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Iba al cerro del Tepeyac pero terminó hospitalizado

Benita Santiago Salazar, sentada afuera de la sala de urgencia del Hospital General de Pachuca, espera que su hijo se recupere

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Benita Santiago Salazar, sentada afuera de la sala de urgencia del Hospital General de Pachuca  Foto: Grupo AM

Benita Santiago Salazar, sentada afuera de la sala de urgencia del Hospital General de Pachuca Foto: Grupo AM

La cara de Benita Santiago Salazar, sentada afuera de la sala de urgencia del Hospital General de Pachuca, muestra una contradicción: su hijo en un acto de fe peregrinaba hacia el cerro del Tepeyac pero ahora permanece hospitalizado tras un accidente.

Fue el domingo 10 de diciembre cuando su hijo menor salió de su tierra veracruzana con destino a la Basílica de Santa María de Guadalupe en la Ciudad de México.

Pero debido a un accidente que sufrió en su motocicleta durante el recorrido de la peregrinación Joloapan, no llegó a su destino. 
Benita Salazar, madre del joven de 18 años que lleva más de una semana hospitalizado, recuerda con lágrimas en los ojos que recibió la noticia mientras limpiaba el cultivo donde cosecha maíz. 

El día del incidente cerca de las dos de la tarde, Benita dejó el rancho, como denomina su localidad ubicada en Ocotillar municipio de Papantla, y en lancha atravesó un río para llegar a la parada de autobús con destino a la ciudad de Poza Rica.


Ahí abordó un segundo autobús que por 300 pesos la trasladó a la Clínica de Tulancingo, donde se encontraba internado su hijo. 


No obstante, el pasado 11 de diciembre el paciente fue enviado al Hospital General de Pachuca para ingresar a terapia intensiva debido a los golpes y fracturas que presentó en la cabeza. 

“Hasta ahorita no sabemos cuánto vamos a pagar”
Al tener su hogar en otra entidad, camina por los pasillos de la sala de urgencias ya que le resulta casi imposible regresar a Veracruz. Mientras borda un lienzo de tela con flores rojas, expresa preocupación por su situación económica. 

El precio de los medicamentos que el paciente requiere oscila entre los 200 y 900 pesos, aunado a esto, existen gastos extras por dispositivos que permiten la inyección de fármacos, tal es el caso de un catéter de mil 700 pesos. 

“La farmacia nos dijo que ese aparato nos lo iba a reembolsar con medicamento por si se llegara a necesitar, pero ya no lo quisieron rembolsar”, señala.

Benita Salazar toma dos comidas al día, el desayuno y la cena que “la gente generosa” le lleva. Cuando requiere asearse, paga 20 pesos en el albergue del Hospital General. 

Debido a que los cuidados de su hijo demandan dinero, la mujer de 63 años prefiere pasar la noche en las bancas de aluminio de la sala de urgencias, siempre y cuando exista disponibilidad, si no es así, comenta que toma su frazada azul para permanecer afuera hasta que amanezca.

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