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Celaya y sus colores del ayer

La Plataforma Digital Mexicana, de la Secretaría de Cultura, comparte imágenes consideradas entre las primeras tomas a color de la ciudad 
 

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Por: Francisco Mancera

Tranvía que circulaba por el centro de la ciudad y que conectaba con la estación del Ferrocarril.

Tranvía que circulaba por el centro de la ciudad y que conectaba con la estación del Ferrocarril.

Celaya.- Las primeras imágenes a color de Celaya de mediados del siglo pasado nos hacen recordar con nostalgia a una ciudad tranquila, compacta y acogedora, recordamos a esa ciudad que se fue, pero que hoy nos da identidad, una ciudad que hoy está de festejo.

Fotografía captada en lo que actualmente es el andador Corregidora y donde se aprecia una de las entradas del Templo del Carmen.

Hoy, Celaya conmemora 449 años de la expedición del permiso para su fundación como villa española, mismo que fue aprobado el 1 de enero de 1571.

Primera columna de la independencia construida en el país.

El coordinador del Museo de Celaya Historia Regional, Rafael Soldara Luna, comparte con AM las que pudieran ser las primeras fotografías a color que hay de la ciudad y que fueron publicadas en línea en la Plataforma Digital Mexicana de la Secretaría de Cultura, imágenes que ya pueden ser consultadas por cualquier persona.

Es una colección muy valiosa porque nos permite conocer una imagen muy antigua pero con color de Celaya. En estas fotografías, que son de la década de los cincuentas, aún apreciamos a la Celaya antigua, con sus trazos originales y con una paleta de color original”

Calzada de la Independencia en donde se aprecia la Bola del Agua que aún tenía publicidad.

Estas fotografías evocan a una pequeña ciudad de poco más de 62 mil habitantes, con un mosaico de calles estrechas donde aún circulaban carretas y el tranvía, e incluso podían apreciarse los primeros vehículos Ford o Volkswagen.

En aquellos años, explica Rafael Soldara, Celaya tenía unos esquemas de socialización muy diferentes a los de la actualidad, con redes de parentescos muy limitadas, en donde todas las personas se podían identificar fácilmente.

Era una ciudad muy compacta en donde toda la gente se conocía, había rutinas muy particulares, como por ejemplo, la convivencia vespertina o un cuidado de las amas de casa en la procuración del hogar desde la madrugada cuando iban por la púscua o quienes hacían la limpieza de las calles desde las seis de la mañana”

Pero en esa época aún predominaba una segmentación social muy clara, donde los sectores desfavorecidos estaban aislados en los barrios de la ciudad.

Es un periodo de incipiente desarrollo industrial, fundamentalmente la gente se dedica al comercio como en el ‘Molino del Carmen’ y recordemos que hasta 1957 cerró sus puertas ‘El Buen Tono’, por lo que aún había muchos contrastes de carácter social y cultural”

Templo del Barrio de San Antonio en calle Insurgentes.

Los celayenses se divertían en los campos de beisbol Venustiano Carranza, o los fines de semana acudía al Río Laja a bañarse o pescar, e incluso comenzaba a tener los primeros espectáculos itinerantes, principalmente carpas de circos y titiriteros que se instalaban en la plazoleta de San Agustín y en la plazuela de La Cruz, donde actualmente se ubica el Mercado Hidalgo que comenzó su construcción en 1964.

Había mucha convivencia comunitaria en la calle, para ese entonces aún se conservaba un arraigo de la fiesta brava, que fueron los iniciadores de la Procesión del Silencio”

El historiador lamentó que en esos años no existía una normatividad puntual para la conservación del patrimonio histórico, por lo que en la década de los sesenta se dio una destrucción masiva y sistemática de templos, casas y calles, que terminó en 1970 con los festejos del cuarto centenario de la fundación del municipio.

Se pretendió modernizar a la ciudad sobre un trazo antiguo, era necesario hacer calles más anchas, pavimentarlas y equiparlas de otro tipo de elementos. Celaya siempre ha sido una ciudad prospera para la inversión, pero en lugar de preservar edificios antiguos, se demolieron para construir otras propuestas arquitectónicas”

Templo de San Francisco captado desde la calle Francisco I. Madero.

Esa Celaya antigua y romántica que hoy evocamos, también tenía sus problemas de inseguridad, aunque para Rafael Soldara era carente de violencia, donde en las riñas se identificaban a “los borrachos y personas que tenían problemas con sus facultades mentales y eran violentos, pero donde no había influencia de la diversidad de problemas de drogas y donde se le daba importancia al código de comportamiento”, externó.

A esa ciudad que no volverá, dice el historiador, se le reconocen sus episodios del pasado y el compromiso por preservar nuestro patrimonio que nos da identidad.

(Imágenes tomadas de la Plataforma Digital Mexicana de la Secretaría de Cultura).

fmancera@am.com.mx

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