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Emilia Clarke: “Soy menos lanzada que cualquiera de mis personajes”

La actriz que interpreta a Khaleesi en 'Juego de Tronos' quiere que su ejemplo de igualdad en la industria sirva para educar.

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Foto: EL PAÍS.

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Cuando Emilia Clarke se hizo la enferma en la empresa de catering en la que trabajaba para poder asistir al casting de Juego de tronos, poco podía imaginar lo mucho que iba a cambiar su vida, entre otras cosas porque tuvo que buscar en Internet el nombre de la serie porque no sabía de qué iba. Pero así son las carambolas en el mundo del cine y Clarke es claro ejemplo de una de ellas. Su éxito en el papel de Daenerys Targaryen, Khaleesi, le ha dado una visibilidad que ha servido igual para que haya recibido títulos de la mujer más sexy del mundo como para alzar su voz y erigirse en ejemplo de paridad en Hollywood.

No le gusta que la definan como mujer fuerte porque, como dijo a su paso por el Festival de Cannes, “¿cuál es el antónimo?, ¿débil?”. También es capaz de reflexionar sobre las campañas del movimiento #Metoo o Time’s Up pueden resultar, que para algunos, “agresivas” en ciertos momentos. Así que su ejemplo, su victoria, es un hecho demostrado: cobrar lo mismo que sus compañeros masculinos de reparto; “no sentir la discriminación en mi sueldo”, reconoció satisfecha esta misma semana.

“No me digas que no. La vida que estoy viviendo es de cuento de hadas”, aseguró a EL PAÍS la sonriente protagonista de Juego de Tronos, que está a punto de estrenar Solo: Una historia de Star Wars. No le va mal a esta excamarera, que se graduó en arte dramático en 2009 en el Drama Centre London, la escuela de la que salieron otros rostros tan conocidos como Colin Firth, Pierce Brosnan o Paul Bettany. En algo más de ocho años ha pasado de ser una perfecta desconocida a tener 17 millones de seguidores en Instagram sin haber tenido que renunciar, según afirma ella misma, a disfrutar de cierto anonimato. “Es mi pelo”, dice a modo de pista. La melena color nieve de Daenerys Targaryen permite que el personaje no fagocite a la persona: “Eso me ayuda a pasar desapercibida y a que de entrada la gente vea al ser humano y no a la actriz”. Qi’R, su papel en Solo, le restará ese privilegio pero ha tenido tiempo para pillarle el ritmo a sus admiradores durante estos años: “Como me dijo Simon Pegg”, explica refiriéndose al actor británico, “la fama es el sombrero de carnaval que no te puedes quitar cuando pasan las fiestas”.

 

Clarke es el modelo de nueva mujer en Hollywood. Estrella, ejemplo de paridad y parte al cien por cien de las últimas reivindicaciones contra la violencia de género y en favor de la igualdad. Pero a ella lo que le interesa del movimiento es lo que significa en el terreno de la educación, no en el de la imagen. Sí, se visitó de negro en los Globos de Oro; y lo habría hecho en los BAFTA si hubiera ido, pero no olvidó acompañar el gesto con un texto en las redes sociales en el que recordó que el 20% de las mujeres y el 4% de los hombres de Inglaterra y Gales han sufrido algún tipo de abuso sexual a partir de los 16 años. “Mi esperanza es que podamos educar a las nuevas generaciones en una forma de convivencia menos agresiva”, declaró a este diario. Un proceso que no espera tenga la intensidad de los últimos seis meses aunque confía en que se siga notando su efecto.

Todo ello realizado a su estilo, con humor, como la frase que la define en Instagram: “Si al principio no triunfas, ríete hasta que lo consigas”. Una máxima que mantiene hasta cuando se refiere a los acontecimientos solemnes, como son para una actriz pasear por la alfombra roja de festivales como el de Cannes, al que acudió con un vestido de Dior, o la gala del Met, en la que no pasó desapercibida con su real traje de Dolce & Gabbana. “No hay nada que intimide más que las escaleras del Met... hasta que pruebas las de Cannes”, bromeó Clarke a pesar de estar acostumbrada a interpretar a chicas guerreras.

 
 

Ella afirma que es mucho menos lanzada que cualquiera de los personajes que ha interpretado. Y ahora que Juego de Tronos llega a su fin lo que desea es: primero dormir y después viajar. España es uno de los países que creía conocer bien pero enseguida añade: “O eso pensaba hasta que descubrí la belleza de Fuerteventura”, dice refiriéndose a la isla canaria que ha sido uno de los escenarios de Solo.

El deseo de descansar le dura poco a Emilia Clarke porque antes de despedirse ya está hablando sobre que también quiere abrir su propia productora para contar historias que siente necesarias. Tiene un par de candidatas. “Quiero hacer algo indie, películas que hablen de relaciones”, suspira dispuesta a alejarse de los dragones, los wookies y los terminators. En ningún momento ha abandonado su sonrisa.

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