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Break dancer de semáforo, una vida de baile 

Luis Fernando baila desde los 11 años y a pesar de la discriminación ha conseguido ganarse la vida 

Por: Hidalgo Redacción

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Luis Fernando, Break Dancer hidalguense | Foto: Víctor Galván

Luis Fernando, Break Dancer hidalguense | Foto: Víctor Galván

El verde en el semáforo representa su descanso, tras unos segundos de intenso baile, Luis Fernando se dirige a una banqueta de Plaza Juárez, se cubre del sol a la sombra de un gran árbol y platica cómo es la vida de un break dancer o B-boy en la capital hidalguense.

Originario de Pachuca, hace 17 años comenzó a bailar por mera curiosidad y ahora es una forma de vida que no está libre de prejuicios y discriminación, afirma.


Foto: Víctor Eduardo Galván

EL PRINCIPIO
“En la calle vi a unos amigos que se paraban de manos en una banqueta, entonces me acerqué a ellos nada más para ver si podía emitirlos”. 

“Empezó como un entrenamiento, yo no sabía lo que era el break dance, lo hacía solo por inercia, nos parábamos de manos a ver quién aguantaba más y hasta ahí. Ya poco a poco fui aprendiendo”, cuenta.

Cuando tenía 11 años su familia no estaba de acuerdo con el nuevo pasatiempo de Luis, pero se dieron cuenta de su destreza y lo respaldaron.

Recuerda el principio: “Mi mamá me pegaba, me pegaba por ir a entrenar, llegaba bien noche. Entrenaba unas seis horas diarias y me madreaba, me regañaba y decía que no tenía por qué estar en la calles”.

Asegura que ser B-boy no es fácil, al contrario, se necesita mucha habilidad y disciplina. Los arduos entrenamientos que ha hecho durante años le han permitido vivir del baile.


Foto: Víctor Eduardo Galván

“DE ESTO VIVO”
“El break dance es difícil, principalmente necesitas condición, fuerza y agilidad, y como cumplo con eso puedo trabajar de esto, de esto vivo. Además de estar en semáforos también trabajo en eventos como 15 años”.

Todo lo que demanda ese baile repercute en su salud pues las lesiones son constantes. 

“Te lastimas las muñecas, las rodillas, el cuello, la espalda… todo lo que son articulaciones te las lastimas si no te cuidas. Ahorita yo traigo lastimada la rodilla, eso me impide hacer muchas cosas, estoy en terapia pero si está cabrón recuperarse”.

DISCRIMINACIÓN CONSTANTE
La vida bailando en el semáforo no es fácil, Luis Fernando asegura que hay días en los que se pasa horas bailando y no saca más que para una comida o a veces para el refresco y aunado a ello, la discriminación es constante.

“Diario, diario me pasa. Te ven feo en la calle, te discriminan por estar en el semáforo. Piensan que es baile para drogadictos y esas cosas, ven feo el andar pidiendo dinero, pero bailo a cambio, no solo pido y ya”. 


Foto: Víctor Eduardo Galván

UNA PIRUETA EN EL AIRE
Sin embargo, cuenta que hace algunos años la situación era peor.

“Hace unos años estaba mucho más fea la discriminación, ahorita ya no tanto, la gente ya está cambiando pero aun así me toca cada persona… Yo les diría que lean, que se informen, que estudien e investiguen más sobre el arte urbano. No es malo, es arte”.

Antes de su turno para bailar en el semáforo de Madero y Revolución, deja un mensaje para la juventud de Pachuca.

“Yo invito a los jóvenes a que hagan no solo break dance, también cualquier deporte. Eso ayuda para estar lejos de las drogas, del pandillerismo. Hagan lo que les guste, échenle ganas y háganlo bien”.

Con la luz roja deteniendo los autos, Luis se dirige al centro de la calle, lanza unos silbidos para llamar la atención de los conductores que poco a poco llenan los carriles del crucero y comienza a bailar, una pirueta en el aire marca el inicio de la rutina en ese semáforo.

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