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Arquimosca: adiós a una leyenda rodante

Entre una escolta de ciclistas que vitorearon y recordaron a su amigo, despidieron a una figura reconocida del ciclismo hidalguense

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Más de 70 ciclistas lo acompañaron en su última rodada.

Más de 70 ciclistas lo acompañaron en su última rodada.

Todo comenzó en los años ochenta. Eran tres amigos que en un arrebato de su segunda juventud, al rondar los treinta años de edad, tomaron sus bicicletas y subieron por primera vez de Pachuca a Real del Monte convirtiéndose en los pioneros del ciclismo de montaña en Hidalgo.

Subían y bajaban como “chivos locos” y se hacían llamar “Los Tres Mosqueteros”: Jorge Ortega Morel, Esteban Juárez Rojas y Raúl Reyes Mercado quienes, en esa época, exploraron, abrieron y trazaron la mayoría de las rutas de ciclismo de montaña conocidas hoy en la comarca minera de Pachuca.

“Nos reuníamos en el Reloj de Pachuca para salir a rodar al monte. De ahí, nos íbamos a distintos lugares, como nunca habíamos andando en bicicleta por esas zonas pero, poco a poco, fuimos conociendo los alrededores yendo por terracería, senderos o burreros. De ahí se desató la euforia y nació toda la comunidad de ciclistas”, recuerda Esteban Juárez, veterano ciclista de 72 años de edad. 

La primera vez que “Los Mosqueteros” subieron al Real del Monte fue por San Guillermo La Reforma; de ahí se siguieron a Huasca de Ocampo, Atotonilco El Grande, Omitlán de Juárez, Epazoyucan, Actopan (Los Frailes), Mineral del Monte y Mineral del Chico.

Paradójicamente, fue en este último municipio, en el lugar conocido como El Desviadero,  donde el mosquetero Raúl Reyes Mercado, de 73 años de edad, conocido como “El Moscorrón” o “Arquimosca”, perdió la vida el pasado domingo luego de ser envestido por un vehículo manejado por un conductor en presunto estado de ebriedad.

“Fue como a las 11 de la mañana cuando veníamos bajando en colectivo de ciclistas, de Carboneras al Chico y sobre la carretera, cuando nos salió un vehículo (Volkswagen Bora color blanco) y embistió a ‘El Arqui’. Las personas venían borrachas, acababan de salir de un bar, nadie los detuvo, pues nos dicen que iban escapando porque no habían pagado la cuenta”, relató el ciclista Jorge Ortega Morel, quien tiene 70 años de edad.

De acuerdo con los testigos tras el fatídico accidente los presuntos responsables huyeron, pero más adelante volcaron en una cuneta; no obstante, los ocupantes alcanzaron a  salir del vehículo y se internaron al bosque; ahí, la policía municipal detuvo a J.L.M., de 26 años.

“Este batallón sobre ruedas perdió al más animoso, solidario y leal ciclista que hoy ya es una leyenda… fue como mi hermano que siempre estaba dispuesto a ayudar a cuanto ciclista se encontraba, como le hallaba a la mecánica siempre lo veías a medio camino ayudando a arreglar cadenas, parchando llantas y ajustando frenos de las bicicletas de otros ciclistas”, expresó Esteban Juárez.

MÁS DE 70 CICLISTAS LO ACOMPAÑARON EN SU ÚLTIMA RODADA

Un cortejo fúnebre de ciclistas acompañó a El Arquimosca en su último trayecto que lo conduciría al campo santo para descansar después de miles de kilómetros que recorrió en su bicicleta Mérida. 

Fue en punto de las 13:45 horas que colectivos de ciclistas, entre ellos “Los Chocho Bikes” que conformaron Los Tres Mosqueteros, salió de la funeraria Arriaga de Arista rumbo al panteón municipal de Pachuca.

La carrosa que llevaba el féretro de madera con el cuerpo de El Arqui, iba escoltada por dos motociclistas de la policía estatal, quienes abrían paso, también, a los más de 70 ciclistas.

Al llegar al cementerio ubicado en el bulevar Minero, los ciclistas hicieron dos vallas alzando sus bicicletas para que pasara el cortejo fúnebre al que se sumó la alcaldesa de Pachuca Yolanda Tellería Beltrán y su esposo Daniel Ludlow Kuri.

“Viva el Arqui… gracias por toda la humildad que tuviste; no te fuiste Arqui, te quedas en nuestros corazones; eres un ejemplo para nosotros; chiquito de tamaño, pero de gran corazón; fuiste como un padre para nosotros (ciclistas)…” fueron algunas porras que se escucharon al momento de sepultarlo.

Su esposa Mercedes Robles y sus hijas Jazmín y Jaqueline, agradecieron a los cientos de asistentes que fueron a acompañar a El Moscorrón, un hombre brillante y de noble corazón que dejó al ciclismo hidalguense de luto.

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