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Catorce niños pasan pandemia en el circo, algunos no saben leer

Los niños de 80 circos del país son apoyados en su educación por el Conafe

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Por: El Universal

Catorce niños pasan pandemia en el circo, algunos no saben leer

Catorce niños pasan pandemia en el circo, algunos no saben leer

En la pista y en el aula son estrellas, pero el Covid-19 les ha cambiado la vida. Los aplausos se acabaron y luchan por no olvidar sus rutinas, que incluyen clases en una escuela rodante.

En el circo de los Hermanos Cedeño, varado en Chimalhuacán, hay 14 niños que no conocen otro hogar más que la carretera y los escenarios. No extrañan la escuela porque no la conocen, pero han sufrido los estragos de la pandemia, su economía parada fue uno de los daños colaterales.

“Me gusta mucho practicar, quiero ser el mejor payaso, viajar por el mundo, pero para eso tengo que estudiar mucho, quiero hacer una licenciatura porque se necesita hasta para saber cuánto cobrar”, relata Harry Garabatos, un pequeño de 14 años.

VARADOS

Harry, quien ya no reconoce su nombre legal, sabe que tendrá que cursar la prepa abierta y lo agradece, pues su padre no pudo crecer con su abuelo, por la escuela, pero él sí puede seguir al circo gracias a la escuela a distancia que ofrece el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe).

Actualmente, los niños de los circos están varados con sus padres por toda la República e incluso, en otros países. Pero no se desaniman, ven a sus padres esforzándose por cubrir sus necesidades, así que ellos hacen lo mismo para retribuirles.

A nivel nacional, los niños de 80 circos son apoyados en su educación por el Conafe, desde preescolar hasta secundaria. El reto es mayúsculo, ya que el ajetreo de las prácticas y los viajes constantes han propiciado el rezago educativo; hay niños de hasta 8 años que aún no saben leer.

“Creo que como familias circenses tenemos que luchar por rescatar al circo; primero, cuando sacaron a los animales, sufrimos, pero ahora la pandemia nos ha llevado a lo más hondo, por eso hay que esforzarnos. Hay que profesionalizarnos y seguir sacando la chispa milenaria que le han sacado risas y aplausos a tantas generaciones”, añadió Harry mientras se retocaba el rostro.

El pequeño sale a la pista a hacer malabares y subirse al monociclo, aun sin público. Al ser la tercera generación de payasos en su familia, sabe que mantener la sonrisa, pese a la falta de aplausos, es la única manera de sobrevivir en tiempos difíciles.

TODO UN SHOW DAR CLASES

Roberta Campa tiene toda la vida viviendo de la destreza de su cuerpo, ya sea haciendo malabares o mostrando habilidades en gimnasia, pero la pandemia de Covid-19, la ha dejado sin sustento.

Mientras los cines y teatros ya reanudaron sus actividades, las carpas circenses continúan paradas y por tanto sus ingresos.

Sin pena, a sabiendas de que hay que comer y ayudar a la economía no sólo de los artistas, sino de todos los trabajadores del circo como carpistas, electricistas y ayudantes, sale a los cruceros a presentar sus actos.

Aprovechando el semáforo en rojo saca sus aros y los domina, su cubrebocas combina con su vestuario. Le muestra a su público automovilista el mismo respeto que a los que se sientan en gradas y palcos.

Aunque no se nota, sonríe. Espera que con cada movimiento de su cadera, de sus brazos y piernas pueda asegurar una moneda.

"No sé hacer otra cosa, mira, tampoco puedo agarrar otro trabajo porque si me comprometo y el circo reanuda, yo me voy a ir, así que ahorita agradezco que me dan la oportunidad de, por lo menos así, sacar unos pesos, todo ayuda".

Su historia no es la única, pues además de pagar la comida las familias circenses tienen que gastar en leche, pañales, medicamentos, ropa, hasta en las copias para la escuela de los niños.

Mientras unos venden algodones de azúcar, otros preparan también manzanas con caramelo, algunos más, como Roberta, hacen pequeños actos de un minuto en los cruceros del municipio donde están varados, saben que el ambulantaje es lo único que les queda, al menos hasta que se pueda escuchar la primera llamada para que el show pueda continuar.

EL DATO

SIN SABER LEER

Los niños de 80 circos del país son apoyados en su educación por el Conafe, desde preescolar hasta secundaria, pero los viajes constantes han abonado para un mayor rezago educativo; hay niños de 8 años que no saben leer.

8am

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