Servir fue su razón de ser

Después de 40 años de servicio como voluntaria, Elda Vega Ascencio cierra este ciclo de amor, compromiso y responsabilidad con los enfermos y más necesitados.

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Por: Mayra Córdova Sánchez

Servir fue su razón de ser

Servir fue su razón de ser

Después de 40 años de servicio como voluntaria, Elda Vega Ascencio cierra este ciclo de amor, compromiso y responsabilidad con los enfermos y más necesitados. 

La Presidenta de Promoción Voluntaria para la Salud A.C. (Provosac) del Hospital General Regional concluye este capítulo de labor social y se dice satisfecha de haber dedicado gran parte de su vida a esta labor con la filosofía “Servir nuestra razón de ser”.

Yo siempre sentí la necesidad de hacer algo y me ubicaba en la Cruz Roja, pero arriba de una ambulancia. Al hospital me hicieron favor de invitarme voluntarias que ya había ahí y que fueron iniciadoras como Martha Olaya Álvarez Ornelas, Chelo Cepeda de Pons, Josefina Gómez Guerra; y le dije a mi mamá que me acompañara al hospital a visitar enfermos y a brindarles palabras de aliento”, contó. 

Hace casi cuatro décadas el hospital carecía de muchas cosas y dentro de éste hizo vínculo con el doctor Fernando Ramírez Salgado, quien estaba enfocado en pediatría donde comenzaron sus visitas y se dio cuenta que más que una palabra necesitaban el apoyo para sus tratamientos. 

En compañía de su familia recibió un reconocimiento por parte del CCCAS.

Conforme pasaron lo años me di cuenta que necesitábamos trabajar de una manera diferente y profesional, nos incubamos como empresa social en el Tecnológico de Monterrey y formamos una oficina administrativa integrada por un contador, auditor, una trabajadora social, un encargado de comunicación y difusión, una auxiliar contable y un chofer logrando la credibilidad y el apoyo de varios donantes que confiaron en nuestro proyecto y fue así como fuimos creciendo”, explicó. 

Originalmente esta oficina se ubicó dentro del hospital ubicado en la calle 20 de Enero y debido a su crecimiento se cambiaron frente al edificio, en el albergue del que también fue parte del patronato junto a  los doctores Moisés Andrade, Fernando Ramírez Salgado y el ingeniero Cristóbal Ascencio

Tomamos varios talleres y cursos para incubarnos y hacer las cosas como se deben hacer. Es muy bonito llegar y ver pacientes, darles palabras de aliento, pero lo es más cuando se hace de una manera profesional. Necesitan el apapacho, pero también su medicamento y afortunadamente la rendición de cuentas da buenos resultados”, destacó. 

La llegada de Covid-19 al Estado marcó el final de esta asociación civil, pues a pesar de que se reubica el hospital a unas nuevas instalaciones, el equipo de trabajo de este voluntariado seguía atendiendo a pacientes renales en sus oficinas, que debido a la contingencia se convertían en un punto de riesgo para pacientes y personal. 

Me siento agradecida con Dios por la oportunidad que me dio de hacer algo que sentía que tenía, pero no sabía cómo desarrollarlo. En el albergue dábamos talleres, pláticas y hasta clases de baile y gimnasia, pero todo enfocado en la importancia del cuidado de su salud y ya no pudimos hacer eso”, agregó. 

En el 2012 celebraron ocho años como Provosac.

En convenio con Flecha Amarilla apoyaban con los pasajes con un gasto anual de alrededor de 150 mil pesos. Además, gestionaban la compra de tratamientos de diálisis y hemodiálisis a menor costo, ya que un paciente renal con diálisis necesita seis cajas por semana y cuando están en hemodiálisis tres. 

Ayudábamos a quien se nos ponía enfrente, de oncología o renales porque son tratamientos muy caros y hay mucha gente campesina o de bajos recursos que no puede con esos gastos, pero yo siempre he dicho que con nosotros vivía la Divina Providencia porque siempre había para ayudarles”, contó. 

En la última sesión mensual y virtual del Consejo Coordinador de Clubes y Asociaciones de Servicio A.C. (CCCAS), presidido por Cecy Castañeda, se le hizo entrega de un reconocimiento por sus casi cuatro décadas de trabajo, el cual recibió acompañada de su familia. 

De momento creo que ya cumplí mi ciclo. Tengo 80 años recién cumplidos de los cuales doy gracias a Dios y creo que todo tiene su tiempo. Tenemos la satisfacción de que muchos pacientes salieron adelante y otros siguen en el camino, luchando y buscando el apoyo por otros lados”, externó 

Todo tiene un principio y un final. Hicimos lo que pudimos hasta donde pudimos y ya lo imposible lo hace Dios. Estoy tranquila y contenta del trabajo y apoyo que logramos y agradecida con nuestros donantes y con quienes creyeron en nuestro proyecto”. -Elda Vega Ascencio, Presidenta de Provosac.

Elda Vega // Foto: René Pimentel
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