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El arte de reconstruir el cuerpo humano desmembrado por la pirotecnia

Juan Rubén Alvarado Rubio, cirujano plástico, cuenta sus experiencias: un albañil creyente y un mariachi que volverá a tocar

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Juan Rubén Alvarado Rubio, cirujano plástico cuenta las experiencias de algunos de sus pacientes.

Juan Rubén Alvarado Rubio, cirujano plástico cuenta las experiencias de algunos de sus pacientes.

Sujetaba sutilmente, con su mano derecha, el cohete que subiría y explotaría en el cielo para advertir del paso de la procesión religiosa —en honor a la Virgen de Guadalupe— que ese 12 de diciembre de 2017 avanzaba por las calles de Pachuca en dirección a la Villita.
 
Mientras los peregrinos aventajaban el paso, uno de sus amigos prendió con su cigarro la mecha del cohete chiflador… ese que no pudo elevarse pues explotó en la mano del joven albañil de 25 años de edad.
 
La ambulancia llegó a los pocos minutos del accidente. Lo llevaron al Hospital General de Pachuca, de la Secretaría de Salud de Hidalgo, en donde un grupo de cirujanos, anestesiólogos y enfermeras esperaban al joven para atenderlo de urgencia.   
 
“No pudimos salvarle el dedo índice. Era imposible ya que la explosión del cohete hizo que se le desprendiera. También, le separó la punta digital de los dedos anular y medio. Lo único que pudimos hacer es un reimplante de pulgar que presentaba una herida circular, como de 320 grados”.

Así lo relató Juan Rubén Alvarado Rubio, cirujano plástico y reconstructor que ese día salvó parte de la mano desmembrada del joven albañil.
 
Entrevistado por AM Hidalgo el veterano cirujano, a punto de cumplir 29 años de servicio, comentó que este tipo de accidentes, por el mal uso de la pirotecnia es común en estas fechas decembrinas, pues, de los 16 casos que ha atendido del 1 al 29 de diciembre, 14 están relacionados con accidentes de cohetes. 
 
EL MARIACHI QUE PRONTO VOLVERÁ A TOCAR
Otro caso, similar, le ocurrió a un mariachi a quien le estalló un cohete en su mano izquierda cuando iba en una procesión religiosa en la capital hidalguense; pero, a diferencia del albañil, al músico sólo le daño el pulgar.
 
“Preocupado me dijo: ‘doctor sálveme la mano, soy músico y con ella trabajo’. Nosotros hicimos todo el esfuerzo para que sus dedos no se vieran afectados. Yo creo que en los próximos días ya lo doy de alta para que vuelva a tocar”, dijo Alvarado Rubio.
 
EL CASO DE LA NIÑA Y SU PAPÁ QUE FUERON ALCANZADOS POR UN COHETE
Padre e hija, tomados de la mano, observaban a distancia la procesión de la virgen que pasaba por su casa en Pachuca, cuando ocurrió el terrible accidente. Uno de los cohetes desvió su trayectoria y los impactó. 
 
“Era una niña de ocho años que iba de la mano de su papá, de 58 años de edad. Estaban a un lado de la banqueta viendo la procesión; entonces, una de las personas prendió un cohete el cual no subió”.

Por tanto, los quemó a los dos. “Aunque la niña salió rápido del hospital, el papá se tuvo que quedar más tiempo porque es hipertenso, diabético y tiene obesidad”, señaló el especialista del Hospital General.
 
LAS RECOMENDACIONES 
El doctor Rubén Alvarado indicó que de entre los 14 casos que ha atendido en este mes por accidentes con cohetes hay niños de entre tres, seis y ocho años, quienes por estar tronando pirotecnia sin la supervisión de un adulto, resultaron lastimados.
 
“Los cohetes no tienen un control de calidad. Me tocó el caso de un niño que, al ir en la calle con su mamá vio tirada una paloma y, al levantarla le estalló en la manita… esto es muy frecuente”.
 
Los otros dos casos que ha atendido en diciembre tienen que ver con personas que se han quemado con agua caliente y con electricidad.

“Al fuego hay que tenerle el suficiente respeto y cuidado —tanto a la pirotecnia, el agua caliente y la electricidad— y más en estas fechas que todo se presta por las celebraciones y las conexiones de luz en los árboles navideños”.
 
SUPERVISIÓN DE UN ADULTO 
Rubén Alvarado pidió a los padres de familia supervisar a los niños que simpatizan con la quema de pirotecnia.

De igual forma, solicitó que los menores no guarden la pirotecnia en la bolsa de sus pantalones y que “por ningún motivo” se hagan bromas con ella.
 
“He tenido casos en donde los menores suelen guardar los cohetes y otro niño le aventó un cerillo y estos le afectaron el glúteo”, dijo y recomendó guardar la pirotecnia en una bolsa aparte.

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