Noticias

Impide pandemia fiestas guadalupanas, pero fe continúa en La Villita de Pachuca

“Ahorita sería un hormiguero”, mencionó una mujer devota que acudió al recinto para festejar a la Virgen, donde se limitó el acceso y aplicaron medidas sanitarias para evitar contagios de coronavirus.

Avatar del

Por: Víctor Valera

Impide pandemia fiestas guadalupanas, pero fe continúa en La Villita de Pachuca(Víctor Valera)

Impide pandemia fiestas guadalupanas, pero fe continúa en La Villita de Pachuca | Víctor Valera

Las campanas de la iglesia de La Villita llaman a misa. Desde que fue construida nunca dejaron los fieles de asistir, entre música, peregrinaciones y cohetones, en multitud para celebrar a la Virgen de Guadalupe, hasta hoy.
 
Pero las campanas doblan en la pandemia. Su sonido metálico avanza por los estropicios provocados por el virus, en una ciudad cuyos habitantes están cansados del confinamiento, algunos alejados de los espacios públicos, muchos otros no tanto.

 
El eco sigue por las calles y los creyentes insisten en conservar su fe, acompañados de los que aún quedan con vida. 

Recuerda a los que han muerto en tu misericordia”, dice el padre en la misa de las dos de la tarde de este 12 de diciembre, ante menos de cien creyentes, las amplias paredes con imágenes religiosas.

En cada banca de madera dos personas, una en cada extremo y están distribuidas de tal forma que enfrente hay un asiento vacío. 
 
Afuera, en las vallas de metal y cintas amarillas que colocó la autoridad para evitar aglomeraciones, una adulta mayor reza con los ojos cerrados, manos levantadas y después se va, con paso cansado.

Desde la madrugada, los creyentes acuden fuera de la iglesia para rezar sobre la calle, en una especie de misa particular, íntima.

Los puestos de chalupas, pambazos, ponche, atole, esquites, pan de nata, vendedores de ropa, sartenes, ollas de barro y el rumor de fiesta de cientos de voces y música que inundaba la avenida Juárez en un sinfín de colores no llegó en esta ocasión, por lo que solo se ve el cotidiano e indiferente paso de los autos.

Ahorita sería un hormiguero”, recuerda una mujer de aproximadamente 50 años, que pasa por el lugar, delgada, morena, quien observa tanta desolación y se persigna.

Es recuerdo aquel tiempo de sano jolgorio, verbena guadalupana de las familias pachuqueñas que llenaban La Villita con sus imágenes y flores, los cuerpos que se encontraban cada año frente a la Virgen de Guadalupe, se reconocían, salir del templo y perderse.
 
Pedro Jorge Vega ofrece gel para las manos de los creyentes que entran a La Villita y les informa dónde pueden sentarse.

Traje gris, corbata clara, el hombre de 60 años de edad viste para una ocasión especial. Contento, dice sentirse orgulloso de los fieles de la Virgen de Guadalupe, quienes se comportaron con responsabilidad ante la pandemia y no saturaron el templo, como muchos predijeron erróneamente.

Esta es la primera vez que la Villita no recibe a miles de creyentes como años anteriores, pero confía en que mejores tiempos vendrán, dice, y concluye la entrevista, porque ahora debe sanitizar el templo para la próxima ceremonia, armado de guantes y careta.

Ernesto Isaí Castro Vázquez, policía estatal.
Ernesto Isaí Castro Vázquez, policía estatal.

Ernesto Isaí Castro Vázquez, policía estatal, llega al atrio con su imagen de la Virgen de Guadalupe engalanada con palmas y flores blancas y rojas. 

Pide a la virgencita fuerza y apoyo para salir adelante, luego que este año fue muy complicado; sin embargo, a pesar de los tiempos difíciles la fe continúa, cuenta, y su voz llega como a través de un filtro por el cubrebocas oscuro.

Ya es una tradición de 34 años acudir a La Villita de Pachuca con su imagen, pero en esta ocasión decidió no asistir acompañado de su esposa e hijos para evitar algún posible contagio por coronavirus.

Las medidas de seguridad sanitaria están bien y se deben respetar. Queremos a nuestra madre desde la casa y en la iglesia. La fe puede estar en el hogar o en cualquier lado”.

Olvidada la pandemia, los creyentes esperan recibir la hostia de la mano del padre que oficia misa. Pero al darse el saludo de paz , lo hacen con un movimiento de cabeza, esta vez con sana distancia.

8am

Recibe gratis por email las 8 noticias esenciales de AM, antes de las 8:00 a.m.

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?