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Chichatla, el gestor social de la sonrisa chimuela

Él llegó de Tlanchinol a gestionar un camino, ya nunca regresó a su pueblo

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Foto: Yurico Dávila

Foto: Yurico Dávila

Inconfundibles, ensordecedores y fugaces son sus gritos cada vez que llama al ex presidente Felipe Calderón desde el teléfono público de Plaza Juárez. Siempre sonriente, aunque le falten dientes, cuenta las “barbaridades” cometidas por los gobernantes, los policías encapuchados y hasta políticos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Hidalgo.
 

“Señor Felipe Calderón quiero que venga a ver cómo está Hidalgo; hay mucha basura tirada en la calle, los policías ya no quieren cuidar a la gente, se la pasan cuidando carros; quiero que vengas a regañar a Francisco Olvera (exgobernador) y que metas a la cárcel a toda la bola de las ratas del PRI; ya no queremos policías de Huejutla ni de Tamazunchale, ni que se tapen la cara…”, grita entre desvaríos.
 

Su nombre es Juan Domingo Espinoza y es conocido como “Chichatla”, su comunidad natal ubicada en el municipio serrano de Tlanchinol. Llegó a Pachuca en 1994 a solicitar temerariamente una audiencia a Jesús Murillo Karam, entonces gobernador de Hidalgo, la pavimentación del camino que facilitaría el acceso su localidad. 
 

A partir de ese año, encontró su vocación: la gestión pública. Ahora, a donde quiera que va carga su morral negro, percudido por el sol, en el que hay un montón de folders viejos y sucios en los que guarda su historia como gestor.
 

Sentado en una banca del jardín de los Hombres Iluestres, Chichatla sacó de su morral una carta de antecedentes no penales (su única identificación), unos bolígrafos (con los que pide que le ayuden a redactar los textos ya que él no sabe escribir) y muchos documentos de sus gestiones. La mayoría tienen el logo del PAN que él mismo hace.
 

Encarrerado en su plática, esa tarde fría de diciembre de 2017, Chichatla dijo a AM Hidalgo que los documentos de gestión y denuncias los entrega en ventanillas de gobierno, en la oficina del Comité Directivo Estatal del PAN, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y hasta en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la residencia oficial de Los Pinos.
 

“Necesitamos que este gobierno no cierre puertas; y que los policías no sean huevones y que porten sus placas como las que les propongo a continuación”, dice uno de los documentos en el que creó unos diseños para las nuevas placas de policía.
 

Cada documento tiene distinta letra. Esto se debe a que, como no sabe escribir, al dictado de su ingenio y algunos símbolos pide, a funcionarios, secretarias y hasta recepcionistas de las oficinas, que le ayuden a escribirlas.  

Sus inicios en el PRD y su permanencia en el PAN

Su primer encuentro con la política fue a finales de los años noventa. Arropado por Isidro Pedraza Chávez, actual senador perredista y fundador de la Unión y Fuerza Indígena y Campesina (UFIC), y Alejandro Hernández Ballina, entonces presidente del PRD en Hidalgo, le daban posada en las oficinas de la agrupación. Hoy viven en una casa de Piracantos, en Pachuca.
 

Al tocar el tema, Juan Domingo se exalta y arrecia sus respuestas con groserías y no se le entiende. Sólo comenta que estuvo muy activo en los asuntos del partido y los mítines que convocaba; hasta recuerda que se iba en los camiones a las marchas. 
 

Sin embargo, ahora dice sentirse orgulloso de ser militante del PAN. Su principal gestión, ahora, es buscar que regrese Vicente Fox o Felipe Calderón a gobernar el país “para que saquen al inútil de Peña Nieto”.
 

También, no deja de mencionar a Murillo Karam, Xóchitl Gálvez (actual jefa delegacional en Miguel Hidalgo), Gloria Romero León (actual diputada local) y Alfredo “El Capi” Ortega Appendini, actores políticos del estado que considera le han ayudado.

Dicen que lo corrieron de Chichatla 
    
Reacio como el cedro colorado que se da en Tlanchinol, Juan Domingo es muy evasivo al hablar del por qué dejó su comunidad, Chichatla. De momento habla rápido y después, súbitamente, enmudece, escondiendo un sentimiento añejo que le marcó su vida.
 

Al consultar actores políticos que lo conocen, como el panista Jorge Alfredo Moctezuma Aranda “GG”, comentó que Juan Domingo era líder en la comunidad de Chichatla. Al parecer, ahí tuvo una bronca con el presidente municipal y fue expulsado.
 

“La rumorología dice que, al buen Juan Domingo, le dieron un fuerte golpe en la cabeza, no sé si fue en su comunidad, pero que según, por eso, quedo así”, indicó Moctezuma Aranda.
 

Teresa Samperio León, fundadora del PRD en Hidalgo, señaló que Chichatla no sólo ha estado en el PRD, el PAN o la UFIC; también, ha figurado en el PRI y otras organizaciones sociales solicitando apoyos.
 

Los ensordecedores gritos de Chichatla hacen que, a cada momento, los transeúntes que enfilan por la Plaza Juárez desvíen su atención, discretamente y con curiosidad, hacia donde se desarrolla esta entrevista, creyendo que se trata de una discusión… pero no es así; él habla con tono reluctante. 
 

Señalando a una pareja de adolescentes que están en pleno faje y tirados en el pasto de una jardinera, cerca de “Las Piedras del Amor”, Chichatla hace una analogía del gobierno: “así como esos chamacos calenturientos es el gobierno que te prometen cacao, despensas, azúcar, carretillas, machetes para el campo, pero cuando ellos ya se sientan en la mesa ya no te conocen”, dijo, dando a entender que el chico es el gobierno, que le baja el cielo y las estrellas a la muchacha, que es el pueblo, para cumplir su objetivo: agasajarse.   
 

Tras unos minutos de plática, Juan Domingo comienza a guardar en los documentos que mostró durante la entrevista, en su morral. Ya se tiene que ir, dice. Indica que irá a la Comisión de Derechos Humanos de Hidalgo (CDHHE) para juntar “más papelitos”, esos que están en la recepción, con los teléfonos y la dirección de la dependencia para después repartirlos entre la gente que se encuentre.
 

Se despide con un fuerte apretón de mano y una sonrisa inconfundible que contagia y su rostro llena con muchos gestos. Se pierde entre uno de los pasillos que dan a la Plaza Juárez, donde está el árbol de navidad y la pista de hielo que puso el gobierno de Hidalgo con motivo de las fechas decembrinas.

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