollo laboral que les ha permitido conocer acerca de las cooperativas, razón por la que decidieron emprender en un sector tradicional como es el zapatero.

La empresa actualmente tiene un capital de alrededor de un millón de pesos y venden aproximadamente 250 mil pesos mensuales; sin embargo, avanzar no ha sido sencillo, sobre todo, porque aún existe un desconocimiento de este modelo de negocio.

En el 2019 firmaron el acta constitutiva quienes ahora son los 9 socios que representan la empresa;  la forma de integración fue por medio de invitaciones que Ortíz López hizo a personas que conocía y sabía que tenían diversos talentos que en conjunto podrían ayudar al crecimiento de la empresa.

Así es como hoy cuentan con gente especializada en las finanzas, en la administración, en la comercialización, diseño y en la producción.

El cooperativismo es un modelo generoso en el que podemos involucrar a los trabajadores para que sean parte de las obligaciones, pero también de los beneficios que genera la empresa”, dijo.

Apuntó que este modelo evita el depender de una sola persona, que en la parte final de su vida pudiera provocar la desaparición también del negocio.

Los esfuerzos aislados se consumen, conforme la energía personal se va consumiendo, muchas empresas del sector zapatero que crecen por la fortaleza del dueño y cuando llega a la tercera edad se empieza a caer, porque no hay una cabeza alterna en la organización, no existe un gobierno corporativo”, explicó.

Recordó que una vez lograda la parte de la creación de la cooperativa de calzado, el siguiente reto fue echar a andar la producción.

Aquí la gente que quiera convertirse en socio-trabajador puede invertir su dinero, maquinaria, su mano de obra. Hoy tenemos a ocho personas en la nómina, dos de ellos ya son socios”, añadió.

Dijo que cuando cumplen sus primeros seis meses de trabajo es deber en la cooperativa preguntarles si quieren convertirse en socios o continuar como trabajadores y cualquier decision es respetada.

Tienen clientes en Dallas, Texas, Alabama, Paramount, Los Ángeles y  en León

A los empleados se les hace extraño que como empresarios les decimos que queremos ayudarles, pero también saben que ellos deberán ayudar a la cooperativa para que juntos obtengamos las ganancias del trabajo”.

El director general de la cooperativa contó que el modelo permite en una coyuntura tener una mayor resistencia.

Quienes estamos en el proyecto, tenemos un trabajo extra que nos permite en una situación complicada aceptar ajustes en el sueldo o aplazamiento, el ser varios también nos permite ampliar las ideas y acordar decisiones más acertadas del rumbo de la cooperativa”.

Espera en el mediano plazo poder tener mayores proyectos sustentados en el cooperativismo social con una visión empresarial.

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