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Migrante hondureño busca llegar a Estados Unidos, incluso a pie

Un hombre de 66 años viaja de Honduras a Estados Unidos. Ha soportado abuso policial y encarcelamiento, pero nada detiene su paso hacia la frontera norte de México.

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Por: Joselyn Sánchez

Migrante hondureño busca llegar a Estados Unidos, incluso a pie(AM)

Migrante hondureño busca llegar a Estados Unidos, incluso a pie | AM

Desde hace cuatro meses, cuando se agudizó la pandemia de coronavirus, Luis Octavio Borja Cano emprendió su travesía para regresar a Estados Unidos, pues tras la muerte de su padre, en su natal Honduras ya nada lo detiene.

Vivo en Estados Unidos, ahí tengo mi casa, esposa e hijos, pero me hablaron de Honduras porque mi padre estaba muy grave y fui. Lamentablemente cuando llegué había ya fallecido, lo habían enterrado. Estuve una semana y me regresé”.

Borja Cano cuenta que nació en San Pedro Sula, Honduras donde aprendió el oficio de mecánico y cuando decidió dejar su país natal, eso le ayudó a colocarse rápidamente en un empleo en la Unión Americana. Actualmente tiene 66 años.

En ese entonces mi hermano estaba ya en Estados Unidos, decidí irme también y aunque sé de mecánica, en ese país no te dejan trabajar sino tienes un certificado que avale tus conocimientos”, puntualizó en entrevista con AM Hidalgo.

Ingresé a una escuela en Nueva York, ahí tienes que estudiar tres años para ser mecánico, pero como ya lo era, en seis meses me dieron mi certificado y me quedé ahí dos años, a enseñarles a los estudiantes”.

Cuenta que con la pandemia cerraron todas las fronteras y desde hace cuatro meses viaja a pie o como sea con tal de regresar con su familia, la cual se encuentra en la Mission, Texas.

Las fronteras están cerradas, he tenido que venirme por los montes para poder avanzar. En Tenosique, Tabasco los policías te meten preso solo por gusto, la parte sur de México es muy peligrosa”, lamentó.

En Tenosique se quedó mucho tiempo, agregó, estuvo en la casa del migrante de la 72, donde está el padre Tomás, “él es muy bueno, nos da comida, ropa y un lugar dónde dormir, pero como empezó la pandemia y no podíamos salir”.

Un día, caminando por la calle, me acababa de comprar un teléfono y en eso me encontré con unos policías. Me detuvieron, me quitaron el celular y me metieron preso porque sí, relató el migrante hondureño en entrevista.

En la cárcel les dije que aunque fuera hondureño tenía derechos. Eso molestó al comandante Iglesias, me dio una golpiza y me rompió la clavícula en tres partes, pero no quise ya denunciarlo porque si me veía por la calle, seguro me mata”.

Relató que estuvo encerrado hasta que llegó un abogado, del cual no recuerda su nombre, quien lo ayudó a salir, pero le advirtió que se olvidara del teléfono, que ese ya se había perdido.

Decidí proseguir mi camino, pero de Orizaba, Veracruz para acá tomé el tren y hay una parte donde los policías se paran junto a las vías y tiran piedras a matar, por suerte el tren iba rápido y pocos resultaron lesionados”, relató.

Ya en Las Chapas, Puebla cuatro sujetos con armas largas se subieron al tren y les quitaron lo poquito que llevaban, a unos los dejaron hasta descalzos, recordó el adulto mayor a su paso por Tula, camino a Estados Unidos.

Prosigue su viaje rumbo al norte y aunque ingresó un documento ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) para ser asilado en nuestro país mientras puede llegar con su familia, la pandemia ha paralizado todo.

Cansado y adolorido, busca la forma de llegar a la frontera norte de México, pidiendo comida y acogiéndose a la caridad de los mexicanos, porque como él dice, “también hay mucha gente buena en este país”.

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