La forma de alimentarse refleja las emociones

El hambre emocional es un tipo de ansiedad que nos hace comer, no porque tengamos hambre, sino por problemas personales que no sabemos gestionar

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Por: Mayra Córdova Sánchez

Una manera práctica para saber si consumo alimentos por ansiedad es cuando se come sin tener hambre física

Una manera práctica para saber si consumo alimentos por ansiedad es cuando se come sin tener hambre física

León, Guanajuato. En algunos casos, la manera de comer tiene relación con la ansiedad, un estado que la mayoría de la población ha experimentado en ciertas ocasiones y que es natural, pero que es conocido como hambre emocional. 

Sin embargo, Ana Paola Romero López, de Nutrióloga + Kinesiología Especializada, explica que esta ansiedad puede persistir durante un periodo más largo, siendo una forma de sentir ante los desafíos de la vida diaria. 

Cuando sucede esto, es una sensación muy incómoda que reduce la paz interna y bienestar general, hay desconfianza o incertidumbre hacia lo que está sucediendo y nos adelantamos al futuro de lo que podría llegar a pasar”, mencionó. 

Ana Paola Romero. 

La también maestra en Ciencias Médicas, comenta que una de las diferentes maneras para desahogar esta ansiedad y calmarla, es a través del consumo de alimentos, pero es una “solución” momentánea. 

Para algunas personas es un comportamiento de muchos años, en el que, de manera inconsciente consumen alimentos sin tener hambre o como antojo y se presenta en cierto momento del día o a lo largo del día y como consecuencia hay aumento de peso o se tienen problemas de salud”, comentó. 

De acuerdo con la experta, a esto se le llama comer emocional que se manifiesta de diferentes modos como comer compulsivo, atracón, picoteo y comedor nocturno, entre otros.

Una manera práctica para saber si consumo alimentos por ansiedad es cuando se come sin tener hambre física, es decir, se consume algo dulce como los chocolates, panes, galletas, frituras o botanas. 

Una vez que se consumen, no hay saciedad aunque no tenga hambre y esto se relaciona con un tema emocional, ya que después se experimenta culpa o vergüenza. 

Los alimentos tienen un efecto fisiológico dentro de nuestro cuerpo, ya que al ingerirlos, no solo aportan nutrientes, también estamos ingiriendo información que nuestro cuerpo lee y reacciona ante lo que estamos dando”, agregó. 

Los alimentos que aumentan la ansiedad son bebidas como el café, refrescos de cola, chocolate o ciertos tés (verde, rojo, negro). También alimentos altos en azúcares refinados como caramelos, galletas, pan dulce, refrescos, jugos empaquetados; y otros como la carne roja y alimentos fritos.

Los que pueden ayudar a relajar un poco el sistema nervioso son los  vegetales y frutas ricas en magnesio y potasio. También los que tienen vitamina B1, B6 y  B12.

Es muy importante mantener una buena salud digestiva y asegurarnos que nuestra flora intestinal esté sana, ya que tiene una participación importante en nuestro sistema de defensas, salud digestiva y su relación con el cerebro y sus neurotransmisores”, destacó. 

El papel del nutriólogo para ayudar en este tema, es hacerle saber al paciente que identifique si lo que presenta, es hambre física o hambre emocional, hacer consciencia de qué tan frecuente se presenta y en qué horario aparece. 

El estar atentos cuando el hambre es emocional y observarnos que se nos antoja consumir y generar estrategias para manejar o suplir el alimento por otros más saludables y canalizarlo con un profesional para el manejo de la ansiedad en caso necesario”, comentó. 

En su caso como profesional de la salud y alimentación, en su trabajo integra la parte nutricional con la emocional, pues cuenta con herramientas para el manejo de la ansiedad ya que también es terapéuta y kinesióloga.

Favorcen la digestión

Los alimentos que favorecen a la salud digestiva son: nueces, ciruelas, leguminosas, huevo, arroz integral, salvado de trigo, verduras verdes y frescas, pollo y pescado fresco (no congelado), yogurt, quesos, alfalfa, jalea real, salmón, coliflor, repollo, papa, tomate, pimientos, miel de abeja, propoleo, cereales integrales, manzana, sandía, melón, papaya, cítricos, fresas, frutos rojos y agua natural.

Aunado a mejorar la alimentación también es de suma importancia la práctica de ejercicio y la meditación con el acompañamiento de terapias para tratar la ansiedad, existen herramientas para su tratamiento y llevar una vida con mayor paz interna y bienestar.

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